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La Unión Europea sanciona a la red social rusa VK y endurece la presión contra el ecosistema de ciberataques de Moscú

  • La OTAN también denuncia una amenaza para la seguridad aliada
  • Los Veintisiete también estudian nuevas medidas contra los asentamientos
La UE sanciona a la red social rusa VK y endurece la presión contra el ecosistema de ciberataques de Moscú
La jefa de la diplomacia europea atendiendo a la prensa antes del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE Marius Burgelman Marius Burgelman
RTVE.es/Agencias

La Unión Europea ha endurecido este lunes la presión sobre Rusia con un nuevo paquete de sanciones dirigido tanto contra la maquinaria de vigilancia del Kremlin como contra la red de ciberataques atribuida a Moscú.

Bruselas acusa a la red social VK y a su filial Communication Platform de desarrollar la aplicación Max App, supervisada por el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) y preinstalada en todos los teléfonos móviles vendidos en Rusia, con funciones que permiten vigilar a usuarios considerados críticos con el Kremlin. Junto a ellas, también han sido sancionadas las compañías Citadel, VAS Experts y Norsi-Trans, fabricantes de tecnología empleada por el sistema SORM, utilizado para interceptar llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes y actividad en redes sociales.

Las medidas se enmarcan en el régimen europeo de sanciones por violaciones de derechos humanos creado tras la muerte del opositor Alexéi Navalni. La alta representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, ha asegurado que durante la jornada podrían aprobarse cerca de 250 nuevas designaciones en distintos regímenes sancionadores de la Unión, "el mayor número de sancionados que hemos aprobado hasta la fecha".

No obstante, ha reconocido que el 21.º paquete de sanciones contra Rusia sigue sin cerrarse porque todavía quedan "cuestiones abiertas" entre los Estados miembros.

Alemania y Finlandia convocan a los embajadores rusos

El endurecimiento de la presión europea ha ido acompañado de nuevas medidas diplomáticas contra Moscú. Alemania ha convocado este lunes al embajador ruso en Berlín después de que la Unión Europea atribuyera formalmente al Centro 16 del FSB una prolongada campaña de ciberataques contra instituciones europeas y países socios, especialmente Ucrania. Según el Gobierno alemán, los análisis de sus servicios de inteligencia permitieron identificar a la unidad rusa detrás de la operación conocida como la operación TURLA, uno de los grupos de ciberespionaje atribuidos al FSB.

Las autoridades alemanas sostienen que estas actividades forman parte de una estrategia sostenida durante años contra Alemania, Francia, Polonia, Países Bajos, Austria, Eslovaquia, Rumanía, Chipre y Finlandia, entre otros países europeos. Bruselas denuncia que este ecosistema combina la actuación de los servicios de inteligencia rusos con grupos de ciberdelincuentes, hacktivistas y empresas privadas que colaboran en operaciones de desestabilización.

Finlandia adoptó una medida similar al convocar al embajador ruso en Helsinki. La ministra de Exteriores, Elina Valtonen, ha condenado las "actividades cibernéticas maliciosas" de Moscú y respaldado las sanciones europeas contra los responsables identificados por la UE, insistiendo en que las operaciones dirigidas por el FSB representan una amenaza directa para la seguridad del continente.

El presidente ruso Vladímir Putin interviene en el foro «¡Todo por la victoria!», organizado por el Frente Popular Ruso en Moscú, el lunes 13 de julio Sergei Guneyev Sergei Guneyev

La respuesta occidental ha ido más allá de la Unión Europea. Reino Unido ha anunciado un nuevo paquete de sanciones contra 24 personas y entidades vinculadas a las redes de ciberespionaje rusas, a las que acusa de intentar "sembrar el caos y la división en toda Europa".

Entre los sancionados figuran los altos cargos del GRU Viacheslav Stafeyev, Ivan Senin e Ivan Kasyanenko, señalados por Londres por dirigir operaciones cibernéticas y amenazas híbridas de la inteligencia militar rusa.

El Gobierno británico ha precisado que las medidas han sido coordinadas con la UE. Moscú ha rechazado las sanciones y su embajada en Londres las ha calificado de "ilegales", asegurando que se basan en acusaciones "infundadas" de ciberataques, campañas de desinformación e injerencias políticas.

La OTAN denuncia una amenaza para la seguridad aliada

Por su parte, la OTAN también ha respaldado la posición de la Unión Europea y ha condenado las actividades cibernéticas rusas, que calificó como una amenaza para la seguridad de la Alianza. En un comunicado, los aliados acusaron a Moscú de utilizar su "ecosistema cibernético" para atacar infraestructuras críticas y organismos gubernamentales de países aliados y socios de la OTAN.

"La Alianza condena enérgicamente las persistentes actividades cibernéticas maliciosas de Rusia", señala el comunicado, en el que también insta al Kremlin a poner fin a unas operaciones que, según la organización, vulneran las normas internacionales sobre el comportamiento responsable de los Estados en el ciberespacio. La declaración llega apenas unas horas después de que la Unión Europea ampliara su régimen de sanciones contra personas y entidades consideradas responsables de contribuir a la ciberdelincuencia impulsada desde Rusia.

La UE estudia restringir el comercio con los asentamientos israelíes

Más allá del endurecimiento de la presión sobre Rusia, los ministros abordaron también la situación en Oriente Próximo. En este contexto, la alta representante para la Política Exterior, Kaja Kallas, ha confirmado que los Veintisiete estudian nuevas medidas contra los asentamientos israelíes en Cisjordania, entre ellas "prohibir el comercio con los asentamientos", según ha dicho durante su comparecencia desde Bruselas.

Una bandera israelí ondea cerca de Khan al-Ahmar, en la Cisjordania ocupada por Israel Ahmad Gharabli / AFP

Kallas, además, ha explicado que la Comisión ha presentado distintas opciones y que ahora corresponde a los Estados miembros decidir si existe apoyo suficiente para avanzar con esta medida. No obstante, confirmó que la medida cuenta con un creciente respaldo entre los Estados miembros.

La alta representante ha reiterado además que "todos estamos de acuerdo en que la situación en Cisjordania es realmente intolerable" y ha advertido de que "lo que está ocurriendo en Cisjordania hace cada vez más imposible que la solución de dos Estados pueda llegar a hacerse realidad". Los ministros, sin embargo, no esperan adoptar este lunes una decisión definitiva sobre las posibles restricciones comerciales, cuyo debate continuará en las próximas semanas.