El papa recuerda en Lampedusa a los migrantes muertos en el mar, "víctimas de decisiones tomadas u omitidas"
- León XIV ha visitado el cementerio local, ha inaugurado el muelle de Francisco y ha hablado con migrantes
- El pontífice sigue los pasos de su predecesor en la isla siciliana
León XIV ha rendido un homenaje a los migrantes fallecidos en la ruta del Mediterráneo central durante su visita a la isla italiana de Lampedusa, en la que también ha evocado el legado de su predecesor, el papa Francisco, en la atención a esta crisis humanitaria.
La pequeña isla siciliana situada en pleno Mediterráneo central es desde hace años uno de los principales puntos de llegada para miles de personas que intentan alcanzar Europa desde el norte de África.
El papa ha oficiado una misa en la isla con la imagen de la Virgen de Porto Salvo en el altar, último acto de su visita antes de regresar al Vaticano. En su homilía, Prevost ha instado a acoger a los migrantes, "víctimas de decisiones tomadas u omitidas", y no solo a los turistas que llegan a las costas italianas.
El papa ha acusado al sistema económico mundial de generar la pobreza y la exclusión que empujan a los migrantes a intentar llegar a Europa y ha pedido a la Unión Europea un plan de integración.
Contra el muro invisible
León XIV ha comparado Lampedusa con Tenerife, ambos son destinos turísticos, y ha instado a "no levantar un muro invisible" frente a las personas migrantes. En otro momento, ha hecho un llamamiento a "la lógica de la paz, no la lógica de la fuerza con cinismo, mentira y odio" y ha recordado que "nadie está exento de responsabilidad".
Trece años después de la visita de Bergoglio, León XIV ha iniciado sus cuatro horas en la isla con una visita al cementerio local, donde ha depositado una ofrenda floral en las tumbas de varios migrantes, muchas de ellas sin identificar.
Nada más aterrizar, a las 9:00 hora local (7:00 GMT), León XIV se ha trasladado en automóvil al camposanto. Allí se detuvo ante la sepultura de Yusuf, un bebé guineano de seis meses que murió en 2020 a bordo del barco de la ONG Open Arms mientras esperaba una evacuación médica de emergencia, que llegó seis horas después de haber sido solicitada.
Puerta de Europa
Posteriormente, el papa se ha dirigido al monumento de la Puerta de Europa, obra del escultor italiano Mimmo Paladino que simboliza el desembarco y la esperanza de quienes huyen de la guerra y la miseria.
En este lugar, ha mantenido un breve encuentro con una familia migrante para escuchar su testimonio de integración.
Después ha atravesado en solitario la escultura y descendió a pie hasta una zona rocosa, donde se acercó lo máximo posible al mar y, mientras permanecía sobre las rocas contemplando el Mediterráneo, una fuerte ráfaga de viento se llevó volando su solideo blanco.
El muelle del papa
La ruta de León XIV ha continuado en el muelle Favaloro, donde León XIV ha bendecido una placa que renombra oficialmente el muelle en honor al papa Francisco, como reconocimiento al lazo inquebrantable que el anterior pontífice tejió con esta comunidad.
El pontífice ha destacado durante el saludo a las autoridades locales que este reconocimiento "es signo del vínculo que mi predecesor ha establecido con vuestra comunidad y con los hermanos y las hermanas migrantes".
Y ha añadido: "El papa ha estado cerca en este tiempo tan exigente para vosotros. Y hoy estoy aquí para deciros que el papa continúa acompañándonos, os sostiene y os anima".
Muertes en el Mediterráneo
Aunque las llegadas a las costas italianas han disminuido en los últimos años, las muertes en el Mediterráneo continúan. Casi 2.800 migrantes desembarcaron en Italia en junio, un 10% menos que el mes anterior. En 2026, han llegado 14.388 personas, un 30% menos interanual. Más de la mitad, el 56% desembarcó en Lampedusa, según Acnur.
Sin embargo, 1.397 personas murieron o desaparecieron en el Mediterráneo durante este primer semestre, frente a las 851 registradas en el mismo periodo del año anterior.
La isla situada frente a las costas de Sicilia ha sido escenario de numerosos naufragios y dos de los más trágicos sucedieron en octubre de 2013, pocos meses después de la visita de Bergoglio, cuando en apenas una semana, murieron más de 600 personas.
Lampedusa fue el primer destino del papa Francisco poco después de su elección en 2013. Desde la isla ubicada frente a Sicilia, Bergoglio denunció la "globalización de la indiferencia" y, posteriormente, clamó por la "vergüenza" de los naufragios.