Enlaces accesibilidad

arriba Ir arriba

Los guardacostas estadounidenses han encontrado a tres personas en la isla desierta de Cayo Anguila, entre Florida y Cuba. Habían intentado llegar a Estados Unidos y les pilló una tormenta en mitad del trayecto.

Les lanzaron agua, comida y una radio para poder comunicarse. Su barco se había hundido, nadaron hacia la isla, y allí han estado 33 días varados. Se les trasladó a un hospital y ahora están en un centro de control de inmigración a la espera de regularizar su situación.

Cientos de jóvenes han expresado su dolor por la muerte de 480 senegalesesSólo en uno de los cayucos, perdieron la vida 140 inmigrantesMuchos pescadores se han quedado sin trabajo en el país. Acaban por embarcarse en cayucos sobrecargados, sin chalecos salvavidas ni GPS. Según estimaciones de la Cruz Roja entre el 5% y el 7% de los inmigrantes que salen del África Occidental fallecen en su ruta hacia Canarias. En esa estadística incluye a los desaparecidos. Aquellos cuyo rastro se pierde en el mar después de haber zarpado rumbo al archipiélago canario. Sólo el 15% de los desaparecidos son localizados. Con vida o muertos. Otros nunca llegan a identificarse. Las pruebas de ADN tardan demasiado. Más de 15.000 personas han llegado a Canarias en lo que llevamos de año.

Bangaly, de sólo seis años, explica cómo fue el naufragio que tuvo que vivir en mitad del Mediterráneo: “Estábamos en el bote y de repente empezó a entrar agua. Tragué mucha agua”. A él pudieron sacarlo del mar los rescatadores del Open Arms que no consiguieron salvar la vida a Joseph, el bebé de 6 meses que acabó muriendo en el barco, ni tampoco a la madre de Bangaly. Su padre aún no se ha atrevido a contarle que su madre es una de las seis víctimas mortales cuyos cuerpos sacaron ayer del agua. Sigue a bordo del Open Arms. También 259 supervivientes de diferentes naufragios a la espera de un puerto seguro.

La reportera internacional, Yolanda Álvarez (TVE), comenta la actualidad migratoria en una entrevista al hilo de la publicación de su primer libro, Náufragos sin tierra. Sobre la muerte de Joseph, el bebé de seis meses nacido en Guinea Conakry, y los gritos desgarradores de su madre en la barca de salvamento del Open Arms, Álvarez explica que "los primeros que se rescatan son los más vulnerables", empezando por niños, mujeres y enfermos, pero que "al final tienen que rescatar a todos porque esas embarcaciones no están preparadas para transportar a tantas personas en alta mar". La periodista recuerda durante las últimas 72 horas han muerto más de 93 personas frente a las costas de Libia, y que "desde el mes de octubre más de 1.900 personas han sido captadas en el mar por la Guardia Costera Libia y han sido devueltas a un país que no es seguro porque está en guerra y donde se trafica con ellos". Sobre la esclavitud y las violaciones de mujeres en los centros libios de detención, Álvarez remite a su libro en el que se recogen distintos testimonios de personas dispuestas a morir en el mar antes que volver a manos de los traficantes libios de seres humanos.

El subdelegado provincial del gobierno, José Pacheco, ha confirmado que se ha recuperado el cuerpo del patrón del pesquero Rúa Mar: Antonio Javier Maza, de 52 años. Su hermano mayor, Ángel, también era parte de la tripulación. El cuerpo ha sido hallado flotando a 30 millas de donde se supone que se hundió el pesquero. No llevaba chaleco salvavidas, lo que refuerza la teoría de que el hundimiento se produjo de forma inesperada y repentina. La búsqueda de los otros cinco tripulantes se mantiene activa. El Ayuntamiento de Algeciras ha decretado 24 horas de luto oficial. Informa Elena Correa.