'Huía', un cortometraje sobre la historia de una joven trans para educar en el respeto
- El proyecto, impulsado por la asociación Nana, busca abrir conversaciones sobre identidad y diversidad
- La protagonista quiere llevar el corto a colegios e institutos para sensibilizar
Thalía De Molina vuelve a sentarse frente a una pantalla donde aparece una parte de su vida. A su lado está Natalia Díaz, presidenta de la asociación Nana. Las dos observan las primeras imágenes de Huía, un cortometraje que nació hace cinco años en Melilla y que aborda, entre otros temas, el proceso de transición de Thalía. Hoy se ha convertido en una herramienta educativa con jóvenes.
La historia surgió hace más de una década. Thalía creció en la ciudad autónoma. Durante su infancia pasó por el centro asistencial Gota de Leche, donde conoció a Natalia en unos talleres de teatro, danza y música organizados por voluntarios. Con el tiempo perdieron el contacto pero años después volvieron a encontrarse. Entonces fue Thalía quien planteó una idea: contar una parte de su experiencia para que pudiera servir a otras personas. Así nació Huía.
Cuando termina la proyección
El cortometraje se estrenó en 2021 en el Teatro Kursaal Fernando Arrabal con la participación de menores de distintos centros de protección de la ciudad. Desde entonces, la asociación ha preferido utilizarlo en actividades educativas antes que difundirlo sin contexto. "No queremos proyectarlo y ya está", explica Natalia Díaz. "Siempre tiene que haber un espacio para hablar de lo que ocurre antes y después de la historia.
Ese diálogo forma parte del propio proyecto. Thalía lo tenía claro desde el principio. "Me gustaría llevarlo a colegios e institutos porque, aunque no lo seas, tienes que aprender a respetar. Eso es lo más importante." La protagonista reconoce que durante su adolescencia echó en falta referentes en una ciudad donde, asegura, apenas encontraba historias como la suya.
"En Melilla hay muy poca representación y me da pena porque no creo que nadie tenga que vivir su historia en secreto", subraya Thalía. Ese es uno de los motivos por los que decidió grabar este cortometraje cuyo título es un juego de palabras en dos idiomas: en castellano 'huía', del verbo huir; y en árabe 'هوية' (pronunciada huwiyya), que significa identidad. "Es un proyecto que está pensado para que las personas que lo vean tengan la sensación de que no debemos huir ni escaparnos de lo que somos ni de lo que estamos viviendo, porque todos tenemos derecho a ser", sostiene Natalia.
La presidenta de la asociación recuerda que cuando conoció a Thalía era "un niño tímido, con muchas ganas de bailar y de expresarse". Hoy sigue viendo el mismo deseo de utilizar las artes escénicas como un lugar donde hablar de emociones. "Cuando se les da una oportunidad pueden llegar tan lejos como quieran llegar. Pero hace falta brindarles esa oportunidad."
El respeto, también fuera de la pantalla
Cinco años después del estreno, Thalía asegura que algunos prejuicios siguen presentes, especialmente cuando busca trabajo. "Es muy difícil porque te juzgan por ser trans y por las apariencias." Por eso insiste en que el mensaje de Huía no está dirigido únicamente a quienes forman parte del colectivo LGTBIQ+. También interpela a quienes nunca han vivido una situación parecida.
“"Hay que aprender a respetar"“
Ese es el punto al que siempre regresan Natalia y Thalía cuando termina cada proyección. El cortometraje dura apenas unos minutos. La conversación que provoca suele durar bastante más.