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Nuri busca a cinco familiares sepultados bajo los escombros: "Nos enteramos por unos parientes que viven en Tenerife"

  • Sus familiares en Canarias le enviaron vídeos del edificio destruido
  • Nuri y sus hijos no se moverán hasta que encuentren los cuerpos de los fallecidos
Nuri busca a cinco familiares fallecidos: "Me enteré por unos parientes en Tenerife"
Equipos de rescate trabajan en el edificio donde están sepultados los cinco familiares de Nuri en La Guaira Susana Samhan

Nuri Camacho estaba en Miranda, un estado fronterizo con La Guaira, en Venezuela, y cuando pasaron los terremotos del miércoles pasado pensaba que se trataba de "un temblor" sin mayores consecuencias. Sin embargo, muy pronto se dio cuenta de que no era así: unos parientes suyos que residen en Tenerife (España) le enviaron un vídeo que habían visto en las redes sociales, en el que aparece el edificio de ocho plantas donde tenía su casa su cuñado. Nada del inmueble ha quedado en pie.

"Fue feo, a mí se me pasó por la cabeza lo del 99 y yo pensé que éramos los únicos que estábamos sufriendo esto, estábamos preocupados por nosotros", dice esta mujer, en declaraciones a RTVE Noticias, en alusión a la llamada 'Tragedia de Vargas', una serie de inundaciones y deslizamientos de tierra ocurridos en 1999 en Venezuela, en la que fue la peor catástrofe en dos siglos en el país latinoamericano, que dejó entre 10.000 y 30.000 muertos.

Sin embargo, los vídeos que le enviaron sus parientes en Tenerife le sacaron del error: los terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, habían afectado, y mucho, la zona de La Guaira. Allí bajo los escombros quedaron sepultados su cuñado y su esposa, dos niñas de siete y un año, y la abuela. "Cuando uno de mis hijos vio ese vídeo, me dijo: ‘mamá, mi tío Beto quedó ahí, mira el edificio donde está mi tío Beto'", rememora.

Sin dudarlo decidió irse a Los Corales, la parte de La Guaira donde vivían sus familiares, para por lo menos intentar recuperar sus cuerpos. "Fui en moto, y eso que yo no monto en moto", cuenta esta mujer.

Así, desde el jueves pasado, Camacho y sus tres hijos residen temporalmente al lado del edificio, donde han puesto un par de colchones para poder dormir y estar junto con a Gabi, una de las hijas de su cuñado que ha quedado huérfana y ha perdido a las dos niñas, que eran hijas suyas. Han estado trabajando con sus propias manos. Camacho muestra las suyas, hinchadas de tanto cavar. Ahora por la zona colaboran en las tareas de rescate bomberos venezolanos y de distintas nacionalidades que han llegado al país tras los dos sismos.

"Gabi nos pidió ayuda: 'vengan para sacar a mis padres y mis hijas de acá'", apunta Camacho, que no quiere que la joven se desplome, pese a que es "una chica fuerte".

Un edificio de ocho plantas convertido en escombros

Gabi está sentada silenciosa sobre un colchón mientras escucha a su tía. Les rodea la desolación. Enfrente de ellos está la montaña de escombros en que se convirtió el edificio de ocho plantas. Por la calle, hay un ir y venir de voluntarios que se afanan en buscar posibles supervivientes y en recuperar los restos de las personas fallecidas. Algunos de ellos llevan cascos; otros no. Se las apañan con lo que pueden para encontrar a los desaparecidos.

A la dcha. el lugar donde descansan Nuri y sus hijos junto al edificio donde están sepultados sus familiares Susana Samhan

También trabajan en la zona bomberos de varios países llegados a Venezuela para ayudar en las tareas de rescate, pero la devastación es enorme y el tiempo corre en su contra para hallar posibles supervivientes. Por el momento, las cifras oficiales indican que ha habido al menos 1.719 fallecidos y más de 5.000 heridos por los terremotos. Hay 15.866 personas que se han quedado sin hogar.

Más allá de recuperar los cuerpos de sus parientes, Camacho también está aquí para dar apoyo a sus hijos "porque cuando saquen el cuerpo de su tío Beto se van a desplomar". Ella por lo pronto intenta mantener la compostura ante una tragedia que ha golpeado duro a su familia, como tantas otras en Venezuela, porque asegura que no se van a mover de allí hasta que tengan los restos de sus familiares.