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40 años de 'El castillo en el cielo', la película de Miyazaki yTakahata que cambió el anime japonés

  • Álvaro López Martín publica El castillo en el cielo. ¡No puedes vivir apartado de la tierra!
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Ciudad flotante con vegetación, arquitectura de castillo y base mecánica, suspendida en un cielo azul entre nubes.
Fotograma de 'El castillo en el cielo' (Studio Ghibli)

Hace 40 años, el 2 de agosto de 1986, se estrenaba El castillo en el cielo, la primera película del recien fundado Studio Ghibli. Una historia dirigida por Hayao Miyazaki, tras el éxito de Nausicaä del valle del viento (1984), y producida por su socio Isaho Takahata (La tumba de las luciërnagas).

Coincidiendo con este aniversario, el experto en animación japonesa Álvaro López Martín, autor de bestsellers como El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás... Mi vecino MiyazakiEl castillo ambulante o La princesa Mononoke. Los árboles gritan de dolor al morir, publica su nuevo libro: El castillo en el cielo. No puedes vivir apartado de la tierra! (Diábolo ediciones), el mayor estudio en castellano sobre esta película que cambió la historia del anime japonés.

Y empezamos preguntando a Álvaro ¿Qué cree que buscaban sus autores con esta película? "Hayao Miyazaki e Isao Takahata buscaban con la fundación de Studio Ghibli y la producción de El castillo en el cielo, sobre todo, la independencia creativa y cambiar las reglas no escritas que se habían impuesto en la industria del anime, con productos de baja calidad, abaratamiento de costes y precariedad a todos los niveles".

"El castillo en el cielo se ideó para asegurar la viabilidad financiera de Studio Ghibli -añade el escritor-. Pretendía ser una película de acción y aventuras de calidad para toda la familia sin traicionar los principios de Miyazaki como director ni Takahata como productor, pero se hizo con una clara vocación comercial que no terminó de ser el éxito que esperaban, aunque si lo suficiente como para continuar".

"Yo creo que su mayor preocupación era no cumplir sus propias expectativas, que la aventura de Studio Ghibli terminara demasiado pronto, porque era su vehículo para cambiar desde dentro la industria del anime, con la que estaban profundamente descontentos. Por suerte, este complicado arranque lograron solventarlo, no sin dificultades", puntualiza Álvaro.

Página de 'El castillo en el cielo. No puedes vivir apartado de la tierra!' (Diábolo ediciones)

¿Sentó las bases del estilo del Studio Ghibli?

Preguntamos a Álvaro hasta qué punto cree que El castillo en el cielo sentó las bases del estilo del Studio Ghibli, o si ya venían de la película anterior al estudio: "Nausicaä del Valle del Viento, sin duda, había anticipado unas ideas claras de lo que quería Hayao Miyazaki, pero no había podido ser todo a lo que él aspiraba por varias razones: un presupuesto limitado, una película atada al manga previo en el que se basaba, siendo una adaptación a la que había tenido que ceder porque si no no le permitían realizar el largometraje".

"El castillo en el cielo fue un paso crucial -continúa-, porque, pese a las concesiones comerciales, era una historia original de Miyazaki creada exclusivamente para ser una película. En ella se perfilaron mucho más las bases del director que después se irían repitiendo y moldeando en sus siguientes películas, a la vez que influyó de manera decisiva en multitud de creadores que quedaron fascinados por un film que en 1986 era totalmente distinto a todo lo demás".

Aunque los cimientos de El castillo en el cielo venían de otro proyecto de Miyazaki: "Conan, el niño del futuro, fue el primer proyecto propio que pudo dirigir Hayao Miyazaki, pero al ser en formato serie, con las dificultades de calendario y presupuesto que eso conllevaba, no colmó las expectativas del propio director, que siempre buscaba algo más".

"Eso provocó -añade-, que varias ideas que había volcado en la serie las trasladara y, de algún modo, las rehiciera para El castillo en el cielo con la intención de desarrollarlas de mejor manera. Así vemos claros paralelismos entre los protagonistas Conan, Lana y Lepka en la serie; con Pazu, Sheeta y Muska en el largometraje. Hayao Miyazaki, en realidad, nunca ha dejado de buscar perfeccionar sus propias ideas una y otra vez en sus obras".

Fotograma de 'El castillo en el cielo' (Studio Ghibli)

Un imponente castillo que surca los cielos

La película narra las aventuras de Pazu y Sheeta, dos jóvenes que intentan evitar que una antigua piedra mágica caiga en manos de un grupo de agentes militares que quieren usarla para llegar a una legendaria isla flotante llamada Laputa.

Un castillo en el cielo que parecen los restos de un antiguo imperio y que ahora solo amenaza a los pájaros. "La isla flotante de Laputa -nos explica Álvaro-, ese imponente castillo que surca los cielos y que en la historia de la película ya está en decadencia, no deja de ser un sueño aparentemente inalcanzable de la humanidad, pues es la promesa de un mundo mejor, ideado por las mentes más brillantes".

"Pero, a su vez, con él Miyazaki critica la corrupción de las ambiciones desmedidas del ser humano y avala su idea de que el avance debe ir de la mano de la naturaleza, que la humanidad no puede progresar sin cooperación y armonía con su entorno. También transmite ese pesimismo latente del director japonés sobre que la propia humanidad tiende a destruirse a sí misma, algo que ya propuso en Nausicaä y que replicaría constantemente a lo largo de toda su filmografía. La naturaleza siempre se impone a la destrucción del ser humano".

Fotograma de 'El castillo en el cielo' (Studio Ghibli)

Para crear ese imponente castillo flotante, Miyazaki se inspiró en varias cosas, como nos explica Álvaro: "Hayao Miyazaki es un hombre de gran cultura y conocimientos, tiene su escritorio lleno de libros y álbumes con imágenes de todo tipo; y sus películas están plagadas de referencias al arte, la pintura, la literatura y diversas partes del mundo".

"Hay dos escenarios claramente diferenciados en el film: el pueblo minero y la isla de Laputa -continúa-. El pueblo está inspirado en un viaje al país de Gales que realizó Miyazaki, hay mucho de la cultura celta del lugar y del ambiente minero. Hay una anécdota que cuento en el libro de forma más amplia, y que influyó de manera decisiva en la creación de la historia de la película, y es que Miyazaki, de convicciones marxistas cercanas al comunismo en esa época, quedó profundamente impactado por las consecuencias de la huelga de mineros recién finalizada que presenció en un pueblo minero de Gales, en la época de Margaret Thatcher".

"Por su parte, la decadente estructura de Laputa se inspira en antiguas construcciones semiabandonadas como Paronella Park en Australia o las ruinas de Angkor Wat en Camboya, pero también en cuadros como La torre de Babel de Pieter Brueghel. Y, por supuesto, la referencia más clara que se menciona en la propia película, es a la novela Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift", añade el autor.

"Además, la premisa de Hayao Miyazaki es que El castillo en el cielo era como las novelas de ciencia ficción del siglo XIX, por lo que Julio Verne o Albert Robida fueron referentes ineludibles para ese mundo fantástico pero plausible, muy del estilo steampunk dominado por la tecnología retrofuturista de estos autores, que imaginaban todo tipo de maquinaria impulsada por vapor", concluye el autor.

Página de 'El castillo en el cielo. No puedes vivir apartado de la tierra!' (Diábolo ediciones)

Dos jóvenes protagonistas

En cuanto a los dos jóvenes protagonistas, Pazu y Sheeta, Álvaro nos comenta: "Son dos niños que vienen de mundos muy distintos. Ambos son huérfanos, pero Pazu pertenece a un pueblo muy humilde, es aprendiz en la mina y pertenece a una clase social baja; mientras que Sheeta es una chica que ha sido secuestrada por el gobierno al poseer un colgante que guarda grandes misterios. Los dos se encuentran por casualidad y traban una profunda amistad con un objetivo común: alcanzar la isla de Laputa".

Además, en la película podemos comprobar de nuevo ese amor de Miyazaki por los cielos, por volar y por las máquinas voladoras. "El largometraje está plagado de vehículos voladores como los dirigibles, inspirados en Verne y Robida, pero por ejemplo, no aparecen aviones convencionales -nos explica Álvaro-. También hay una conexión especial con Leonardo Da Vinci, ya que Miyazaki estaba fascinado por el "ornitóptero" que esbozó el genio italiano, una máquina que utilizaría el movimiento de las aves para volar, pero que en la práctica nadie logró que funcionara. En la película, el protagonista Pazu trata de construir un ornitóptero, así como vemos aparatos que vuelan como los insectos. No hay que olvidar que Miyazaki es un apasionado de la aviación y puso mucho esmero en estos diseños, casi como si fueran reales".

Página de 'El castillo en el cielo. No puedes vivir apartado de la tierra!' (Diábolo ediciones)

Por último destacamos al robot, que acabó convertido en uno de los símbolos de Studio Ghibli. "El robot tiene un profundo simbolismo. -asegura Álvaro-. Hayao Miyazaki es un apasionado de todo tipo de maquinaria y, por ejemplo, estaba enamorado de su viejo coche, un Citroën 2CV que utilizó durante 50 años. Él explicaba que creía en una cierta conexión espiritual con máquinas como aquel coche, que podían tener una especie de alma. Esto tiene que ver con creencias sintoístas muy arraigadas a la cultura japonesa, en la que incluso los objetos pueden poseer un alma no física si pasan mucho tiempo con los humanos o adquieren mucho significado para ellos".

"Unido a su pasión por la naturaleza, el robot de Laputa conecta con la idea de las máquinas que tienen "alma", pero también con cómo la tecnología se funde con la naturaleza. Porque el ser humano puede crear máquinas muy avanzadas, pero no puede separarse del medio natural", continúa Álvaro.

"El subtítulo de mi libro, "¡No puedes vivir apartado de la tierra!", tiene que ver con esto y pertenece a una frase de la película que creo que es muy significativa y define una de las ideas principales que quería transmitir Hayao Miyazaki con ella. Además, hay algo simbólico y muy bonito, que es que esos robots que se crearon como arma destructiva terminan siendo más humanos que los propios seres humanos".

Fotograma de 'El castillo en el cielo' (Studio Ghibli)

Una película muy influyente

En cuanto al legado de la película y su influencia en cineastas posteriores, Álvaro nos comenta: "El castillo en el cielo fue una película que asombró por su calidad técnica y artística en el Japón de 1986. Si bien no fue un éxito enorme de taquilla, caló profundamente en muchos jóvenes de la época que ahora son algunos de los artistas más destacados, especialmente en el mundo del manga y del anime, pero también en los videojuegos. Hablamos de profesionales del nivel de Eiichiro Oda, autor de One Piece; o Makoto Shinkai, director de Your Name; por ejemplo, que la mencionan como un referente y su película favorita".

"Para varios de ellos -continúa-, fue la obra que les impulsó a estudiar dibujo y dedicarse al anime y al manga de forma definitiva, pero también es alabada por el fundador de Pixar, John Lasseter; o el director Brad Bird, así como Hideaki Anno, creador de Evangelion, que poco después lograría trabajar a las órdenes del propio Miyazaki".

"El castillo en el cielo es una película clave de la animación japonesa que marca un punto de inflexión en la industria y que, con el paso del tiempo, ha ido adquiriendo aún más importancia como referente tanto en Japón como en el resto del mundo. Resulta increíble pensar en cómo ese grupo de jóvenes y talentosos animadores que se reunieron alrededor de un Hayao Miyazaki por entonces semidesconocido, se comprometieron con un proyecto tan a contracorriente como la puesta en marcha de Studio Ghibli, y lo dieron absolutamente todo para llevarlo a buen puerto, hasta límites de auténtica locura".

"Todos estos primeros pasos los cuento de manera pormenorizada en el libro, y a mí particularmente me ha fascinado investigarlos y narrarlos", concluye Álvaro López Martín.

Portada del libro 'El castillo en el cielo. No puedes vivir apartado de la tierra!' (Diábolo ediciones)