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Uno de cada cinco jóvenes de la Generación Z en España ha dormido en la calle alguna vez, según la ONG Hogar Sí

  • Casi el 19% de los centennials ha pasado la noche a la intemperie, diez puntos por encima de la media nacional
  • El informe revela que los jóvenes lideran el contacto directo y la ayuda a las personas en exclusión residencial
Grupo de jóvenes de la Generación Z conversando en un entorno urbano sobre problemas sociales y vivienda.
La Generación Z es la más sensibilizada ante el sinhogarismo, con casi un 47% de jóvenes prestando ayuda directa a personas en exclusión. Tim Graham GETTY / TIM GRAHAM

El fenómeno del sinhogarismo en España ha dejado de ser una realidad lejana para convertirse en una experiencia cercana para la juventud. Según el informe Radiografía social del sinhogarismo en España: Generación Z, publicado en 2026 por la ONG Hogar Sí, el 18,9% de los jóvenes de entre 18 y 27 años afirma haber pasado al menos una noche en la calle o en un espacio público abierto.

Este dato resulta alarmante al compararlo con la media del resto de la población, que se sitúa en el 8,9%, lo que supone que la incidencia del sinhogarismo más extremo es diez puntos superior entre los llamados centennials.

La investigación, fundamentada en un exhaustivo estudio de opinión realizado por la empresa 40dB a mediados de 2025, dibuja un escenario de vulnerabilidad estructural para esta generación. El informe destaca que el sinhogarismo no solo se manifiesta en la pernocta al raso.

Un 22,4% de los jóvenes ha tenido que alojarse temporalmente en casas de familiares o amigos por motivos económicos, y un 10,9% admite haber dormido en lugares no concebidos para el alojamiento, como trasteros o coches. Estas cifras evidencian que casi una cuarta parte de la Generación Z en España ha experimentado alguna forma de exclusión residencial grave en su corta trayectoria vital.

Una generación marcada por la precariedad y la crisis

La Generación Z, definida en este estudio como las personas nacidas aproximadamente entre 1997 y 2012, ha crecido en un contexto económico de crisis encadenadas. Desde la crisis financiera de 2008 hasta el impacto de la COVID-19 y la reciente inflación, estos jóvenes se enfrentan a un mercado laboral precario y a dificultades estructurales para acceder a una vivienda digna.

Esta situación ha retrasado su emancipación y ha incrementado el riesgo de exclusión, convirtiendo la pérdida del hogar en una posibilidad tangible.

Las prioridades de la Generación Z se centran en su tiempo libre y la salud mental

El informe subraya que esta generación no solo observa el sinhogarismo desde la barrera, sino que lo reconoce como una realidad próxima. De hecho, los jóvenes duplican la frecuencia con la que otras generaciones reportan haber vivido situaciones relacionadas con la inestabilidad residencial en su entorno cercano.

Para muchos centennials, el sinhogarismo no es un problema de "otros", sino una amenaza real que ha afectado a amigos, conocidos o a ellos mismos.

El doble de exposición ante el odio y la discriminación

Uno de los puntos más críticos de la radiografía social es la visibilidad de la violencia. Más de la mitad de los jóvenes (50,8%) afirma haber presenciado discursos o actos de odio hacia personas sin hogar, una cifra que duplica la media nacional del 26,4%. Este fenómeno, conocido como aporofobia, se manifiesta a través de insultos, agresiones o humillaciones motivadas por la falta de vivienda.

Cinco Continentes - ¿Cómo es la Generación Z?

A pesar de esta alta exposición al odio, o quizás debido a ella, la Generación Z muestra una actitud mucho más activa y comprometida que sus predecesores.

El 46,7% de los jóvenes asegura haber ayudado de manera directa a una persona sin hogar en el último mes, frente al 26,5% de los Baby Boomers. Además, el 42,8% ha entablado conversación con personas en esta situación, rompiendo la barrera de la indiferencia que suele imperar en las grandes ciudades.

Emociones intensas: el peso del miedo y la culpa

La relación de los jóvenes con el sinhogarismo es emocionalmente compleja. Si bien la tristeza es el sentimiento predominante en todas las franjas de edad, en los centennials aparecen matices diferenciales. El sentimiento de miedo (12,1%) y el de culpa (13,9%) duplican los niveles registrados en el conjunto de la población.

Los expertos de Hogar Sí sugieren que estos valores reflejan una vivencia más intensa y ambivalente del problema, donde la empatía convive con la percepción de la propia vulnerabilidad.

Curiosamente, el informe detecta una pequeña distorsión en la percepción de la evolución del fenómeno. Aunque la gran mayoría de la población (74,5%) cree que el sinhogarismo ha aumentado en la última década, el 8,1% de los jóvenes piensa que ha descendido, duplicando la percepción de la población general (4,1%).

Este dato apunta a que, pese a la cercanía con el problema, existe una parte de la juventud con interpretaciones que no siempre se alinean con los datos estadísticos reales de crecimiento de la exclusión.

El papel de las ONG y el rechazo a modelos tradicionales

La Generación Z lidera también el apoyo al tercer sector. Los jóvenes confían más en las ONG que en las instituciones públicas para resolver este desafío.

Según el estudio, los centennials participan en mayor medida en donaciones, voluntariado y difusión de campañas en redes sociales. Existe, además, un consenso generacional sobre la necesidad de aumentar los beneficios fiscales para las entidades que trabajan contra el sinhogarismo, otorgándoles una puntuación de 7,1 sobre 10.

En cuanto a las soluciones, la juventud se desmarca de los enfoques asistenciales tradicionales. El informe muestra un fuerte apoyo a modelos basados en el acceso directo a la vivienda y una crítica a la institucionalización excesiva en albergues.

Los jóvenes priorizan soluciones estructurales y ven la falta de ingresos (71,7%) y el desempleo (67,1%) como las causas principales, restando peso a los problemas de salud mental en comparación con otras generaciones.

Mientras que el 53,7% de la población general vincula el sinhogarismo a la salud mental, esta cifra cae al 42,4% entre los centennials, quienes tienden a ver el problema desde una óptica de derechos vulnerados más que de patologías individuales.

Reacción frente a la injusticia

Ante un acto de odio, los jóvenes prefieren la intervención directa o la denuncia social antes que recurrir a las autoridades. Aunque la opción más común sigue siendo avisar a la policía (65,7% de la Generación Z frente al 44,3% de otras generaciones), los jóvenes muestran una mayor disposición a intentar parar el incidente por sí mismos o grabarlo como mecanismo de protección.

Esta generación se configura, por tanto, como un motor de cambio social. Su perfil está orientado a la justicia social y a la acción directa en defensa de los derechos humanos.

El informe concluye que, aunque los centennials son una de las franjas más afectadas por la crisis habitacional, también son los más predispuestos a movilizarse para erradicar el sinhogarismo de cara al objetivo global de 2030.

La "Radiografía social del sinhogarismo" deja claro que la solución no pasa por parches temporales, sino por políticas preventivas que eviten que el 18,9% de los jóvenes de hoy se conviertan en los crónicos sin hogar del mañana. La Generación Z ya está actuando; ahora falta que las instituciones respondan con la misma urgencia.