La mayoría de los suizos rechaza en referéndum limitar el aumento de la población mediante el freno a la inmigración
- El partido más votado, populista de ultraderecha, quiere limitar la presencia de extranjeros, el 28% de la población
- Su propuesta se enfrentaba a otra del Gobierno para endurecer los requisitos para acceder al servicio civil
Los suizos han rechazado este domingo en referéndum la iniciativa 'No a una Suiza de diez millones', que planteaba imponer medidas para frenar el crecimiento demográfico a través de restricciones a la inmigración y al derecho al asilo, si antes de 2050 el país llegaba a los 9,5 millones de habitantes.
El partido populista de derecha Unión Democrática de Centro (UDC), el único que ha propuesto y defendido esta "iniciativa de solidaridad", ha visto cómo un 55% de votantes se han opuesto a la misma, según los resultados preliminares ofrecidos por la televisión pública suiza y que tienen un margen de error de más o menos 3%, frente al 45% que han votado a favor de la iniciativa del Gobierno para endurecer los requisitos para acceder al servicio civil.
Suiza experimenta uno de los crecimientos demográficos más rápidos de Europa Occidental: pasó de 7,3 millones de habitantes en 2002 a más de 9,1 millones en 2026, un aumento de casi el 25% en 24 años. De ese crecimiento, cerca del 80% se debe a la inmigración neta, ya que la tasa de fertilidad local ronda los 1,3 hijos por mujer.
Actualmente, el 27% de la población a nivel nacional (más de 2 millones de personas) es extranjera, con tasas más elevadas en cantones fronterizos, como Ginebra.
El objetivo formal de la iniciativa, que ha sido objeto de un arduo debate a nivel nacional, era evitar que la población del país sobrepase los diez millones de personas en 2050, pero el mensaje subyacente era que se necesitaba limitar la inmigración, incluida la de los países vecinos de la Unión Europea, así como endurecer las normas de asilo.
El impacto en las relaciones con la UE
En materia de migración, el mayor temor ha sido el daño que un "Sí" a la iniciativa podía causar a las relaciones entre Suiza y la Unión Europea, con la que mantiene vínculos políticos, económicos y comerciales que son vitales para la economía helvética y que tienen como un pilar fundamental el Acuerdo de Libre Circulación de Personas (conocido como Espacio Shchengen).
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Transcripción completa
El partido populista de ultraderecha que impulsa el referéndum y es el más
votado del país cree que los extranjeros son los culpables de que la
población de Suiza haya crecido, dicen, demasiado y esté afectando a la
vivienda
el empleo o la Sanidad.
Queremos que Suiza siga siendo
un país donde se vive bien, dice este diputado.
Ahora hay 9.100.000 habitantes.
SI sale el sí,
el gobierno deberá limitar el derecho de asilo y el reagrupamiento familiar
si en 2050 se superan los
9.500.000. Es completamente xenófoba.
Los extranjeros son
cabeza de turco, dicen los Verdes.
Un 28% de la población suiza es extranjera.
Más del 65%
procede de la Unión Europea, sobre todo Alemania Italia y Portugal.
Para los partidos de la oposición
es la propuesta del caos.
No soluciona problemas y creará otros,
dicen los socialdemócratas, porque los extranjeros llevan el peso en sectores
como la sanidad, la investigación o los Servicios
funciona sin la migración, asegura esta joven
Las instituciones suizas no generan suficientes licenciados y hay que
A Bruselas le inquieta sobre todo la segunda parte de la propuesta.
Suiza no pertenece a la Unión Europea, pero sí al espacio Schengen y hay
acuerdos bilaterales
El referéndum también recoge que si la población llega a 10 millones antes de
2050, el
gobierno tendría que abandonar la libre circulación de personas, lo que llaman
un Brexit a la Suiza
Ese acuerdo otorga a los ciudadanos de la UE el derecho a entrar, residir y ejercer una actividad profesional en territorio suizo en condiciones de igualdad con los nacionales. De aprobarse la limitación de habitantes, Suiza tendría que renegociar dicho acuerdo.
Con excepción de la UDC, todo el resto de partidos políticos se unieron contra la iniciativa y hasta el Partido Socialista formó una rara alianza con la patronal para convencer a la ciudadanía de las consecuencias negativas que tendría aprobar la iniciativa, sobre todo cuando los sondeos realizados durante la campaña apuntaban a que podía ser aceptado.
Los argumentos que usaron han ido desde la dependencia de ciertos sectores -en particular en la sanidad, la construcción o la restauración- de la mano de obra extranjera, así como la necesidad del importante tejido de empresas con las que cuenta Suiza de poder contratar a trabajadores altamente calificados de otros países.
Sin embargo, el debate también expuso el malestar que existe en Suiza por lo que se percibe como una inmigración excesiva y la presión que crea en los servicios públicos y en el sector inmobiliario, con precios de alquileres entre los más caros de Europa.