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Un lotero de A Coruña, condenado a tres años y medio de cárcel por quedarse con una Primitiva de 5 millones de euros

  • La Audiencia Provincial le atribuye un delito de estafa agravada: "actuó con ánimo de lucro"
  • El boleto premiado pertenecía a un hombre que murió en 2014 y que nunca supo de lo ocurrido
Condenado a tres años y medio de cárcel por quedarse con una Primitiva de 5 millones de euros
RTVE.es

Un lotero de A Coruña ha sido condenado a tres años y seis meses de prisión por un delito de estafa agravada tras quedarse en 2012 con un boleto de la Primitiva premiado con 4,7 millones de euros. El fallo, que aún puede ser recurrido ante el Supremo, obliga a abonar conjunta y solidariamente con Loterías del Estado la suma del premio. El dueño del boleto era un jubilado que falleció en 2014 sin saber lo ocurrido.

La sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña considera probado, en una sentencia conocida este jueves, que Manuel Reija ocultó a su verdadero dueño que el boleto tenía premio. Lo inhabilita para el ejercicio de cualquier profesión relacionada con la actividad lotera de titularidad estatal durante el tiempo de la condena.

La sentencia, que le atribuye un delito de estafa agravada, con la concurrencia de la atenuante de dilaciones indebidas, subraya que el lotero "actuó con ánimo de lucro, creando una falsa certeza en la víctima sobre la inexistencia del premio, lo que le permitió quedarse con el boleto y su correspondiente premio".

Además, por responsabilidad civil el hombre deberá abonar con la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (Selae), el dinero del premio. El tribunal especifica que, otorgada la titularidad del boleto, no puede entregárselo para su cobro a la viuda y la hija del dueño, ya que debe ir a la masa hereditaria de su propietario, por lo que se procederá "en virtud de sus disposiciones testamentarias".

Por otro lado, la Audiencia absuelve al Miguel Reija, hermano del condenado y entonces delegado provincial de Loterías en A Coruña, de un delito de encubrimiento y blanqueo de capitales.

Qué ocurrió

Los hechos probados relatan que el lotero recibió el boleto premiado en un grupo de papeletas entregado por José Luis Alonso, que hacía siempre las mismas apuestas. El jubilado, señala el tribunal, se lo dio al lotero confiando en que hiciera el procedimiento que corresponde a cualquier administración de loterías: introducir los diversos boletos en el terminal para comprobar su resultado, "con la devolución de los mismos si procediese".

Pero la Audiencia señala que lo que Reija hizo fue, al ver que había un gran premio, guardar el grupo de boletos que le había dado el hombre "en una zona interior de su administración", si bien él alegó que los había encontrado abandonados sobre el mostrador.

Es por eso que la víctima abandonó la oficina con la creencia errónea de que el resguardo no estaba premiado, "sin el boleto y sin justificante alguno de premio".

"Minutos después, el acusado realizó una segunda comprobación del boleto agraciado junto con otros boletos entregados por el apostante que también tenía en su poder y que no resultaron agraciados, con el fin de asegurarse de la categoría superior del premio y por tanto de su alto importe, así como de separar físicamente el boleto premiado al haberlo guardado junto con los demás entregados", añade el fallo.

España Directo- Un boleto premiado, ¡sin dueño!

El papel del hermano del lotero

Posteriormente, según el relato judicial de los hechos, el lotero fue ver a su hermano, a quien le mostró el boleto agraciado. Y el ex delegado provincial de Loterías se lo devolvió "en la creencia errónea de que su hermano había encontrado el boleto y a la espera de que el legítimo poseedor pudiera reclamarlo a la tarde".

En su fallo, la Audiencia Provincial señala que Miguel Reija nunca supo de la naturaleza del hallazgo y siempre creyó que realmente lo había encontrado. Por eso ha decidido absolverlo y descarta así la argumentación de las acusaciones sobre una ideación de "maquinación" entre los dos hermanos para cobrar el boleto.

El tribunal ha advertido sobre el hecho de que, tras la comprobación de los boletos, instantes después y con apenas unos segundos de diferencia se repitiesen exactamente varias apuestas, con idénticos números, lo que solo podría haberse hecho delante del apostante y no si realmente los boletos fuesen hallados sin nadie en la oficina.

"La lógica nos lleva a la deducción anterior, que tras apoderarse con engaños de la serie de boletos aportada por el apostante intentó cobrar el premio incluso engañando a su hermano", detallan los magistrados.

El delegado de Loterías defiende a su hermano, que dijo haber encontrado el boleto premiado con 4,7 millones

"Mi conciencia está tranquila"

En 2018 se inició una investigación policial que localizó al considerado legítimo propietario, ya fallecido. La familia de José Luis Alonso ha ejercido la acusación particular en el juicio, al igual que la de otro hombre ya fallecido que consideraba que este era el verdadero propietario, algo que se ha descartado.

"Mi conciencia está tranquila", dijo el ahora condenado en la última sesión del juicio, durante el que explicó que el boleto lo encontró en su administración y que luego lo entregó a Loterías, siguiendo las recomendaciones que supuestamente le dio su hermano. Y que posteriormente lo reclamó al no aparecer el dueño.

En la lectura de las conclusiones, el abogado del lotero aseguró que los argumentos de Fiscalía y acusaciones particulares -que pedían seis años de prisión- se basaron "en conjeturas sin certeza".