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El miedo al ébola deja dos muertos en las protestas en Kenia y moviliza a gobiernos de todo el mundo

  • La justicia keniana mantiene bloqueado un centro de cuarentena de EE.UU. para posibles casos entre sus nacionales
  • La OMS sigue intentando contener un brote cuyo alcance real sigue siendo incierto
Un activista keniano grita consignas contra un centro de cuarentena para el ébola en Nairobi, Kenia
El activista keniano Julius Kamau grita consignas mientras es arrestado por policías vestidos de civil durante una protesta contra un centro de cuarentena para el ébola en Nairobi, Kenia EFE

La creciente alarma por el brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda ha provocado ya sus primeras víctimas indirectas fuera de los focos de contagio. Dos personas han muerto durante las protestas registradas en la ciudad keniana de Nanyuki contra la construcción de un centro de cuarentena promovido por EE.UU. para norteamericanos potencialmente expuestos al virus, mientras un tribunal de Kenia ha prorrogado durante tres semanas más la suspensión cautelar del proyecto.

La decisión judicial llega en un momento de máxima preocupación internacional por una epidemia que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el pasado 17 de mayo Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. Las autoridades kenianas deberán además hacer públicos en un plazo de siete días todos los acuerdos suscritos con Washington sobre la instalación, prevista en una base aérea del centro del país.

El secretario de Estado, Marco Rubio, testifica ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado en la audiencia para revisar la solicitud de presupuesto del Departamento de Estado para el año fiscal 2027 AP

La tensión coincide con un renovado esfuerzo diplomático y sanitario de Estados Unidos. Su secretario de Estado, Marco Rubio, ha anunciado este martes que para apoyar la lucha contra el brote de ébola en la RDC y Uganda su país retomará su colaboración con la alianza internacional para las vacunas Gavi, una organización público-privada creada en el año 2000 para mejorar el acceso a la vacunación en los países más pobres. El anuncio se produce un día después de que Gavi aprobara un fondo de 50 millones de dólares para responder a una epidemia que ya preocupa fuera de África.

Mientras la OMS intensifica sus esfuerzos para contener el último brote, organizaciones humanitarias advierten de que el número de contagios podría ser muy superior al registrado oficialmente. En paralelo, gobiernos de varios continentes han comenzado a reforzar controles fronterizos, imponer cuarentenas y restringir la entrada de viajeros procedentes de las zonas afectadas.

Brote de Ébola en RDC

Personal sanitario traslada el cadáver de una víctima del ébola en Mongbwalu, RDC Stringer / Xinhua News / Europa Press / ContactoPhoto Stringer / Xinhua News / Europa Press / ContactoPhoto

Kenia se convierte en el nuevo foco de tensión

Las protestas de Nanyuki reflejan uno de los efectos más visibles de la creciente preocupación social que acompaña a la epidemia. El proyecto estadounidense prevé la construcción de una unidad de 50 camas en una base aérea para alojar a ciudadanos estadounidenses potencialmente expuestos al virus en la RDC o Uganda.

Aunque Washington sostiene que la instalación estaría destinada exclusivamente a sus ciudadanos y forma parte de sus preparativos ante posibles emergencias sanitarias, numerosos residentes y organizaciones locales consideran que el proyecto traslada a Kenia riesgos que deberían ser asumidos por EE.UU.

La controversia se ha intensificado después de que trascendiera que aviones militares estadounidenses continuaron trasladando personal y equipamiento a la instalación incluso después de que la justicia ordenara la suspensión temporal del proyecto. El Tribunal Superior keniano ha prohibido ahora cualquier avance en la construcción o puesta en funcionamiento del centro hasta que se resuelva el litigio.

Protestas en Kenia por la construcción de un centro de cuarentenas en el país EFE

Las manifestaciones, que han dejado dos muertos según fuentes locales, muestran hasta qué punto el temor al virus y la desconfianza hacia las autoridades pueden convertirse en un obstáculo adicional para la gestión de una emergencia sanitaria.

Más allá de la polémica política en Kenia, los expertos temen que la epidemia pueda ser significativamente mayor de lo que reflejan las cifras oficiales.

El brote pudo propagarse durante meses sin ser detectado

La situación ha llevado al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, a desplazarse en los últimos días a la RDC para reunirse con el presidente congoleño, Félix Tshisekedi, y reclamar una mayor movilización internacional frente a una emergencia sanitaria que ya ha cruzado fronteras y amenaza con extenderse por la región.

Según los últimos datos disponibles, las autoridades congoleñas han confirmado 282 casos y 42 fallecidos, aunque la OMS eleva la cifra a 906 casos sospechosos y 223 muertes bajo investigación. La agencia de salud pública de la Unión Africana maneja incluso cifras superiores, con 1.077 casos sospechosos y 246 muertes sospechosas.

La preocupación de los expertos radica en que el brote podría haber permanecido oculto durante meses. La organización humanitaria International Rescue Committee (IRC) advierte de que el virus pudo, además, circular antes de que se detectaran oficialmente los primeros casos a mediados de mayo.

Por otro lado, las autoridades sanitarias apenas están consiguiendo rastrear uno de cada cinco contactos de los infectados, una situación que dificulta enormemente conocer la verdadera dimensión de la epidemia.

"Cuando cuatro de cada cinco contactos no están siendo localizados, resulta extremadamente difícil contener el brote o incluso comprender su alcance real", señaló el lunes Rachel Howard, asesora sanitaria de emergencias del IRC.

África oriental coordina una respuesta de emergencia

Los ministros de Salud de los ocho países que integran la Comunidad de África Oriental (EAC) han iniciado una reunión extraordinaria para diseñar una estrategia común frente a una epidemia que ya ha llegado a Uganda y que amenaza con extenderse por una de las regiones más conectadas del continente.

Los responsables sanitarios estudian la unificación de los protocolos en los controles en aeropuertos, puertos y pasos fronterizos terrestres, el despliegue de laboratorios móviles, la creación de un grupo regional permanente de coordinación y la movilización de recursos para reforzar la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios nacionales.

La organización, integrada por República Democrática del Congo, Uganda, Kenia, Tanzania, Ruanda, Burundi, Sudán del Sur y Somalia, considera prioritario impedir que se reproduzca un escenario de transmisión transfronteriza sostenida.

La preocupación está justificada. Uganda ha confirmado ya varios contagios vinculados al brote congoleño, incluido un fallecido asociado a un caso importado. Las autoridades ugandesas han reforzado los controles sanitarios para evitar nuevas cadenas de transmisión.

La combinación de conflicto armado, desplazamientos de población y una enfermedad altamente contagiosa preocupa especialmente a las agencias internacionales. La OMS considera que el riesgo de expansión es alto en África subsahariana, aunque mantiene que el riesgo global continúa siendo bajo.

Gobiernos de todo el mundo refuerzan controles y cuarentenas

La declaración de Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional realizada por la OMS ha desencadenado una rápida reacción de numerosos gobiernos, mientras la Unión Europea mantiene una posición más prudente. El Comité de Seguridad Sanitaria de los 27 considera que el riesgo para la población europea sigue siendo bajo y no recomienda por ahora controles sistemáticos de entrada para viajeros procedentes de África central.

Estados Unidos sí ha adoptado medidas más estrictas. Washington ha prohibido la entrada de ciudadanos extranjeros que hayan viajado recientemente a la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur y ha ampliado posteriormente las restricciones a determinados residentes permanentes. Los viajeros estadounidenses procedentes de esas zonas son sometidos a controles sanitarios específicos, incluyendo la toma de temperatura, la verificación de itinerarios y el seguimiento de síntomas.

Canadá también ha prohibido durante 90 días la entrada de residentes procedentes de esos países y exige cuarentenas de 21 días para ciudadanos y residentes permanentes que regresen de las áreas afectadas.

Bahamas, Islas Caimán, México, Jordania, Baréin, India, Kenia, Zambia y Tailandia igualmente han anunciado medidas extraordinarias de vigilancia, restricciones de entrada o cuarentenas preventivas.

La carrera por una vacuna recibe un impulso de 50 millones de dólares

El brote está causado por la variante Bundibugyo del virus del ébola, una cepa relativamente poco frecuente cuya tasa de mortalidad oscila entre el 30% y el 50% y para la que actualmente no existe ninguna vacuna ni tratamiento autorizado. Esta circunstancia ha convertido el desarrollo de herramientas específicas de inmunización en una de las principales prioridades de la respuesta internacional.

La decisión de Estados Unidos de retomar su colaboración con Gavi supone un importante respaldo político y financiero a los esfuerzos internacionales para acelerar el desarrollo de una vacuna. Marco Rubio ha defendido la necesidad de mantener la implicación estadounidense en la respuesta internacional pese a las reticencias expresadas por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y ha asegurado que Washington busca un acuerdo que permita avanzar en los objetivos de salud global mientras continúa el diálogo interno dentro de la Administración.

Trabajadores sanitarios son rociados con desinfectante tras entrar en contacto con el cuerpo de una persona sospechosa de haber fallecido por ébola en Bunia, en el este de la República Democrática del Congo AFP

La OMS ha identificado como candidato más prometedor una vacuna experimental de dosis única desarrollada por la International AIDS Vaccine Initiative (IAVI), basada en la misma tecnología utilizada por la vacuna Ervebo contra la cepa Zaire. Sin embargo, los expertos estiman que todavía necesitará entre siete y nueve meses antes de poder ser evaluada en ensayos clínicos.

En paralelo, la Universidad de Oxford y el Serum Institute of India trabajan en otra vacuna experimental basada en la plataforma ChAdOx1, utilizada durante la pandemia de COVID-19. Las primeras dosis podrían estar listas para ensayos en apenas dos o tres meses.

También Moderna ha anunciado una alianza con la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) para desarrollar una vacuna basada en tecnología de ARN mensajero.

Mientras tanto, la OMS estudia el uso de terapias experimentales basadas en anticuerpos monoclonales y antivirales que han mostrado resultados prometedores en estudios de laboratorio y modelos animales.

La combinación de transmisión transfronteriza, dificultades para rastrear contactos, inestabilidad en algunas de las zonas afectadas y ausencia de herramientas específicas de inmunización convierte al actual brote en uno de los mayores desafíos sanitarios afrontados por África en los últimos años. Los próximos meses serán determinantes para comprobar si las medidas de contención y los esfuerzos internacionales son suficientes para evitar que la epidemia siga expandiéndose por África, pero también por otras partes del mundo.