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La generación que rompió el silencio en Cuba en redes sociales: "Tengo miedo de no saber cuál será mi último vídeo"

  • El régimen cubano pide 8 años de cárcel para el 4tico por "propaganda contra el orden constitucional"
  • "Ellos ven todos los vídeos, revisan los comentarios, te hacen saber que están ahí", afirma Rogny Ríos
La generación que rompió el silencio en Cuba gracias a las redes sociales
Miniatura de un vídeo del canal Literalmente Cubano Literalmente Cubano (Youtube)
Estela Andrés*

Cuba atraviesa una de las etapas más difíciles de las últimas décadas. La isla, golpeada por una crisis económica crónica, agravada por la escasez de combustible y el deterioro de sus infraestructuras, vive entre apagones constantes, falta de medicamentos y calles donde la basura se acumula durante días. Además, la amenaza de una intervención militar de EE.UU., que exige un cambio de régimen, ha cobrado más fuerza en la última semana.

Durante años, la imagen del país hacia el exterior estuvo monopolizada por los medios oficiales, controlados por el Estado. Pero algo ha cambiado. Con la llegada de internet y las redes sociales, una nueva generación de cubanos ha comenzado a mostrar una realidad que hasta hace poco solo se comentaba en voz baja, dentro de casa.

Una persona camina frente a una calle llena de basura este jueves, en La Habana (Cuba)

Una persona camina frente a una calle llena de basura este jueves, en La Habana (Cuba) EFE/ Ernesto Mastrascusa

Uno de ellos es Alejandro Batista, creador del canal de YouTube Literalmente Cubano, que supera los 74.000 suscriptores. Ingeniero informático de formación, dejó su trabajo por los bajos salarios y encontró en YouTube una forma de expresarse. “Sentía la necesidad de contar lo que estaba viviendo”, explica.

Desde la isla, Batista documenta su día a día y el de millones de cubanos. "Quiero mostrar la realidad de Cuba, sea bonita o fea. Lo que está bien y lo que está mal. Pero siempre la verdad", cuenta. Sin embargo, contar esa realidad tiene consecuencias.

La legislación cubana no prohíbe explícitamente criticar al régimen, pero sí sanciona cualquier contenido que pueda "desestabilizar el Estado socialista", una formulación lo suficientemente ambigua como para abarcar la disidencia en redes sociales.

Ese límite difuso se hizo más visible el pasado febrero, cuando fueron detenidos los creadores de El 4tico, un proyecto audiovisual impulsado por los jóvenes Kamil Zayas y Ernesto Medina. Sus vídeos, grabados frente a una pizarra y un ventilador inmóvil, analizaban sin rodeos la situación política, económica y social de Cuba. Para Batista, aquello marcó "un antes y un después". "Cada vez que la situación en el país se pone tensa, necesitan coger a alguien que sirva de ejemplo", afirma.

Los jóvenes fueron acusados de "propaganda contra el orden constitucional" e "instigación a delinquir", cargos que pueden acarrear hasta ocho años de prisión. Mientras las autoridades consideran que sus contenidos alentaban a cuestionar el sistema político, activistas y creadores independientes interpretan el caso como un nuevo episodio de represión contra las voces críticas.

Tras las detenciones comenzó a expandirse en redes el movimiento #Freeel4tico. Decenas de creadores, dentro y fuera de la isla, empezaron a replicar el escenario de sus vídeos —la pizarra y el ventilador detenido— como símbolo de protesta y denuncia contra lo que consideran un ataque a la libertad de expresión.

Uno de ellos fue Eugenio D.B., conocido en YouTube como Libertarian Vlog. Exiliado en Estados Unidos desde 2017, asegura que la represión en Cuba "siempre ha existido", aunque considera que ahora es más visible. Para él, el ventilador se ha convertido en una metáfora del país: "Gira, pero no mueve nada. Es un símbolo de que la dictadura cubana está en sus últimos días".

La campaña ha crecido especialmente en internet, donde algunos usuarios dentro de Cuba recurren a herramientas de inteligencia artificial para ocultar su identidad y evitar represalias. Otros, desde el exterior, muestran su rostro abiertamente, aunque aseguran que el miedo sigue presente. "Incluso las personas que viven fuera y critican al régimen sienten que su familia en la isla puede sufrir consecuencias", advierte Eugenio.

Riesgos para quienes muestran su vida en Cuba

Más allá del caso de El 4tico, los creadores coinciden en que internet ha cambiado la manera en la que los cubanos hablan sobre su realidad. Para Rogny Ríos, youtuber con más de 25.000 suscriptores, el verdadero punto de inflexión fue la llegada de internet a la isla. "En Cuba siempre ha habido problemas: no hay electricidad, no hay comida, no hay agua. La diferencia ahora es que hay internet", resume.

La crisis energética, además, se ha agravado en los últimos meses. La administración de Donald Trump amenazó con imponer aranceles a los países que vendieran petróleo a Cuba, una medida que terminó reduciendo todavía más la llegada de crudo a la isla, ya afectada desde hace años por la disminución del suministro venezolano, uno de sus principales proveedores energéticos.

Los apagones, que ya formaban parte de la rutina diaria de millones de cubanos, se hicieron todavía más frecuentes. Mientras el presidente, Miguel Díaz-Canel, reconocía públicamente el impacto de la presión estadounidense sobre la economía cubana, Trump llegó a afirmar que Cuba estaba "a punto de caer". Y es precisamente esa realidad, las horas sin electricidad, la escasez y el desgaste cotidiano, la que muchos jóvenes muestran en redes sociales gracias a internet.

Ese acceso ha permitido que lo que antes quedaba reducido al ámbito privado termine expuesto públicamente. Aunque Ríos insiste en que su contenido no es político, reconoce que mostrar su vida implica, inevitablemente, enseñar las carencias del país. "Mostrar mi vida también es mostrar los problemas de la isla. No es algo secreto", afirma.

El youtuber asegura que nunca se ha sentido vigilado directamente, aunque sí reconoce vivir con temor. “A veces me desahogo en un vídeo y luego pienso si eso puede traerme consecuencias”, admite. Alejandro Batista comparte esa sensación. En su caso, el miedo se ha convertido en una especie de frontera invisible. “El miedo es lo que me mantiene en esa línea, lo que evita que la cruce”, explica. “Hay muchas cosas que quisiera decir, pero tengo miedo de no saber cuál puede ser mi último vídeo”.

Pese a ello, asegura que nunca ha recibido una prohibición directa. Lo que sí percibe es una vigilancia constante. “Ellos ven todos los vídeos. Revisan los comentarios. Nunca me han dicho ‘esto no lo puedes publicar’, pero te hacen saber que están ahí”, relata. En una ocasión, incluso, le sugirieron desactivar los comentarios de sus vídeos. Se negó. “La gente es libre de expresarse”, responde.

Ese control silencioso convive con casos más explícitos. Batista asegura conocer a otros creadores que han tenido que abandonar el país. "Les dijeron: o dejas YouTube o te vas de Cuba… o vas preso". Aun así, ninguno de los dos quiere marcharse. Rogny habla de Cuba con cariño, pese a las dificultades. "Me encanta mi país, me gusta mi gente, me gustan sus paisajes", dice. Pero también reconoce que, si la situación no mejora, emigrar será inevitable. "Tengo muchos sueños y llega un momento en el que aquí te quedas estancado".

Batista comparte ese sentimiento contradictorio. Le gustaría seguir mostrando Cuba, pero otra Cuba distinta. “Me gustaría enseñar un país que crece, que se reconstruye, que avanza”, dice. Luego hace una pausa. “Pero la realidad ahora mismo va hacia atrás”.

*Estela Andrés es alumna del Master de Reporterismo Internacional de RTVE y la Universidad de Alcalá. Este artículo ha sido supervisado por la redactora jefa de Internacional de RTVE Noticias, Sara Gómez Armas.