La policía británica amplía la investigación al expríncipe Andrés para saber si incurrió en conducta sexual indebida
- La policía de Reino Unido ha hecho un llamamiento público a cualquier persona con información relevante
- El llamamiento se enmarca en la actual investigación por la supuesta filtración de información confidencial a Epstein
La policía británica ha ampliado la investigación a Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, para saber si incurió en un delito de conducta sexual indebida. Para ello, la Policía del Valle del Támesis ha hecho un llamamiento público a cualquier persona con información relevante sobre si el expríncipe pudo arovecharse de su posición y cargo público para mantener relaciones sexuales inapropiadas.
Actualmente, las autoridades británicas investigan al expríncipe por presunta conducta indebida en cargo público por la supuesta filtración de información confidencial cuando era representante especial de Reino Unido para el comercio y la inversión, entre 2001 y 2011. El expríncipe siempe ha negado cualquier delito.
Esta investigación se inició en febrero, cuando Mountbatten-Windsor fue detenido e interrogado durante unas horas después de que el Departamento de Justicia estadounidense publicase correos electrónicos que sugerían que le habría facilitado al delincuente sexual Jeffrey Epstein informes y datos confidenciales de varios de sus viajes como enviado especial.
Además, la policía investiga también si Epstein envió en 2010 a una mujer a Reino Unido para que mantuviera relaciones sexuales con Andrés en su entonces residencia oficial en Windsor.
En relación con las víctimas de Epstein, "esperamos que cualquier persona con información relevante se acerque y quiero dejar claro que nuestra puerta estará siempre abierta", ha enfatizado en un comunicado el subdirector jefe de la Policía Valle del Támesis, Oliver Wright, quien reconoce la dificultad que puede suponer para las víctimas hablar de experiencias de esta naturaleza y asegura que cualquier denuncia será tratada "con cuidado, sensibilidad y respecto por la privacidad y el derecho al anonimato".
El hoy conocido como Andrés Mountbatten-Windsor -tras perder todos sus títulos- se convirtió en enviado comercial de Reino Unido en 2001, un rol por el que no percibía ningún salario y que le permitió acceder a importantes figuras del mundo empresarial y de gobiernos de todo el mundo. Este jueves se dieron a conocer por parte del Gobierno británico una serie de documentos que revelaron que la reina Isabell II pidió el nombramiento de su hijo para ese rol.
Una investigación compleja
Con su llamamiento, la policía quiso aclarar el alcance del delito que examina, ante la preocupación de que exista la percepción de que el caso se limita a investigar las presuntas filtraciones. En un comunicado, la policía indca que tras el arresto e interrogatorio de febrero, ha seguido trabajando con el Departamento de Justicia estadounidense, para obtener más información qe pueda estar relacionada con esta investigación, que "está examinando un número de aspectos de presunta conducta indebida".
"El delito de conducta indebida en cargo público puede adoptar diferentes formas, lo que convierte esta investigación en un proceso complejo", ha señalado Wright.
Según la definición legal británica, ese delito puede incluir desde corrupción, abuso de posición o negligencia deliberada en el ejercicio de funciones públicas hasta conducta sexual indebida, conflictos de interés, fraude o actuaciones destinadas a obtener beneficio personal.
"Nuestro experimentado equipo de detectives está trabajando meticulosamente con una significativa cantidad de información que ha llegado del público y otras fuentes. Estamos comprometidos con llevar a cabo una investigación exhaustiva de todas las líneas razonables, a dondequiera que estas conduzcan", ha explicado el jefe policial.
"Entiendo el alto nivel de interés en este trabajo, pero por favor sean pacientes mientras continuamos progresando activamente en nuestra investigación. Daremos más información al público y a los medios cando sea apropiado", ha agregado el responsable policial. Como es habitual en Reino Unido cuando todavía no hay una acusación formal, en el comunicado no se nombra al expríncipe Andrés, al que se refieren como "un hombre de unos 60 años de Norfolk".
La caída del hijo favorito de Isabel II
Desde que se conoció su vinculación con Epstein - fallecido en prisión en 2019 a la espera de juicio por tráfico de menores- hace más de una década, el que era el hijo favorito de la reina Isabel II fue cayendo en desgracia. En los últimos tiempos se han acumulado las pruebas de su amistad con el pederasta estadounidense y los indicios de que participó junto a él en abusos sexuales, en algunos casos con menores como víctimas.
El principio del fin de Andrés se sitúa en 2015, cuando la BBC desveló que la estadounidense Virginia Giuffre había denunciado que fue forzada a mantener relaciones sexuales con él cuando era menor de edad, dentro de una red de "esclavas sexuales" liderada por Epstein. El caso volvió a la actualidad en 2019, después de que el diario británico Daily Mail divulgara unas imágenes de 2010 en las que el entonces príncipe aparecía en la mansión de Nueva York de Epstein despidiéndose de una joven que abandonaba la vivienda.
En 2019, dejó de representar a la Corona británica y se retiró de la vida pública. Poco a poco tanto su madre como, tras su muerte en 2022, su hermano, le fueron retirando honores y privilegios. En octubre de 2025, Carlos III le retiró los títulos de príncipe y duque de York. Desde entonces vive en una propiedad privada del monarca y no se le ha visto en público.
La detención del expríncipe en febrero fue el último episodio de esta caída en desgracia, que ha provocado un gran daño reputacional a la familia real británica.