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La poesía mística de Sonia Losada ilumina el Retiro: "Yo prefiero estar loca que disparar desde la trinchera"

  • La editorial sevillana Númenor publica Río oculto en sus cuadernos de poesía
  • Ven la luz los versos finalistas del Premio Internacional de Poesía Mística Fernando Rielo
La poesía mística de Sonia Losada ilumina el buen Retiro
La poeta Sonia Losada con su libro 'Río oculto' en la Biblioteca pública Eugenio Trías. FOTO: Rocío Callejón

Una rosa amarilla que se abre en enero, un árbol casi seco con flores blancas, en un charco se refleja un pedazo de cielo, son instantes que atrapa al vuelo Sonia Losada en su primer poemario en solitario. Los versos de la poeta madrileña, finalistas del Premio Internacional de Poesía Mística Fernando Rielo, ven la luz tres años después en Río oculto, una cuidada edición de Númenor.

Periodista que sentía su voz acallada, arranca contemplando un Hombre colgado de su boca, una escultura de Juan Muñoz que le dicta la línea inaugural: "Si canto, moriré...", pese a las dudas, las trabas y los sinsabores se adentra en "Tierra hostil", primera parte del libro, bajo los auspicios de Isaías: "Por tierra hostil y siniestra, de leones y leonas rugientes, de víboras y dragones voladores..." y de Clarice Lispector: "Y es nuevo para mí lo que escribo porque mi verdadera palabra está, hasta ahora, intacta".

Aventurera inquieta, ha recorrido las Américas y la Antártida. En el viaje interior que emprende con sus versos, sufre el "Éxodo" (segunda parte), cruza el desierto con el profeta Oseas que le habla al corazón y va de la mano de Pedro Salinas: "Es que quiero sacar de ti tu mejor tú". Una travesía en la que late un profundo anhelo:

"Anhelo tu regreso:

cuando la eternidad rasgue el pulso de la muerte,

me sostendré en tu siempre".

Río oculto

En una entrevista con RTVE Noticias, Losada explica que el título estuvo danzando entre varias opciones, incluso fue "sentido inverso a la lanza", un verso que se quedó fuera de la selección final. Río oculto hace referencia al grupo de poetas refugio de la autora, al monasterio de Guadalupe, sede del Observatorio de lo invisible en el que participa y a la virgen, patrona de América. Además la etimología del árabe de Wadi-al-luben significa río escondido o río oculto, "demasiados ecos para dejarlos pasar".

Confiesa que el río Orinoco fue "importante en su vida" porque ella siguió la ruta de Colón, al cruzar el Atlántico, en "un viaje iniciático con 17 años" y Guadalupe "también me unía un poco a América, esa tierra donde descubrí la vida con los ojos de una aventurera" desde el Salto del Ángel a la gran sábana venezolana, isla Margarita o República Dominicana.

Losada cree que "estamos heridos de sectarismo y de polarización. Tienes que estar en un bando o en el otro y todo está dividido", pero ella "se niega a disparar" al contrario como resume en "Armar arpas", un poema en el que "herida por la lengua de sus armas. Quiero entonar el salmo del cautivo". Reconoce que la fe le ha salvado de muchas cosas, como ponerse en un lado de la trinchera, y concluye: "Yo prefiero estar loca que disparar desde un lado u otro".

El silencio habita sus poemas, primero impuesto, pero luego fecundo y primigenio: "Regresemos al principio, cuándo éramos silencio" en "Muda de piel".

Voz que nace del silencio

Cuenta que "la voz se nutre del silencio" y que, en su vida profesional, se dedica "a escribir titulares de prensa y entonces nace una voz nueva en la poesía. El silencio es muy fértil. Si dejamos que nos llene, al final nos entrega algo. Creo que esta sociedad también está muy necesitada de ese silencio, de parar, meditar y buscar la trascendencia de las cosas".

"Hijos del siglo XXI, de las prisas y del ruido" la poeta nos invita a parar, dejar de hacer, olvidarnos de la eficacia y aboga por la contemplación que "te lleva no solo a ver la realidad de otra manera, sino también a ver a los otros y a enriquecerte con lo que son, no con lo que tienen ni con lo que hacen, sino con su compañía".

Losada invita a recorrer "un camino de desaprendizaje, soltar todas las seguridades y volver al origen, a lo sencillo, a lo más simple, a lo más limpio, a la inocencia de la mirada de los niños, que muchas veces te hacen redescubrir la realidad". Argumenta que desprogramarse y desaprender es difícil y, a veces, "eso solo se consigue cuando la vida te da un golpe. Es como un volantazo en el coche porque te has equivocado y vuelves no a la autopista, sino a un sendero pequeño, que es el que vale, en el que te encuentras, encuentras tu voz y todo resuena mucho mejor".

Latido social

Frente a una cierta moda por la espiritualidad, la autora prefiere pensar que "esa búsqueda es un latido que tiene el ser humano que en cada época encuentra una respuesta" y ve inquietud entre la gente joven "cuando las certezas se nos han caído. Hay que buscar alguna verdad a través de algo que nos sacuda. Y a veces es la belleza, a través del arte y yo veo a muchos buscadores a mi alrededor".

El libro concluye en "Agua-cero" llevado por los ríos de agua viva de Juan el evangelista y unos vibrantes versos de Alfonsina Storni: "Abridme las venas, vertedles la clara corriente de un río. ¡Agua, agua, agua!". Es en esta última parte donde aflora el río oculto que da título al poemario:

"Antes pedía signos,

ahora me detengo a oír tu rumor de agua...

Un río oculto está atravesando el páramo."

Un soneto cierra el volumen que culmina con la entrega gozosa de la poeta. Un terceto que Losada atesoraría en su memoria si tuviera que renunciar al resto de las palabras:

"Vayamos a bailar; no me resisto.

Tomada ya mi mano como tienes,

dancemos donde Tú tengas previsto".

En la presentación, el editor de Númenor, Fidel Villegas, desvela que los versos de Losada que le han dejado huella son los últimos de "Teografía", una composición de elegante geometría:

"Audiografía:

es tu nombre en mi boca,

parto del aire.

Radiografía:

en mi carne tu luz

al desvelarme.

Caligrafía:

agua de eternidad,

riega mi instante".

Un mapa de esperanza

Río oculto primer poemario de Sonia Losada

A Losada le encantaría que "este río fuera como un mapa, un GPS, una senda donde ves las huellas de otro y que pueda ayudar a la gente a salir de sus propias tierras hostiles. Parándose y deteniéndose a escuchar ese río oculto, que todos llevamos dentro, y que nos lleva y nos hace fluir hacia hacia la tierra sagrada, hacia la tierra prometida. Hacerse aguacero, que es la última parte del libro, que nos empapa y que nos hace vivir una vida más plena que la que teníamos antes".

Río oculto de Sonia Losada se ha presentado al atardecer del 13 de mayo en la biblioteca pública del Retiro.

La poeta volverá al parque en la Feria del Libro de Madrid para firmar ejemplares en la caseta de Modesta Librería, mientras sigue la senda de San Francisco de Asís y celebra la naturaleza escribiendo los versos de su próximo poemario.