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Peter Jackson: "No veo problema con la IA si tienes permiso con lo que muestras, si no es robar"

  • El cineasta neozelandés celebra su Palma de Oro de Honor en el Festival de Cannes
  • "Estoy orgulloso de El señor de los anillos, aunque no las he visto en 20 años", afirma
Peter Jackson: "No veo problema con la IA si mientras tengas permiso para mostrar lo que muestras, sino es robar"
Peter Jackon, en el Festival de Cannes EFE/EPA/SEBASTIEN NOGIER
Esteban Ramón
Esteban Ramón (Cannes)

Peter Jackson fue expulsado del Palacio de Festivales de Cannes por querer entrar con pantalones cortos. No en este festival, sino en 1987, cuando tenía 26 años y venía al mercado a vender Mal gusto, una película de género “hecha los fines de semana” que, dice, perfectamente podría no haberse comprado y acabar con su carrera.

Pero se vendió porque era puro talento gamberro y ayer, 39 años después, recogió la Palma de Oro de Honor del Festival de Cannes a manos de Elijah Wood. “Estuvo tentado en ponerme un esmoquin y pantalones cortos”, confiesa relajado frente a mil personas en la sala Debussy.

La enorme expectación para ver a Jackson en Cannes reafirma una vez más que los asistentes del festival ansían tanto el gran espectáculo como la radicalidad. Cannes es también nostalgia y Jackson, aunque con edad todavía perfecta para el negocio, 64 años, remite a felices tiempos pasados.

Peter Jackson recoge la Palma de Oro de Honor en Cannes

Hay cuatro Peter Jackson. El de culto, director de las salvajes Mal gusto o Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro; el más prestigioso, alabado por Criaturas celestiales (donde descubrió nada menos que a Kate Winslet); el fenómeno mundial de la saga El señor los anillos y el Jackson postsaga, en la resaca siempre de un éxito tan descomunal, rehén de comparar con ese molde cualquier cosa que filme.

Lo que deja de subrayar es que se encoge de hombros cuando escucha ‘cine de autor’. “En mi vida pensé que podía ganar una Palma de Oro, para mí si hubiera pensado ser bailarín de ballet o saltador de altura olímpico. No puedo ni soñar con eso, pero estoy encantado de ganar una Palma sin presentar una película”.

Jackson habla sin épica ni romanticismo de su oficio, del que desgrana reglas sencillas que, desde luego, le han funcionado. “No puedo hacer películas que no me gusten porque las hago para mí. No para el público: hago lo que disfruto al verlo”.

Si hace cine se debe a King Kong. “La vi cuando tenía 8 o 9 años en la televisión y cambió mi vida. Es el momento en el que decidí hacer películas”. No tardó mucho, porque filmó con una cámara de Super 8 su versión amateur.

"Estoy orgulloso de El señor de los anillos, aunque no las he visto en 20 años"

¿El señor de los anillos? Fruto de buscar ocupación para un equipo varado. “Acabábamos de hacer Atrápame esos fantasmas y no queríamos perder al equipo. Pensamos en proyectos para tenerlos ocupados y se nos ocurrió algo fantástico, al estilo Ray Harryhausen pero cada idea que nos ocurría nos dábamos cuenta que salía de El señor de los anillos así que nos dijimos: ¿por qué no compramos los derechos?"

"Hacer esas tres películas y tener ese éxito es bonito. Estoy orgulloso, aunque no las he visto en 20 años”, confiesa. No tuvo miedo aunque recuerda que Stanley Kubrick rechazó adaptar a Tolkien en los años 60 al considerar el libro “infilmable”. Casi lo era. Fueron 266 días de rodaje. “Y en un país en el que no se había hecho una película ni rematadamente parecida. Teníamos una fe inocente”.

En realidad El señor de los anillos fue la expresión de su amor hacia la obra, pero no una expresión de su personalidad, que siempre, afirma, tira hacia el humor absurdo. Sucede lo mismo con Kong o con el documental The Beatles: Get Back.

“Cuando debuté con Mal Gusto veía las películas de Sam Raimi y traté de hacer la mía. El género es perfecto para debutar porque se puede hacer una película de terror casi sin guion. Pones tu imaginación para crear lo más gore posible: cuanto más gore, más impacto”, razona.

Su opinión sobre la tecnología y el futuro siempre es apreciada.“No rechazo la IA en absoluto, para mí, es solo un efecto especial”. Y reivindica, que pese a los 13 Oscars de El retorno del rey, le faltó el de Andy Serkis, Gollum, por prejuicios con los efectos especiales. “Es una actuación generada por un humano, así que es un poco injusto que no lo obtuviera." 

Y desarrolla ya sobre la inteligencia artificial: “No me disgusta, es una herramienta más. No veo un problema, siempre y cuando hayas obtenido la licencia de la persona que estás mostrando. Si no es robar, como cuando copias de un libro para escribir tu libro”.

Admite que ya va a su ritmo, pero en absoluto piensa en abandonar nada: “Estamos escribiendo una película de Tintín. Steven (Spielberg) ya hizo la suya y ahora tengo que hacer la mía. Solo he tardado 16 años más”.