Valladolid acoge la exposición 'Salzillo, el instante detenido' en el Museo Nacional de Escultura
- Podrá visitarse hasta el 23 de agosto en el Palacio de Villena, del Museo Nacional de Escultura
- La componen 26 obras de la última etapa del barroco español
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Se dice que Francisco Salzillo tenía la capacidad de parar el tiempo. Su obra abarca todo tipo de géneros (desde relieves, imágenes de altar o pasos procesionales) y parte de ella puede disfrutarse hasta el 23 de agosto gratuitamente en las salas de exposiciones del Palacio de Villena, del Museo Nacional de Escultura, que tiene sede en Valladolid. Desde su creación, en el año 1933, el museo ha mostrado su interés por contar con las obras del artista murciano, y ahora se ha conseguido recopilar una muestra pequeña, de 26 obras, pero de valor incalculable. Se ha hecho posible gracias a las distintas instituciones, como el ayuntamiento de Lorquí, y propietarios privados, que han prestado las tallas de Salzillo.
Obras de valor incalculable
La exposición se divide en seis salas que atienden a diversidad de formatos, ya que la muestra incluye desde pequeños bocetos a grandes tallas cargadas de movimiento, expresión y sentimiento. Uno de los puntos esenciales de la exposición puede verse en la primera sala, que recoge el proceso más creativo de Salzillo, la faceta menos conocida del artista. En ella se encuentran esculturas como 'Santa Ana enseñando a leer a la virgen'. También diversos bocetos de tamaño pequeño como los de San José con el niño.
La segunda sala, que contiene obras como 'Virgen de la leche' o 'El Cristo de la agonía', recoge la capacidad del autor de detener el tiempo y capturar el momento.
Se da la circunstancia de que es la primera vez en casi dos décadas que se juntan las obras de Salzillo pertenecientes al Museo Nacional de Escultura. Fue en 2007 y en el Museo Salzillo de Murcia, cuando se vio la última gran muestra dedicada al escultor murciano.
Un artista que traspasa fronteras
Salzillo, conocido por ser bisagra del Barroco español al neoclasicismo o incluso rococó, tuvo una gran aceptación fuera de su Murcia natal. El éxito de su obra se debe en parte a su formación (era un gran pintor también), a su creatividad fruto de las influencias francesas e italianas, a lo que se unió la aportación a su carrera del dramatismo presente en la escuela castellana del Barroco, de la que también bebió.
Todo ello hace que su obra sea muy diversa. Destacan los relieves, pasos procesionales, imágenes para altar y de devocionario.