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Perderse entre miles de libros: de las mesas de novedades al fenómeno 'Booktok'

  • Las redes sociales como TikTok o Instagram se convierten en escaparates digitales de críticas literarias
  • En las librerías notan cómo ciertos títulos ganan fama gracias a estos vídeos
Perderse entre miles de libros: el impulso en redes a un mercado editorial saturado

Lecturas imprescindibles, los favoritos del mes, el libro del que todo el mundo habla... Si el algoritmo te capta, el bucle es infinito. Plataformas como TikTok o Instagram han atrapado a los lectores en su red y les seducen con un flujo constante de vídeos con recomendaciones, listas y nuevos descubrimientos en los que, sin embargo, es muy común que se repitan una y otra vez algunos títulos. Las redes sociales se han convertido en el escaparate de una industria editorial que no deja de crecer y que publica en España unos 90.000 libros al año.

Aunque no todos son comerciales, son casi 250 al día y unos 160 si contamos solo los que se imprimen en papel. Es una cifra que habla de riqueza cultural, pero que también inspira una pregunta: ¿son demasiados? Según el último barómetro de lectura, los españoles cada vez leen más y el auge del fenómeno 'Booktok' (la comunidad que comparte y recomienda libros en redes), capaz de impulsar nuevos fenómenos literarios, sugiere que quizás leer se ha puesto de moda. Sin embargo, lectores y libreros coinciden en lo complicado que resulta seguirle el ritmo a la industria. 

"¿Son necesarios tantos libros publicados? Yo creo que no. Se trata de que se les dedique el tiempo suficiente para promocionarlos y cuidarlos, que no sean novedades que tengan una semana de vida", sostiene la escritora Laura Riñón, responsable de la librería madrileña Amapolas en octubre. "Hay títulos que funcionan mejor que otros y eso permite que se pueda seguir publicando. Para el mercado editorial el modelo funciona, para los lectores es más difícil. Hay demasiada oferta y uno se pierde entre tantas publicaciones", asegura. 

Librerías independientes, el sostén de la bibliodiversidad

En las últimas semanas ha circulado en distintos medios y en redes sociales que el 49% de los libros disponibles venden cero ejemplares. Desde la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), responsable del informe del que proviene ese porcentaje, explican que no se ha interpretado de manera correcta. 

"El dato se obtiene como media de las distintas librerías que informan de stock y venta y no reflejan el porcentaje de libros no vendidos publicados al cabo del año ni reconoce títulos concretos", expone el vicepresidente de CEGAL, Álvaro Manso. Es decir, un mismo libro puede no vender nada en una librería y sí vender ejemplares en otra.

Sin embargo, el informe sí refleja otra realidad: entre el gran volumen de libros que llega al mercado, son las librerías independientes las que sostienen la bibliodiversidad. "Para más o menos la misma cantidad de venta, las librerías independientes venden el doble de títulos que una cadena", describe Manso. En concreto, según datos de CEGAL, son más de 520.000 títulos diferentes vendidos en 2025, frente a los 220.000 de las grandes cadenas.

El planteamiento de las cadenas, asegura Manso, se basa en un '80-20'. "Es decir, vender lo que supone el 80% del negocio, renunciando a aquellos títulos que entienden que no van a tener una máxima rentabilidad", explica. 

Las redes se llenan de libros

Frente a la saturación, el lector busca orientación y, en muchos casos, la encuentran en las redes sociales. Plataformas como TikTok o Instagram se han convertido en un espacio que acoge a cientos de creadores de contenido enfocados en literatura. Con fórmulas como "Mis favoritos del mes", "Última lectura, lectura actual y próxima lectura", o "Últimos libros que han llegado a mis estanterías" consiguen despertar en sus seguidores la necesidad de leer más y más títulos.

"Las editoriales nos contactan, nos mandan sus libros y nosotros los enseñamos. Y así es como las redes se están convirtiendo en una especie de mesa de novedades digital y los creadores de contenido, en escaparates. Les estamos haciendo el trabajo de comunicación gratis", explica Mario Toledo, periodista con máster en gestión editorial y creador de contenido sobre literatura en redes sociales.

Se empieza a hablar de libros por gusto, dice, pero es fácil dejarse llevar por la urgencia. "Las aplicaciones nos empujan a crear contenido sin parar y a consumir de manera impulsiva; y las grandes editoriales hacen algo similar", dice Mario Toledo, que lamenta que a veces hablan de libros "como si fueran manzanas, como si fueran a ponerse malos si no los enseñamos el mismo día que los compramos o si no lo leemos durante las próximas 48 horas".

"Creo que deberíamos tomarnos menos en serio esto de hablar de libros, que no es más que un hobby y también dar un pasito atrás y preguntarnos si nos merece la pena seguirles el ritmo a las editoriales y sobre todo, ¿para qué?", se pregunta.

De Instagram al mostrador de las librerías

Esas recomendaciones llegan hasta los mostradores de todas las librerías, donde ven cómo hay libros que consiguen destacar empujados por el algoritmo de TikTok o Instagram. Para muchos, no entrar en él, significa no existir. "En las librerías independientes notamos la necesidad de recomendación. Si esto lo trasladamos a las redes, a la recomendación de booktubers, a la suma de likes sobre un determinado libro, todo eso se ve perfectamente reflejado en los mostradores de todas librerías", asegura Álvaro Manso.

El vicepresidente de CEGAL explica que cada vez se producen más "fenómenos de acumulación" sobre determinados títulos. Como aspecto positivo, esto "concentra las ventas en determinados libros, pero también hay libros desconocidos que empiezan a ser difundidos y se convierten en títulos muy importantes". Así, añade, "no todo está en manos del marketing de las grandes editoriales. El boca-oreja de siempre llega también a las redes sociales" y en ellas su impacto se magnifica.

En 2025, el fenómeno 'BookTok' impulsó la venta de 6,3 millones de libros en España y generó unos ingresos de 116,6 millones de euros, según datos de ventas de Media Control y NielsenIQ BookData recopilados por TikTok.

"Hay libros que llegan a donde llegan y se leen mucho más porque salen en las redes sociales. Hay gente que, igual que lee las noticias en las redes, solamente coge las sugerencias de redes. Eso no puede estar mal porque lo que se está recomendando es un libro", argumenta Laura Riñón, que recuerda que la literatura es algo muy personal y que los fenómenos virales no tienen por qué agradar a todo el mundo, aunque sí que pueden atraer a nuevos lectores.

Después serán los libreros quienes se encarguen de dirigir al lector a nuevos títulos, defiende Laura Riñón. "Luego ya nos dedicaremos, como hacemos en Amapolas en octubre, de decir 'si te ha gustado esto, vamos a los clásicos' y, de repente, un clásico. Eso está muy bien porque van descubriendo nuevas puertas, pero hay que abrir la primera, y si la abren estos libros, bienvenidos sean", añade la escritora.

Nuevos modelos sin renunciar a la riqueza de la diversidad

Casi dos de cada tres personas leen libros en su tiempo libre, según el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en España 2025, que arroja que aquellos que no leen o que no lo hacen tanto como les gustaría culpan a la falta de tiempo.

Para aquellos que sí leen, Manso lamenta que lo que ocurre en el momento actual es que el volumen de publicación es tan grande que "no hay tiempo para que los libros lleguen a los lectores y, por ello, anima a reajustar el modelo sin renunciar "a la riqueza que supone la diversidad".

"Tenemos que buscar modelos que sean sostenibles y que, sin despreciar la necesidad de atender al máximo, atiendan al criterio de calidad de lo que se publica y al tiempo necesario para que esas publicaciones lleguen a los lectores", concluye.