Las ballenas del estrecho de Ormuz, víctimas invisibles de la guerra
- A diferencia de otras especies, las ballenas jorobadas de Omán no realizan migraciones sino que permanecen en la zona
- Las explosiones en el mar generan ondas extremadamente fuertes que afecta al sistema auditivo de los cetáceos
Cuando hablamos de una guerra, por lo general, damos por hecho que detrás hay siempre un drama humano, pero a veces olvidamos que también hay un drama medioambiental. Es lo que está sucediendo en las aguas del estrecho de Ormuz, donde vive un centenar de ballenas jorobadas que nunca migra, que vive, se alimenta y cría en una de las zonas más transitadas del planeta.
Un ecosistema extremo
Las aguas que bañan el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán se caracterizan por ser poco profundas y por registrar temperaturas muy calientes y altos índices de salinidad. Albergan manglares, praderas marinas y corales y constituyen un área muy rica en peces, tiburones, delfines, tortugas y galápagos.
Las ballenas jorobadas de Omán poseen una característica particular: a diferencia de todas las demás ballenas jorobadas del mundo, no realizan migraciones de norte a sur. Permanecen en la misma zona para alimentarse y reproducirse durante toda su vida.
Un enemigo llamado ruido
Todos los cetáceos que habitan de forma temporal o sedentaria las aguas del estrecho de Ormuz se están viendo afectadas directamente por la guerra, principalmente, por el impacto de las explosiones en el mar, por el ruido de los sónares y los motores de los barcos y por las ondas que generan las minas marinas.
Todas las ballenas son animales sociales que viven en grupos, y utilizan la emisión y la percepción de sonidos de baja frecuencia para todas sus actividades vitales: alimentarse, reproducirse, para interactuar socialmente y para desplazarse. El problema es que cuando hay fuentes de sonido más fuertes que sus vocalizaciones, estas pueden enmascarar a las más débiles.
Cultura submarina sofisticada
Todos los cetáceos son animales sociales, inteligentes y sensibles que desarrollan características específicas de su grupo. Así lo mantiene el oceanógrafo Olivier Adam de la Universidad Sorbona de Abu Dabi. Es experto en bioacústica y lleva décadas estudiando a las ballenas del estrecho de Ormuz.
"Cada grupo emplea sus propios sonidos, silbidos, llamadas, por lo que hablamos de cultura acústica, cultura vocal. Lo que quiero decir es que existen diferentes dialectos que corresponden a cada grupo de cetáceos y que se transmiten de generación en generación. Esta memoria colectiva es lo que llamamos 'cultura'", ha indicado a RNE.
Más varamientos y sordera en ballenas
A nivel militar, los buques utilizan sónares extremadamente potentes para detectar o localizar submarinos, robots submarinos o torpedos. Estos sistemas son extremadamente potentes y cuando estas señales se repiten sistemáticamente y en bucle desorientan a los cetáceos y pueden provocar varamientos. También pueden producir sordera y ceguera permanente, lo que supone una muerte segura.
Las explosiones en el mar generan ondas extremadamente fuertes que afecta al sistema auditivo de los cetáceos, señala Olivier Adam. '"Es bastante común que una ballena pierda la audición y, si eso sucede, el animal está condenado a morir porque su sistema auditivo es vital para ella. Desde los años 2000 ha habido muchas investigaciones sobre la pérdida temporal y permanente de la audición en ballenas por la actividad humana, su sistema auditivo funciona igual que el nuestro'", ha añadido.
Más allá del aspecto militar, también está el problema del tráfico marítimo en la zona. Hay muchos barcos fondeados, que no apagan sus motores y que aprovechan para hacer labores de limpieza lanzando vertidos al mar. Esto crea un ruido de fondo constante, además de contaminación y riesgo de derrames de petróleo.
Las especies sedentarias que habitan las aguas de Ormuz como las ballenas jorobadas son extremadamente frágiles porque dependen de un hábitat específico y no se pueden marchar. Por lo tanto, si la guerra continúa y este se destruye, estarán condenadas a desaparecer.