'Cruzar la noche': de la denuncia a la reparación por los abusos sexuales a menores en la Iglesia católica
- El papa León XIV ordena investigar la gestión del Obispo de Huesca en un caso de pederastia
- Un informe del Defensor del Pueblo estima que unos 440.000 menores han sido víctimas de pederastia en la Iglesia
- Cruzar la noche se emite el 14 de abril a las 22:20 en La2, RTVE Noticias y estará disponible bajo demanda en RTVE Play
Detrás de la televisión colgada asoma una orla en blanco y negro del curso 66-67 del Colegio Diocesano Nuestra Señora del Puy de Estella. Segundo de bachillerato. Un chaval tras otro. Entre ellos, Jesús Zudaire, presidente de la Asociación de Víctimas de abusos de la Iglesia en Navarra. Esa orla no es un recuerdo. Ha terminado siendo una prueba de los abusos que sufrió Jesús. Por encima de los alumnos, el profesorado. Ese es el lugar que ocupa el cura José San Julián Luna, su director y docente... y el agresor de Jesús.
A Jesús no le hace falta ninguna fotografía para tener vivo lo que le ocurrió, lo lleva dentro. Su memoria le dicta que los primeros abusos empezaron a los 7 años, a los 12 comenzó a ser consciente de su situación, y de la manera que pudo, ese niño se rebeló contra su agresor y lo pagó. Más violencia, palizas, torturas y suspensos. A los 14 años se marchó del colegio. Entre aquellos días y 2026, hay mucha vida vivida por Jesús. Y en esa línea del tiempo 2019 resulta clave en su biografía: decide denunciar los abusos y funda una asociación. Sabe que en Estella hay otros que han pasado lo mismo porque José San Julián Luna cometía algunas de las agresiones en el aula, en público.
Desde la asociación hablan por cientos las víctimas durante 15 años de José San Julián Luna. En los 70, hubo una denuncia contra él en el colegio, fue destinado a otro centro, cuenta Jesús, además apunta que continuó vinculado a la Iglesia hasta el final de su vida. Nunca respondió ante la justicia. Su caso traza el mecanismo del encubrimiento de los abusos por parte de la Institución.
Denuncian la falta de compromiso de la Conferencia Episcopal
En una tarde de noviembre están reunidos en torno a una mesa Jesús y otros siete compañeros de la Asociación. Ya nada les calla. Demasiadas décadas de silencio detrás. Oímos dolor en la conversación, también rabia. Ni se han sentido escuchados ni acompañados por la Iglesia... " Estamos todos jodidos y la Iglesia ahí parada...o sea nos revictimizan una y otra vez, una y otra vez, están esperando que nos muramos todos...uno a uno...." a esa frase le atropella otra..."Dilatan en el tiempo todo lo que pueden, se ríen de nosotros nos mienten nos insultan , nos engañan ".
Hablan de su experiencia con el Plan PRIVA, el programa de indemnizaciones que diseñó la Iglesia para reparar a las víctimas cuyos agresores habían muerto o sus casos estaban prescritos. Hasta enero de 2026, la Iglesia española ha destinado casi 1,8 millones de euros para resarcir , al menos económicamente, a 61 supervivientes de estos delitos. El Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica del Defensor del Pueblo estimó que las víctimas de pederastia en nuestro país alcanzarían las440.000. La CEE cuestiona esa cifra.
En enero de este año, Iglesia y Estado acordaron una alternativa al Plan PRIVA. La primera, paga; el segundo, fija la cuantía de las indemnizaciones. La mayoría de las asociaciones celebra el nuevo procedimiento. Aunque remarcan: no es una cuestión solo de dinero. Juan Cuatrecasas, presidente de Infancia Robada, sabe bien lo que es embarcarse en esta lucha. El caso de su hijo, el conocido por caso Gaztelueta, contra un colegio del Opus Dei referente del activismo. "La indemnización debería incluir también medidas de apoyo, acompañamiento a las víctimas, como pueden ser terapias gratuitas" dice y añade "como pueden ser ayudarles a salir de la exclusión social, laboral, educativa en la que están inmersos".
El papa ordena investigar la gestión de un caso de pederastia del Obispo de Huesca y Jaca
Javier Alcántara, 31 años, mexicano, aprendió a bocajarro, de manera ímpia, a sus 11 años que con la vida uno suele hacer lo puede, no lo que quiere. A esa edad un niño no tiene un objetivo, confecciona sueños y el suyo era ser piloto, por momentos también sacerdote. Y debía haber crecido con esa ruta hasta que un cura escolapio, recuerda, le violó por primera vez, José Miguel Flores. Y ahí se acabó. Ese pensamiento es como una esquirla incrustada que nunca acaba de salir: se pregunta cómo le hubiera ido todo de no ocurrir aquello. Ha tenido que dedicar su adolescencia y su juventud no a su futuro sino a su pasado. A recuperarse emocional y físicamente de lo que sucedió, y en ese viaje que fue también de incompresión, de culpa, se cruzaron las adicciones.
Es importante conocer la trastienda emocional del abuso para ser consciente de la herida que deja en víctimas como Javier. Con frecuencia, suelen transcurrir décadas hasta que un menor desvela por lo que ha pasado. A Javier ese momento le llegó con 25 años. Su madre y él donde primero acudieron fue a la Iglesia. Allí buscaron como su interlocutor al hoy Obispo de Huesca y Jaca, Pedro Aguado, entonces, Jefe superior de los Escolapios, una congregación dedicada a la enseñanza. Él respondió a su llamada e inicio una investigación contra el sacerdote. Acabó expulsándole de la orden. Hoy Javier le acusa de encubrimiento. La Fiscalía de Ciudad de México tiene abierta una investigación. El Obipo, Pedro Aguado, ha concendido una entrevista a Televisión Española. Defiende su gestión.
Paralelamente al recorrido judicial se ha abierto la vía canónica como ha podido confirmar Televisión Española. Javier Alcántara ha recibido el anuncio que ansiaba. El Papa León XIV ha dado instrucciones inmediatas para que se investigue este caso. Es la respuesta del Vaticano a una carta que la madre de Javier remitió al Pontífice. Un relato de los hechos que señala a Pedro Aguado por su gestión. Hace unos meses, también la Iglesia mexicana, a través de su máximo responsable, había trasladado la denuncia de Javier Alcántara al Vaticano contra el obispo de Huesca, instando a actuar a la Santa Sede si lo consideraba necesario.
La reparación a las víctimas
Desde la Iglesia, Gil José Saéz, doctor en derecho, vicario judicial y delegado de una de las oficinas para la Protección de menores de la Iglesia, autor además de "Respuesta del derecho canónico ante los abusos sexuales cometidos a menores por parte de clérigos en España", reflexiona sobre la protección al agresor: "El encubrimiento era una forma sistemática de hacerlo en toda la iglesia, también dentro de la iglesia en España ". Cree que detrás de esa actitud residía la decisión de la Iglesia de proteger a toda costa la Institución, pero también está convencido de que ha habido avances en la manera de manejar los abusos. No deja de mencionar los protolos internos que han desarrollado dirigidos a la prevención y a mejorar la atención a las víctimas.
También las instituciones públicas han planteado programas para la recuperación. Navarra es pionera en ese tipo de asistencia. Puso en marcha un proyecto piloto de justicia restaurativa. En pocas palabras, suponía a través de la terapia dejar ir todo aquello con lo que han convivido décadas a solas y en silencio. Jesús Zudaire participó en él, le vino bien, le ayudó...pero esa paz que conquista poco a poco, no le ha hecho olvidar que donde tiene que "estar un agresor es en la cárcel, no en un convento", no más traslados, no más protección.