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"No concibo mi vida haciendo nada que no sea compartir el amor de Dios con los demás"

  • Cuatro jóvenes comienzan en el Seminario de Corbán la primera etapa del camino sacerdotal
  • Otros dos finalizan su formación como diáconos transitorios y serán ordenados sacerdotes dentro de un mes
Seminaristas de Corbán cuenten cómo viven y se preparan para el sacerdocio
Enrique Barrio

José Luis Sanabria era ingeniero de sonido en Colombia, pero sentía que quería dejarlo todo por amor a Cristo y entregarse a él. Sacrificó su vida personal para cruzar el charco. “Después de un proceso de discernimiento y de preguntarle al Señor que quería, tenía claro que quería venir de misión a algún lado y se dio la oportunidad de venir aquí. El párroco de Colombia es de Cantabria y se logró".

Es uno de los cuatro seminaristas que comparten la etapa conocida como Propedéutico, el primer año de introducción al camino sacerdotal. Samuel Clavijo es de Oviedo. Estudió negocios internacionales en Madrid y Sevilla y ha recorrido todo el mundo. Asegura que al ser de 26 o 27 años, tienen más clara su decisión. “Yo he vivido una vida muy activa. Viajé mucho, salí mucho por la noche, tuve mis novias… A mí todo me parecía superficial. Ahora quiero algo que me valga para la vida eterna”.

Clavijo era protestante, como su familia, pero se convirtió al catolicismo porque “la fe católica es muy humana en el buen sentido y está muy cerca de nosotros. Valemos mucho para Dios y aquí es más fácil para mi intuirlo”.

Convenio entre los seminarios de Santander y Oviedo

El Seminario de Corbán estrena convenio con el Metropolitano de Oviedo. Desde el pasado septiembre, en Santander tiene lugar la primera etapa del camino sacerdotal. En la capital de Asturias tendrá lugar el periodo posterior, una formación con dos años de Filosofía y tres años de Teología.

En el séptimo y último curso volverán a Santander, para el periodo de diócesis transitoria. En esta etapa está Juanjo Corte, que en un mes será ordenado sacerdote y el obispo le asignará una parroquia. “Durante esta época de diácono, convivimos todavía en esta casa del seminario. Seguimos teniendo algunos ritmos de formación, pero no es estudio reglado, sino que tenemos ya formación más práctica y espiritual también”.

Una vida ordenada y metódica

Se levantan a las ocho de la mañana para la primera oración. Poco después, desayunan y se van a clase. Rezan tres veces al día, pero también tienen tiempo para el ocio, porque insisten en que son gente normal. En el seminario tienen televisión, futbolín, internet y prensa. Les gusta pasear, y compartir momentos entre los compañeros. Ven películas los fines de semana y leen mucho. Disponen de una amplia y organizada biblioteca.

Siempre hay momentos para la duda. Ingresar en la fe es un gran cambio en la vida que implica sacrificios personales y profesionales. “Hay días en los que me levantaba y me preguntaba si era lo que Dios quiere o lo que no quiere, pero me mantengo firme y entregándole todo al Señor, abandonándome en esos momentos para hacer lo que realmente creo que es la voluntad de Dios”, asegura José Luis, que ha dejado en su país familia y amigos.

Sobre el momento actual, la religiosidad está en boca de todos, entre otros asuntos, por la película Los domingos, y hay cierto auge en cuanto a la fe en general. “Está habiendo muchas conversiones de protestantes”, afirma Samuel. “Estamos viviendo algo que se está palpando en la sociedad, este retorno a Dios como un regalo muy bonito para este tiempo”.

Dentro de siete años, cuatro nuevos sacerdotes serán ordenados desde esta diócesis. Otros dos ejercerán en solo un mes. El domingo 22 de marzo se celebra el Día del Seminario. Este año, con el lema "Deja tus redes y sígueme".