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Así es la gamba duende, el crustáceo primitivo que vive en los charcos de Ciudad Real

  • Los huevos permanecen enterrados en el suelo durante años y al volver las lluvias eclosionan
  • Además, las hembras pueden emitir luz a través de la placenta
En la imagen se observa tres ejemplares de gamba duende
Ejemplares de gamba duende, en un charco de Piedrabuena (Ciudad Real) Franciso Zamorano
Irene Sierra
Irene Sierra

Las recientes lluvias registradas en la cuenca del río Bullaque, en Ciudad Real, han provocado la aparición de un curioso habitante de los humedales temporales: la gamba duende. Este pequeño crustáceo, prácticamente desconocido para la mayoría de la población, ha comenzado a observarse en charcos y lagunas formadas tras los episodios de lluvia de las últimas semanas.

La gamba duende pertenece al grupo de los anostráceos, un tipo de crustáceos de agua dulce que habita en lagunas temporales. A diferencia de las gambas marinas, estos animales viven en aguas poco profundas y de corta duración. Su cuerpo es alargado, translúcido y suele medir entre dos y tres centímetros.

Un crustáceo de agua dulce que aparece y desaparece

Los huevos de la gamba duende permanecen enterrados en el suelo durante años, incluso décadas, esperando las condiciones adecuadas. Cuando las lluvias llenan los charcos y lagunas, los huevos eclosionan y comienza rápidamente su ciclo de vida. En pocas semanas las gambas crecen, se reproducen y vuelven a dejar huevos resistentes que permanecerán latentes hasta que regrese el agua.

El profesor ciudadrealeño Francisco Zamorano las observó por primera vez en 2016 en la comarca del río Bullaque. Precisamente en esta zona, tras las intensas lluvias provocadas por las borrascas del pasado mes de febrero, han vuelto a eclosionar estos pequeños crustáceos. Zamorano ha podido verlos y fotografiarlos en caminos y charcos del municipio de Piedrabuena.

Gambas duende en agua dulce FZS,2019 Francisco Zamorano

Las hembras presentan bioluminiscencia

Solo en la provincia de Ciudad Real, este profesor ha logrado fotografiar tres especies distintas que comparten una característica poco común en crustáceos primitivos: la capacidad de emitir luz bajo el agua, un fenómeno de bioluminiscencia que sigue despertando el interés de los investigadores: "Se trata de una luz azul preciosa que aparece en el interior de la placenta de las hembras, denominada ovisaco", destaca Zamorano.

Su ciclo de vida es casi efímero: apenas duran unos veinte días. Por eso es habitual que en un mismo charco queden huevos sin eclosionar y que, durante largos periodos de sequía, permanezcan inactivos hasta volver a entrar en contacto con el agua. Según Zamorano, pueden mantenerse así durante años gracias a su gran resistencia a la desecación.