Robots humanoides: ¿de los exhibidores del MWC al pasillo de casa?
- Las empresas españolas prevén que en año y medio habrá robots humanoides en los hogares
- España tienen una capacidad tecnológica en robótica limitada frente a Estados Unidos y China
En el Mobile World Congress de este año los robots —y especialmente los humanoides— han dejado de ser una rareza de laboratorio expuesta o guiada por los pasillos. De hecho, se han dejado de ver por los pasillos y han pasado a los stands. En muchos casos no son la enésima novedad, prototipo o producto que lanzan al mercado, pero sí el gran reclamo. Especialmente en los asiáticos, donde el humanoide funciona como símbolo de poder tecnológico. Hay mucho de escaparate. Y también de estrategia.
Máxima expectación para ver el primer robot humanoide de HONOR en el MWC 2026 Marc Font Marc Font | ACN
Marketing y...¿soluciones aplicables?
En este contexto, la frontera entre demostración tecnológica y estrategia comercial es difusa. “Estados Unidos nos ha enseñado que el marketing lo gana todo. En los últimos años, yo creo que el país asiático y en particular China, ha copiado, mejorado y optimizado, todo lo que es la parte de marketing. Entonces, lo están haciendo muy bien y lo podéis ver por aquí [en el Mobile World Congress]. Esto ha coincidido con la inteligencia artificial, que está revolucionando y cambiando las regla en el tablero, dependiendo de qué, no se puede utilizar en determinadas cosas”, afirma Francesco Ferro, CEO de PAL Robotics, una empresa barcelona que lleva más de 20 años en la industria de la robótica.
La clave, según las compañías, no es lo que impresiona en el estand, sino lo que realmente puede integrarse en soluciones y productos reales y útiles.
Cuando el robot sí "resuelve"
El equilibrio entre autonomía y supervisión humana es la apuesta de PAL Robotics con su modelo Tiago Pro, que es como un operario industrial con cerebro digital y brazos de cirujano.
PAL Robotics con su modelo Tiago Pro, que es como un operario industrial con cerebro digital y brazos de cirujano Beatriz Gálvez
Es una mezcla entre un carretillero autónomo y un aprendiz que nunca deja de estudiar. Se desplaza solo por la fábrica como quien conoce de memoria los pasillos de su casa, pero al mismo tiempo observa, analiza y aprende de cada tarea que realiza.
Sus brazos robóticos negros están articulados y no son rígidos como los de una máquina tradicional: las articulaciones “elásticas”, sus movimientos son fluidos, casi naturales, como si tuviera “músculos” en lugar de engranajes. En el expositor, se puede probar a coger una pieza de Lego y montar un castillo. En apenas 5 minutos, cualquier congresista es capaz de hacerlo.
La empresa catalana lleva cuatro años desarrollando Tiago Pro, que ya va por su segunda versión y continúa mejorándolo. Permite teleoperación, realidad virtual y navegación autónoma mediante sistemas avanzados de percepción. Su precio ronda los 120.000 euros.
Esta tecnológica, además de en investigación, también trabaja en la industria. Por ejemplo, para Decathlon. “Nosotros tenemos 200 robots que hacen inventario a diario, de forma autónoma. Esto es útil y estamos trabajando para que hagan también más tareas de manipulación”, señala Ferro.
Del almacén al salón de casa
Desde el punto de vista de la asistencia, ya hemos visto robots en restaurantes anotando el pedido o sirviendo la comida. La siguiente frontera es el hogar. Y ahí, paradójicamente, el robot que más éxito está teniendo es el que menos se parece a un humano.
La tecnológica Grup Saltó desarrolla la plataforma SomCare, en uso en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona. El proyecto comenzó en 2019 y, tras los primeros pilotos en 2020, ha escalado hasta 600 robots vinculados al servicio municipal de teleasistencia. Se trata del mayor proyecto de robótica social desplegado hasta ahora en este ámbito.
La tecnológica Grup Saltó desarrolla la plataforma SomCare Beatriz Gálvez
“El objetivo es crear un entorno más seguro y predecible. Que la persona que vive sola esté conectada con sus familiares y que, si se detecta una anomalía o un sensor genera una alerta, puedan actuar y atenderla”, explica Roger Duarte, responsable de desarrollo de negocio del Grupo Saltó.
Robot de asistencia doméstica que se usa en 600 hogares barceloneses Beatriz Gálvez
La empresa, con sede en Lleida, desarrolla el programa informático de monitorización. A través de una plataforma web y una aplicación móvil, cuidadores familiares o profesionales pueden acceder a la información recogida por dispositivos instalados en el hogar: robot asistencial, tensiómetros, termómetros, sensores de humo o de apertura de puertas.
Si se detecta una situación de riesgo, el robot contacta directamente con el servicio y permite una primera intervención remota.
La exhibición china y la carrera global
Si en la feria se habla de robots, el referente inevitable es Tesla. Pero la exhibición más impactante de las últimas semanas llegó de China, durante la gala del Año Nuevo Lunar. Allí, startups como Unitree Robotics, Galbot, Noetix y MagicLab mostraron humanoides capaces de ejecutar coreografías y movimientos de alta precisión.
Así que China es hoy líder mundial en fabricación de estos sistemas. Y no es casual. La robótica humanoide forma parte del plan estratégico del Partido Comunista chino y de su presidente, Xi Jinping, dentro del programa “IA+”, orientado a reforzar la manufactura avanzada y sostener la productividad ante el envejecimiento poblacional.
Europa, en medio
En este contexto, la carrera tecnológica de la robótica no se libra solo en los laboratorios, sino en el terreno geopolítico. Eduardo Gómez de Tostón, CEO de Alisys Robotics, dibuja un escenario polarizado: “La situación no es fácil. Aquí hay dos bloques funcionando ahora mismo. Uno que por una parte está en Estados Unidos y por otra parte están los chinos".
Con casi tres décadas de trayectoria, la empresa ha evolucionado desde sus inicios como desarrolladora de software hasta la actualidad centrada en diseñar soluciones robóticas a medida, con especial énfasis en el desarrollo programas para el funcionamiento de robots y la implementación de inteligencia artificial para controlarlos y optimizarlos. Paralelamente, exploran la fabricación de robots de ruedas sencillos, ampliando así su oferta. Por eso, en su estand se puede ver un robot que sigue los movimientos de una que lleva unos sensores incorporados, pero lo importante lo tienen en un maletín negro, una caja que incluye el programa y pantallas para mostrarlo.
Alisys ha evolucionado desde sus inicios como desarrolladora de software hasta la actualidad que se centra en diseñar soluciones robóticas a medida Beatriz Gálvez
“Básicamente, son capaces de emular el comportamiento humano a través de programación. El objetivo es que resulten familiares en el entorno en el que trabajen, ya sea un entorno más hogareño, un entorno más industrial, no tan disruptivos a lo mejor como robots cuadrúpedes o robots de ruedas o incluso brazos en solitario, buscan un poco esa familiaridad y aparte buscan ser capaces de simular comportamientos complejos típicos de un humano”, señala César Álvarez, responsable de la parte de Ingeniería de Alisys.
“Es una lucha por la hegemonía“
Su CEO, Eduardo Gómez considera, que el nivel de inversión y esfuerzo que están desplegando esas potencias en comparación con España, no tiene precedentes. “Es una lucha por la hegemonía. Y en medio está Europa que yo creo que todavía no se entera de qué va la película”, sostiene.
Los industriales españoles también trasladan esa inquietud al terreno industrial: “Lo que tenemos en España y en Europa es una frustración endémica por no poder hacer lo mismo a nivel operativo. La producción peligra”. Y advierte de las consecuencias: “Si perdemos la capacidad de producir, perdemos operativa. Europa tiene que tener una estrategia propia y colaborar con China”.
Frente a esa pugna entre bloques, desde Grupo Saltó, su responsable de desarrollo de negocio indica “somos conscientes de que el mercado asiático es muy potente en fabricación de dispositivos, pero creemos que desde aquí podemos hacer soluciones como la nuestra, un desarrollo de software orientado a personas mayores. Si una solución cubre necesidades y da resultados, no tienes que irte a la otra punta del mundo a buscarla”.
¿Cuándo llegarán a nuestras casas?
La siguiente duda es el calendario. Para el CEO de Alisys, que le abramos la puerta de nuestro hogar a un robot de estos está más cerca de lo que parece: “En un año o dos vamos a tener un robot en casa. En China, un robot humanoide cuesta 6.000 dólares. Hay miles de personas entrenando miles de robots, inventarios de habilidades, y en el momento en que aprende uno, aprenden todos”.
“ La robótica va a permear“
Sin embargo, junto al optimismo introduce una advertencia más ética y cultural: “Me preocupa. Los robots que llegarán a las casas estarán fabricados y educados por los chinos. Van a venir con unas costumbres, una soberanía cultural… La robótica va a permear”.
Desde PAL Robotics rebajan las expectativas sobre una autonomía plena a corto plazo: “Este robot en casa, al día de hoy, lo veo para poder dar auxilios con determinadas aplicaciones autónomas y, cuando se detecta una anomalía, que haya la posibilidad de teleoperarlo y actuar, pero siempre por manos de un experto. Hay tareas que requieren experiencia humana porque la IA todavía se equivoca mucho, sobre todo cuando se habla de cosas críticas”.
Antes de dejar que los robots entren en nuestros hogares, como haríamos con cualquier persona, deberíamos cuestionarnos quiénes son, qué saben y en qué piensan; porque más allá de su apariencia humanoide, lo que de verdad importa es el modelo social, cultural y ético que llevan programado.
Y despues, conviene preguntarse qué queremos que piensen. Y quién va a enseñarles a hacerlo.