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La menstruación condiciona la vida cotidiana de más del 80% de las mujeres en España

  • Solo una de cada seis mujeres logra mantener su rutina diaria sin cambios durante el ciclo menstrual
  • Según un estudio de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
El 44% de las mujeres con regla acude a trabajar o a clase a pesar del dolor, náuseas o fatiga
El 44% de las mujeres con regla acude a trabajar o a clase a pesar del dolor, náuseas o fatiga GETTYIMAGES

Solo el 15,4% de las mujeres afirma mantener su rutina diaria tal cual cuando tiene la menstruación, mientras que la gran mayoría de mujeres adapta su vida, tareas y rutinas al dolor que sienten, a los sangrados abundantes, a la incomodidad o a la exposición.

Es la principal conclusión de un macroestudio con más de 4.000 participantes que analiza como la regla influye en la vida cotidiana, la participación social y el bienestar de las mujeres en España, realizado por el Instituto INGENIO, de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que definen como una de las radiografías más completas sobre la salud menstrual en España y que aborda la educación menstrual, el estigma y el acceso a la atención sanitaria.

Ante los síntomas de la menstruación, las estrategias más comunes que relatan las mujeres incluyen cambios en su forma de vestir- el 48% evita la ropa blanca y el 36% determinados tipos de prendas- el 21% reduce la actividad deportiva y el 22% limita ir a nadar o acudir a la playa.

Otro estudio reciente del CSIC y la UPV puso de manifiesto que el tabú de la menstruación persiste en España con cuatro de cada diez mujeres señalándola como estigma y destacó la aún poca presencia de la regla en libros, series, cine, junto con la imagen irreal en la publicidad.

"La forma en que se vive no depende únicamente de los síntomas físicos, sino también del contexto social en el que ocurre", destaca Sara Sánchez-López, investigadora del INGENIO (UPV-CSIC)

El dolor es la principal razón que lleva a las mujeres a realizar estrategias de adaptación y que lleva a ausencias sociales y bajas laborales. Pero el estudio destaca también que, además del malestar físico, algunas mujeres sufren ansiedad ante posibles manchas, falta de espacios adecuados o "temor a reacciones negativas del entorno" que "reflejan la persistencia de normas sociales relacionadas con una gestión de la salud menstrual estrictamente privada".

El 44% acude a trabajar o a clase a pesar del dolor, náuseas o fatiga

El 44% de las mujeres encuestadas afirma no haber interrumpido su asistencia al trabajo o a su ámbito educativo a pesar de experimentar un dolor intenso, nauseas e incluso fatiga, mientras que el 41% dice haberse ausentado en alguna ocasión por estos síntomas.

Los testimonios recogidos muestran, según el informe, que a pesar de los síntomas incapacitantes, algunas mujeres continúan asistiendo por miedo a perder el empleo o a ser percibidas como menos comprometidas.

En este sentido, la investigadora afirma que "a menudo, el malestar menstrual no se reconoce como una necesidad legítima de apoyo, sino como algo que puede restar credibilidad" a las mujeres y añade que "en un contexto donde la menstruación se ha usado para excluir a las mujeres de ciertos roles, mostrar vulnerabilidad puede percibirse como un riesgo colectivo".

Desde el 1 de junio de 2023 España reconoce las bajas por reglas dolorosas, de tal forma que los calambres, mareos y vómitos provocados por la menstruación son un motivo justificado para ausentarse del trabajo. En el primer año de su entrada en vigor, solo 1.408 mujeres solicitaron una baja por este problema médico.

La regla, usada para cuestionar emociones, decisiones o conflictos

Así, el informe recoge "testimonios de burla y situaciones de humillación" relacionadas con la regla que relatan las mujeres tanto en la adolescencia como en la vida adulta.

En etapas tempranas, estas experiencias suelen manifestarse en forma de comentarios o ridiculización por parte de compañeros de clase o amigos, mientras que en la edad adulta se expresan con mayor frecuencia a través del rechazo o de actitudes condescendientes en el entorno cercano, como parejas o compañeros de trabajo.

Los resultados muestran también un alto número de respuestas que describen cómo "la menstruación se ha utilizado para cuestionar o desacreditar emociones, decisiones o conflictos en contextos cotidianos, especialmente en el ámbito interpersonal o doméstico".

"Estas situaciones refuerzan estereotipos que vinculan la menstruación con falta de control emocional o irracionalidad, lo que puede traducirse en una menor credibilidad", señala Rocío Poveda Bautista, investigadora de INGENIO y coautora del estudio.

Ante esta situación histórica que viven las mujeres, el informe identifica lo que denomina factores protectores que fomentan el bienestar, la salud y la resiliencia durante el ciclo menstrual, entre los que destaca contar con entornos comprensivos y flexibles tanto en el trabajo, como en la escuela y la familia. Todo ello reduce "el impacto del estigma y facilita la participación y bienestar".

"Las experiencias más positivas se asocian a contextos donde hablar de menstruación no genera incomodidad y donde se reconocen las necesidades físicas o emocionales vinculadas al ciclo", destaca Santiago Moll López, del Departamento de Matemática Aplicada de la Universitat Politècnica de València y coautor del estudio.