Coímbra, en alerta máxima ante el riesgo de nuevas inundaciones y el posible desalojo de 9.000 personas
- La rotura de un dique del río Mondego provoca el cierre de la autovía A1
- La red de infraestructuras se ha visto afectada con 45.000 hogares sin suministro de energía eléctrica en todo el país
La ciudad de Coímbra se encuentra en alerta máxima ante el riesgo inminente de nuevas inundaciones, las primeras de este siglo. La crisis se precipitó hace dos días, cuando el desbordamiento de un dique en el río Mondego causó la rotura de la autovía A1, la principal vía de comunicación entre Lisboa y Oporto.
Aunque la Autoridad Nacional de Emergencia y Protección Civil (ANEPC) ha informado de que el caudal del río se encuentra más estable, el peligro no ha desaparecido. "En este momento, con base en lo que ocurrió durante la noche, tenemos una situación menos grave, pero el riesgo de tener que evacuar la zona baja de Coímbra se mantiene hasta el final del día", ha recalcado el comandante nacional, Mário Silvestre, quien ha pedido a la población que esté atenta a nuevos avisos.
Esta alerta responde a la posibilidad de que sea necesario evacuar preventivamente a unas 9.000 personas más, una cifra que se sumaría a los casi 3.600 ciudadanos que ya fueron desalojados el pasado miércoles antes de que el río se desbordara tras la rotura del dique.
Medidas de protección ante una crecida sin precedentes
La ciudad de Coímbra presenta una imagen inédita en su zona centro, donde se han colocado sacos de arena para proteger uno de los monumentos más importantes del país, la Iglesia de Santa Cruz.
Esta es solo una de las muchas medidas preventivas ante la posibilidad de que se produzca una inundación mayor, lo que ha llevado a muchos comerciantes a cerrar sus negocios y a las autoridades a decretar la clausura de las escuelas y de la Universidad de Coímbra.
La preocupación se centra también en los niveles de agua de la presa de Aguieira, que, aunque cayeron durante la noche desde el 90% de su capacidad, podrían volver a subir debido a las lluvias previstas para la tarde de este viernes.
Mário Silvestre ha afirmado que, desde el punto de vista hidrológico, la situación no ha cambiado de forma radical. "Una menor precipitación lo que nos permite es tener una mayor capacidad para gestionar el fenómeno y aliviar un poco los impactos inmediatos en la vida de las personas", ha planteado el portavoz, quien ha advertido que todavía no se ha acabado el riesgo. Mientras, la red de infraestructuras ya se ha visto seriamente afectada con 45.000 hogares sin suministro de energía eléctrica en todo el país y la interrupción total de la conexión ferroviaria entre Lisboa y Oporto debido a las condiciones adversas.
Vigilancia en las cuencas del Tajo, Sado y Sorraia
Más allá de la crítica situación en el Mondego, la Protección Civil portuguesa mantiene una vigilancia estrecha sobre el río Tajo, donde se registran afluencias también muy significativas y caudales elevados a pesar de que se ha detectado una reducción en las descargas procedentes de los embalses españoles. Los ríos Sado y Sorraia también mantienen un riesgo significativo de inundaciones, mientras que otros cauces como el Miño, el Duero o el Guadiana presentan un riesgo existente aunque no significativo en este momento.
La ANEPC registró durante la noche del jueves un total de 92 incidencias, mayoritariamente relacionadas con inundaciones locales y caídas de árboles, en un contexto donde el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA) ha activado el aviso naranja en todo el litoral.
El oficial de Operaciones de la Autoridad Nacional de Emergencia y Protección Civil (ANEPC) lusa Rui Oliveira, ha asegurado que a pesar de la vigilancia la situación actualmente "está más tranquila" en el país, ya que no llovió tanto como habían previsto durante la pasada noche. "Esto podría ser una buena señal. Sin embargo, los caudales se mantendrán bastante elevados y se está monitorizando la situación", ha añadido. Además, ha subrayado que se espera una mejoría en las condiciones meteorológicas a partir del sábado, aunque el escenario sigue siendo positivo pero de extrema vigilancia.