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Teatralia celebra sus 30 años de vida con 30 obras para todos los públicos

  • El Festival Internacional de Artes Escénicas se desarrolla del 6 al 29 de marzo
  • Con compañías de ocho países europeos y de Brasil, Canadá y Chile
Teatralia celebra sus 30 años de vida con 30 obras para todos los públicos

Circo, marionetas, danza y teatro, mucho teatro. Teatralia cumple 30 años y lo celebra con 30 obras que ratifican "una apuesta por la cultura de calidad para la infancia", según ha asegurado su directora, Lola Lara, en la presentación del festival en los Teatros del Canal.

Espectáculos del Reino Unido, Dinamarca, Suiza, Francia, Italia, Alemania, República Checa y España articulan un programa europeo, que se completa con propuestas del otro lado del Atlántico (Canadá, Brasil y Chile) en el XXX Festival de Artes Escénicas para todos los públicos, que alza el telón del 6 al 29 de marzo.

La imaginación de Verne

Por primera vez, la función inaugural se reserva a una compañía española, Onírica Mecánica, que en Verne acerca los títulos archiconocidos del novelista francés al lenguaje visual del siglo XXI. Llegar a la Luna, viajar al interior de la Tierra, sumergirse en el fondo del mar parecían ciencia ficción en el siglo XIX, pero ya son realidad.

Verne fue un visionario y esta obra invita al espectador a imaginar futuros y dejarse llevar por la ilusión, en un momento en el que el pesimismo empaña el porvenir. El espectáculo de Jesús Nieto constituye un homenaje a la imaginación y su capacidad de transformar a las personas.

Escena de 'Verne'

 Teatralia

No es el único clásico de la literatura que resuena en Teatralia. Pato, patito ofrece un sorprendente prodigio visual, a mitad de camino entre el cine y el teatro, para recrear el cuento de Andersen sobre el patito feo. La inmortal obra de Stevenson, La isla del tesoro, se convierte en una divertida obra musical y los canadienses La ruée vers l'or cuentan con sus marionetas Racontars arctiques, la épica de la exploración polar, según los relatos del joven aventurero danés Jørn Riel.

Títulos emblemáticos de la música clásica marcan el ritmo. Así, El lago de los cisnes rompe sus límites en un impactante ballet circense, las composiciones de Béla Bartók dan pie a Mikro, una mirada a los primeros aprendizajes, y el Boléro de Ravel muta en un desenfadado paso a dos.

Un momento del Bolero de Ravel

El Bolero de Ravel de Cie DK59. Joseph Banderet © Joseph Banderet

El humor transita entre el absurdo de Actapalabra, el concierto clownesco de Ouverture o la disquisición filosófico-cómica que hace sobre el tiempo Eugenia Manzanera en ¡Ay qué lío!. La obra Smile provoca la sonrisa aunque habla de pérdidas y Ákri hace reír, pero también produce asombro.

Más difícil todavía

El circo sigue reinventándose para no morir. La compañía francesa Hors Surface muestra con sus acrobacias que los muros nunca son infranqueables en Face aux murs (ver imagen arriba) y la compañía británica Motionhouse ofrece su espectáculoWild, habitualmente representado en la calle, en la pista del Circo Price. Los equilibristas trepan a unos mástiles, saltan y vuelan para defender la vida salvaje en los entornos urbanos.

Wild

Un momento de 'Wild'. Credit @studio_sd Stef Darmon

La fabuleuse histoire de Basarkus fusiona circo y danza y nos propone el descubrimiento de uno mismo. Las potencialidades del lenguaje circense para mezclarse con otras disciplinas en una suerte de combinación infinita queda patente en Voa! (circo y teatro gestual) y en Nilu (circo y teatro de objetos).

An-Ki nos adentra en un viaje poético a través de un recorrido fascinante. Copiar nos sumerge en un espectáculo inmersivo, en que algunos espectadores bailarán con el intérprete. Los cuatro artistas de Bailo danzan para hablarnos sin palabras de la valentía y la esperanza de aquellos que migran en busca de un futuro mejor.

Bailar entre objetos que componen un lienzo es lo que vemos en Flores y Leo juega al despiste con las imágenes y nos confunde entre lo que sucede en vivo y el material que está grabado.

Verso y prosa

El verbo bien dicho sigue siendo la sustancia del teatro y, si se dice en un verso juguetón, como pasa en Historia de una muñeca abandonada, adquiere la belleza sencilla de las retahílas infantiles.

Una muñeca abandonada

Momento de 'Una muñeca abandonada'.

Del convencimiento de que la palabra y las historias, siguen jugando un gran papel en el teatro, parten montajes como Terra (sobre la memoria emocional de un bebé que fue), Tumbalafusta (recuerdos de un lugar), Mambrú volvió de la guerra (una batalla en la memoria), Picopato (semblanza de un poeta del pueblo) y Pablo y su estrella (la memoria del juego perdido en la edad adulta).

El último baile

El fin de fiesta del festival, el domingo 29 de marzo, es un baile para rendir homenaje a la majestuosidad de los árboles. La compañía francesa ACTA estrena dos obras en España, es la única con dos espectáculos: Le chant de l’arbre y De l’hêtre à l’être. Este título es un juego de palabras por la homofonía entre haya y ser en francés, en la pieza dos bailarines abrazan los movimientos y la fisicidad de los árboles, de sus troncos, ramas y hojas.

Escena de 'El canto del árbol'

Escena de 'El canto del árbol'. Francois Bonfiglio Francois Bonfiglio

En Del haya al ser, como si fueran un árbol, los bailarines expresan su forma de estar en el mundo a través de sus cuerpos: ocupan y crean espacio, volumen, generando sensaciones de crecimiento, verticalidad, enraizamiento, gravedad, acompañados por una performance de diseño digital en vivo.

Cartel de Teatralia

A lo largo de tres decenios, en Teatralia, han participado casi 400 compañías internacionales y más de 300 españolas, que han representado un millar de obras. “Que un festival alcance los 30 años es reflejo de su excelente salud y del trabajo de grandes profesionales que han sabido hacerlo crecer, ampliando cada año la variedad de artes escénicas y la presencia de artistas de distintos países”, ha señalado este martes el consejero de Cultura madrileño, De Paco Serrano.