Irene de Grecia, la discreta hermana menor de la reina SofÃa y su fiel amiga
- Nació en Sudáfrica, donde su familia vivía exiliada durante la Segunda Guerra Mundial
- Fue la menor de los tres hijos del rey Pablo I de Grecia y de la reina Federica de Hannover
Irene de Grecia y Dinamarca, la discreta hermana menor de la reina Sofía, fallecida este jueves en Madrid a los 83 años, se mantuvo a su lado durante más de tres décadas y de forma muy discreta, siempre en un segundo plano, compartió con ella residencia en el Palacio de la Zarzuela en estrecha relación con la familia real.
La princesa Irene, cuyo féretro se trasladará a Grecia para su entierro en el cementerio real de Tatoi, en Atenas, dedicó gran parte de su vida a la labor humanitaria a través de la ONG Mundo en Armonía, que fundó y con la que trabajó para la mejora de colectivos desfavorecidos en España, pero también en otros países como La India o Grecia, hasta que cesó sus actividades a finales de 2023.
El empeoramiento en el estado de salud de la princesa Irene había hecho que en los últimos días la reina emérita cancelara varios actos a los que tenía previsto acudir en las Islas Canarias.
Su vida fue poco convencional desde su nacimiento, el 11 de mayo de 1942 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde su familia vivía exiliada durante la Segunda Guerra Mundial tras la invasión por las fuerzas del Eje de Grecia. Fue la menor de los tres hijos del rey Pablo I de Grecia y de la reina Federica de Hannover, y recibió su nombre en honor a su tía paterna, la princesa Irene.
La familia real griega, de izquierda a derecha: la princesa Irene, el rey Pablo, el príncipe Constantino, la princesa Sofía y la reina Federica GETTYIMAGES
Los inicios de su vocación: en la India junto a su madre
Al regresar a Grecia tras la guerra, se crio en Atenas junto a sus hermanos Constantino y Sofía. Desde niña mostró un gran interés por la música y estudió piano con la prestigiosa concertista Gina Bachauer. Más tarde se formó en el internado Schule Schloss Salem, en Alemania, el mismo donde estudió su hermana, y donde obtuvo el Bachillerato Internacional. Ambas compartían también la pasión por la arqueología.
Su vida dio un giro tras la abolición de la monarquía griega en 1973. Con una marcada vocación espiritual e intelectual, Irene se trasladó a la India, donde vivió durante años en la ciudad de Madrás (actual Chennai) con su madre. Allí se sumergió en la cultura y la filosofía hindú, y desarrolló una vida discreta, alejada del protocolo, pero siempre comprometida con causas sociales.
Fiel a su vocación intelectual y espiritual, Irene se dedicó durante años a la traducción de textos filosóficos del inglés al griego y al español, especialmente en el ámbito del pensamiento hindú y budista. Aunque nunca publicó obras firmadas, compartía sus traducciones con amigos y círculos privados, y colaboró de forma no acreditada en la revisión de obras vinculadas a autores espirituales como Jiddu Krishnamurti. Esta faceta poco conocida reforzaba su perfil como mujer cultivada, reflexiva y comprometida con la dimensión ética y trascendental del ser humano.
Conocida como "Tía Pecu"
En 1986 fundó la organización Mundo en Armonía, una ONG centrada en el bienestar moral, espiritual y material de los seres vivos, sin distinciones de nacionalidad, religión o ideología. Fue su principal herramienta para canalizar su labor humanitaria a lo largo de las siguientes décadas, hasta que cesó su actividad e.
A principios de los años 80 se instaló definitivamente en España y fijó su residencia en el Palacio de la Zarzuela, junto a la reina Sofía. Aunque pertenecía por nacimiento a varias casas reales europeas, Irene nunca quiso ocupar un lugar destacado en la vida pública. Vivía entre España, Grecia e India, y mantenía un perfil bajo por decisión propia.
Pero siempre mantuvo un firme vínculo con su país de origen. A comienzos de los años 2000, donó una selección de libros raros y pequeñas piezas arqueológicas pertenecientes a la colección familiar al Museo Benaki de Atenas, una institución de referencia en la conservación del patrimonio griego. Este gesto, casi secreto, fue un reflejo de su deseo de devolver parte de su legado a Grecia, con el mismo espíritu de servicio y discreción que marcó toda su vida.
En 2002 le fue diagnosticado un cáncer de mama, que superó tras recibir quimioterapia. Tras muchos años residiendo en territorio español, en 2018 renunció a la nacionalidad griega y adoptó la nacionalidad española.
En el ámbito familiar era conocida como "Tía Pecu", apodo cariñoso con el que la llamaban sus sobrinos Elena, Cristina y Felipe, abreviatura de "peculiar". Un apodo que reflejaba bien su carácter singular y libre. "Me llaman así porque soy la excéntrica de la familia, la peculiar", admitió ella misma.
Aunque alejada de los focos mediáticos, Irene mantenía una estrechísima relación con la familia real española. Durante más de tres décadas compartió residencia con su hermana, la reina Sofía, en el Palacio de la Zarzuela, donde formó parte del círculo íntimo familiar. Estuvo presente en los principales actos privados, como bodas, bautizos o celebraciones de cumpleaños, y era una figura habitual en los veranos familiares en el Palacio de Marivent, en Mallorca. Su papel, discreto, pero constante, la convirtió en un referente de confianza tanto para sus sobrinos como para el entorno más cercano de la reina emérita.
En 2007 se publicó su biografía autorizada, 'Irene de Grecia, la princesa rebelde', escrita por Eva Celada, que trazaba el retrato de una mujer discreta, con una mirada profunda sobre el mundo, y una decidida vocación de ayuda a los demás.
La princesa Irene no se casó ni tuvo hijos. Su vida estuvo marcada por la cultura, la espiritualidad, el compromiso social y una forma de estar en el mundo tan alejada de los convencionalismos como fiel a sus raíces.