Ariadna se libera de Barbazul en la ópera del Teatro Real: "Ante todo, hay que desobedecer"
- El Teatro Real estrena Ariadna y Barbazul de Paul Dukas y ofrece seis funciones
- Bajo la batuta del israelí Pinchas Steinberg y con el director de escena Àlex Ollé de La Fura dels Baus
El público madrileño podrá ver por primera vez el montaje de la ópera Ariadna y Barbazul, de Paul Dukas (1865-1935), en una nueva coproducción del Teatro Real y la Ópera de Lyon. Allí se estrenó sin público por las restricciones de la pandemia en marzo de 2021 y ahora se ofrecen seis funciones entre el 26 de enero y el 20 de febrero.
El director del Teatro Real, Joan Matabosch, ha destacado que es "una ópera escrita del revés" porque la "estrella" era el libretista, el nobel de Literatura Maurice Maeterlinck, que buscó al compositor para musicar su adaptación del cuento de Perrault. Es la segunda versión de esta historia que ofrece el coliseo madrileño en esta temporada, ya que en noviembre puso en escena El castillo de Barbazul de Béla Bartók.
Ariadna, interpretada por la mezzosoprano Paula Murrihy, acompañada por su fiel aya Silvia Tro Santafé, descubre la crueldad de Barbazul, el bajo Gianluca Buratto, e intenta convencer a sus cinco esposas cautivas para que lo abandonen, pero las mujeres maltratadas y sumisas renuncian a su liberación.
Un momento de 'Ariadna y Barbazul' Teatro Real
El director de escena Àlex Ollé (La Fura dels Baus) ha decidido concentrar toda la acción en un salón de banquetes en el que se festeja la boda de Ariadna y Barbazul. Usa dos planos, el real con las mesas y los invitados, y otro simbólico, que representa el subconsciente de la protagonista.
Moderna y emancipada
Ollé indica que Ariadna es "una mujer moderna, racional, lúcida, que a diferencia de las otras cinco mujeres, no caerá en ese síndrome de Estocolmo en el que viven el resto". Destaca que la recién casada está dispuesta a descubrir el secreto oculto en el castillo y cita sus palabras: "Ante todo, hay que desobedecer. Esta es la primera regla cuando se reciben órdenes amenazantes e injustificadas".
Ella abre la séptima puerta y cuando Barbazul se lo reprocha: "También tú". Ella contesta: "Sobre todo yo". Para el director de escena esto muestra que es "el primer gran personaje femenino emancipado de la ópera. A diferencia de tantísimas heroínas de repertorio, no es víctima, no muere, no paga un precio por su libertad y es alguien que no se somete ni al hombre ni al destino".
A juicio de Ollé es una obra adelantada a su tiempo, con una mujer emancipada antes del feminismo moderno de principios del siglo XX y también aborda la parte psicológica antes de que el psicoanálisis se popularice, además cuestiona las estructuras de poder mucho antes del teatro político de los años 60.
Ariadna y Barbazul es una ópera que no se suele representar, fue la única que escribió Dukas y su estructura se asemeja más a un poema sinfónico en el que la escritura vocal declamatoria se funde con el torrente orquestal. La música une la influencia wagneriana o de Strauss a la claridad y refinamiento de Debussy.
El veterano director israelí Pinchas Steinberg, vuelve al foso del Real después de 20 años, y apunta la dificultad de aunar los fortissimo de la orquesta con los cantantes en una "música fantástica" que no incluye "el equilibrio necesario" entre los instrumentos y la voz sin que pierda su carácter sinfónico. En referencia al personaje protagonista, apunta que Ariadna padece "el síndrome de Jesucristo", es decir, el impulso de salvar a todo el mundo.
Buscar la verdad
Paula Murrihy encarna a Ariadna en un papel exigente, con parlamentos muy largos, una mujer "increíblemente fuerte, noble, con un gran sentido moral que busca la verdad", frente a las habladurías sobre su marido quiere comprobarlo por ella misma. La protagonista sabe que es diferente a las otras esposas de Barbazul y que no caerá en las mismas trampas. Al final, intenta liberar a las cautivas, pero "ellas escogen quedarse y lo respeta".
Por su parte, Silvia Tro Santafé interpreta al aya, mujer pragmática, que intenta "bajar a tierra" el idealismo mesiánico de Ariadna y la acompaña "desde el principio hasta el final de este viaje en el que no conseguimos nada". Explica que Ariadna "se da cuenta de que no puede salvarlas y que hay gente que no quiere ser salvada" y la historia le parece muy relevante: "¿Cuántos Barbazul hay por ahí?, ¿cuántas mujeres sufren el síndrome de Estocolmo? y cuántas mujeres quieren salvar a esas mujeres y les dicen: No quiero que me salves, estoy bien así, prefiero lo malo conocido que lo bueno por conocer".
Escena de 'Ariadna y Barbazul'. Teatro Real
Maltratador de libro
Barbazul comparte título de la obra, pero su papel es minúsculo, unos cinco minutos dentro de las dos horas que dura el libreto, y no es un asesino, pero "es clarísimo que es un maltratador, que las tiene encerradas, que pasan hambre, que están sucias, que están en un cuarto oscuro y que no les deja salir. Es decir, que aparecería en la portada de un periódico o un telediario", apunta Ollé.
Aparte del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real completan un reparto mayoritariamente femenino las mezzosopranos Aude Extrémo (Sélysette) y Renée Rapier (Bellangère), las sopranos Jaquelina Livieri (Ygraine) y Maria Miró (Mélisande), y el bajo Luis López Navarro (un campesino anciano).
El personaje de Perrault seguirá protagonizando la programación del Teatro Real, el 20 de enero habrá un encuentro con el público para profundizar en la ópera en la Sala Gayarre, que será emitido en el canal de YouTube del coliseo madrileño. La última cita tendrá lugar en mayo, cuando se presentará el espectáculo infantil Ariadna y Barbazul, en una nueva producción del Real Teatro de Retiro.