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José Luis Ábalos, de ser la mano derecha de Sánchez en el PSOE y en el Gobierno a su caída por el ‘caso Koldo’

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José Luis Ábalos, de ser la mano derecha de Sánchez en el PSOE y en el Gobierno a su caída por el ‘caso Koldo’

José Luis Ábalos ha sido de las personas más importantes en el PSOE y en el Gobierno y mano derecha del actual presidente, Pedro Sánchez. Estuvo a su lado cuando cayó fulminado como secretario general en 2016 hasta que resurgió derrotando a Susana Díaz en las primarias de 2017 y lideró la estrategia que le aupó a la Moncloa. Pero el mismo Sánchez que le nombró número tres del Partido Socialista primero, y ministro de Fomento después, le fulminó de esos cargos en 2021 y ahora le ha retirado su apoyo a raíz del caso Koldo, exigiéndole una dimisión como diputado que no se ha dado, porque Ábalos ha rechazado dejar su escaño este martes y se irá al Grupo Mixto. Así, el exministro ha pasado de serlo casi todo en su partido, a acabar suspendido de militancia y con un expediente disciplinario.

El reproche al que fuera su partido por 43 años desde que se afilió en 1981 ha estado presente este martes en su despedida del Grupo Parlamentario Socialista, en la que ha defendido su "honor" por un caso que salpica al que fuera su Ministerio por el papel de su exasesor, Koldo García, en la trama de comisiones ilegales por la venta de mascarillas. "Me hubiera gustado tener el respaldo de la dirección de mi partido", ha dicho, y ha lamentado la "falta de compañerismo". "Creo firmemente haber contribuido a la conformación de un Gobierno progresista tras la moción de censura, haber servido a nuestro país como ministro y haber ayudado como secretario de Organización del PSOE a cohesionar la militancia", ha destacado.

Nacido en Torrente (Valencia) en 1959, Ábalos comenzó a militar en el PSOE muy joven, a los 22 años, aunque previamente había ingresado en el Partido Comunista de España (PCE). Pronto comenzó a escalar puestos en el socialismo valenciano hasta adquirir un rol importante en el PSPV. Empezó como jefe de gabinete del delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana y siguió acumulando responsabilidades como concejal del Ayuntamiento de Valencia, diputado provincial y luego nacional y en 2012 pasó a ser secretario general del PSPV.

Uno de los fieles de Sánchez cuando cayó

Ábalos fue uno de los fieles de Sánchez cuando este perdió la confianza de su partido y fue forzado a dimitir como secretario general por el Comité Federal en 2016. Apostó por su resurrección y se dedicó a movilizar a la militancia que aupó de nuevo a Sánchez a la Secretaría General en las primarias de 2017, en las que se impuso por sorpresa a Susana Díaz (la candidata del aparato socialista).

La confianza que depositó después el actual presidente del Gobierno en Ábalos fue máxima. Primero le nombró portavoz del PSOE en el Congreso tras la dimisión de Antonio Hernando hasta el Congreso Federal de aquel año. Sánchez le llevó entonces a la cima del PSOE al elegirle como secretario de Organización, es decir, el número tres del partido, por detrás de Adriana Lastra, en esa época, vicesecretaria general del partido. 

Ábalos también fue la elección de su secretario general para defender por el PSOE la moción de censura contra Mariano Rajoy, con la que se convirtió en presidente del Gobierno. Ya entonces, Sánchez le recompensó con el cargo de ministro de Fomento. Y, tras las elecciones de 2019 (las dos generales que hubo), Ábalos formó parte del núcleo duro junto con Lastra y Carmen Calvo en las negociaciones para la investidura que llevaron a Sánchez a presidir el primer Gobierno de coalición de la democracia.

Ministro de Fomento y su destitución en 2021

La labor de Ábalos en el Ministerio de Fomento (que en el año 2000 pasó a llamarse Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana), no tuvo grandes polémicas en lo relativo a su gestión. No en comparación con otras carteras que, bajo el mandato de Sánchez, han sufrido mucho más desgaste. 

Pero más allá de su gestión, Ábalos se vio envuelto en el llamado ‘caso Delcy’, a raíz de su encuentro en enero de 2020 con una delegación venezolana en el aeropuerto de Barajas en el que coincidió con la entonces vicepresidenta de dicho país, Delcy Rodríguez, que tenía prohibido entrar en el espacio Schengen. Al entonces ministro le acompañó, precisamente, Koldo García, el principal implicado en el caso de comisiones ilegales que lleva su nombre. Pero aunque el ‘Delcygate’ provocó duras críticas en los partidos de la oposición, y que acabó en los tribunales, la justicia acabó archivándolo definitivamente en 2021 al no encontrar indicios del encuentro. 

Poco después, Sánchez decidió fulminarle del Gobierno en la remodelación del Ejecutivo que hizo en julio de 2021, en el que también cayeron otros miembros de su núcleo duro como la que fue su vicepresidenta Carmen Calvo y el que fuera jefe de su Gabinete, Iván Redondo. Fue una gran crisis de Gobierno que afectó a otros cinco ministros más. Ábalos renunció también como secretario de Organización del PSOE. Y la relación de amistad que habían mantenido Ábalos y Sánchez se enfrió a partir de entonces. En la entrega de carteras en el Ministerio de Transportes, Ábalos eludió mencionar al jefe del Ejecutivo cuando cedió su cargo a Raquel Sánchez y estuvo meses sin hablar con él después, como el propio Ábalos admitió. 

Con todo, Sánchez recompensó sus servicios situándole tras su cese como presidente de la Comisión de Interior en el Congreso, puesto que ha ostentado hasta que dimitió del mismo este lunes ante el ultimátum que le había dado el PSOE ese mismo día para abandonar su escaño.

La caída definitiva con el ‘caso Koldo’

Ahora, su gestión como ministro se ha visto empañada por el ‘caso Koldo’, que si bien no le salpica directamente (no está siendo investigado), sí hay pesquisas abiertas sobre el que fuera su asesor en el Ministerio, Koldo García. El caso salió a la palestra la semana pasada: García habría abusado de su posición de cargo público en 2020 para interceder en adjudicaciones de contratos de mascarillas de organismos dependientes del Ministerio a favor de la empresa Soluciones de Gestión. Todo, a cambio de comisiones irregulares en una trama en la que hay otros implicados. 

Y es que no ha pasado desapercibido que Ábalos ascendiera a Koldo García de ser su chófer personal en 2018 a consejero de Renfe Mercancías y vocal del Consejo Rector de Puertos del Estado. Y tampoco que los contratos con el Ministerio de Transportes fueron el origen de la trama que se extendió después a otros contratos con el Ministerio del Interior y con las comunidades autónomas de Baleares y Canarias, gobernadas entonces por el PSOE. 

Pese a haber asegurado que desconocía la trama ("estoy estupefacto", dijo cuando salió a la luz), la presión sobre Ábalos había aumentado en los días pasados, mientras también crecía sobre Pedro Sánchez, a quien el PP le acusaba de ser conocedor del caso en 2021 y ligaba el cese de Ábalos como ministro a la misma. El propio Sánchez lo negó y dijo que sería implacable contra la corrupción “caiga quien caiga”.

Este lunes, la Ejecutiva le dio un ultimátum de 24 horas para renunciar a su escaño porque, pese a que "no está investigado, ni señalado, ni imputado, ni su nombre figura en la investigación", tiene una "responsabilidad política". Ha pasado ese plazo y la decisión de Ábalos no ha sido dimitir, sino pasar al Grupo Mixto para "no comprometer" al Grupo Parlamentario Socialista con la consecuente suspensión cautelar de su militancia. Ha justificado que, si renunciara a su acta, “se interpretaría como signo de culpabilidad”, algo que no asume. “Eso solo provocaría mi estigmatización política y personal”, ha dicho, y se ha mostrado consciente de lo que es ser “un apestado político”