Enlaces accesibilidad

El juicio a Dani Alves, visto para sentencia: ¿y ahora qué?

  • La absolución o la condena del exfutbolista estará marcada por el consentimiento
  • La defensa ha pedido que se le aplique las atenuantes de embriaguez y de reparación del daño

Por
El futbolista brasileño Dani Alves comparece ante el tribunal durante el primer día de su juicio en Barcelona,
El futbolista brasileño Dani Alves comparece ante el tribunal en Barcelona

Después de tres intensas y tensas jornadas en la Audiencia de Barcelona, el juicio a Dani Alves ha quedado visto para sentencia este miércoles, poco antes de las 22:00 horas. El exfutbolista fue conducido nuevamente a prisión, donde está ingresado desde el 20 de enero de 2023. Allí tendrá que esperar la decisión de la sección 21 del tribunal, una sentencia cuyo ponente es el magistrado Luis Belestá.

La sentencia, ¿cuándo?

Antes de redactar y notificar la sentencia, el tribunal tiene que decidir sobre la nueva petición de libertad provisional formulada por su abogada, Inés Guardiola, al final de la vista. La defensa de Alves ha solicitado que el exfutbolista pueda esperar la resolución fuera de prisión aplicándole medidas cautelares, como la retirada de los dos pasaportes (tiene doble nacionalidad, española y brasileña) y comparecencias semanales al juzgado.

Pero las acusaciones se oponen. Insisten en que persiste el riesgo de fuga porque Alves todavía dispone de un patrimonio “elevadísimo” y no ha demostrado arraigo en España. Además, no hay convenio de extradición con Brasil. Y, según la fiscal Elisabeth Jiménez, “ahora que ve tan cerca una posible condena, creemos que el riesgo de fuga es todavía más grande”. Hasta ahora, se le ha denegado siempre.

No hay una fecha concreta para dictar sentencia, pero, teniendo en cuenta que estamos ante una causa con preso y que no es especialmente compleja, los juristas coinciden en que podría estar lista en un mes o dos como máximo. Los tres magistrados del tribunal, además de la prueba practicada en la vista oral, tienen que revisar toda la documental aportada, entre esta las grabaciones íntegras de las cámaras de seguridad de la discoteca Sutton.

¿Será definitiva?

La Fiscalía mantiene su petición de nueve años de prisión para Alves y la acusación particular, de 12. Mientras, la defensa insiste en la absolución, pero alternativamente propone un máximo de un año.

La sentencia de la Audiencia de Barcelona se puede recurrir. En primer lugar, al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Y, en última instancia, al Tribunal Supremo, momento en que ya será firme.

El consentimiento, la clave

Que hubo una relación sexual con penetración, nadie lo niega. La clave es si fue o no consentida. Es lo que marca la diferencia entre la absolución o la condena.

La denunciante ha mantenido desde el primer momento la misma versión de los hechos. No niega que accedió voluntariamente al baño donde se produjo la presunta agresión. Lo que dice es que, una vez allí, le dijo a Alves que parara y no lo hizo. Al contrario, insiste en que la retuvo dentro a la fuerza, que le hizo tocamientos, le insultó, le pegó y la penetró.

En cambio, Alves ha cambiado cinco veces de versión. Cuando le detuvieron, primero dijo que ni conocía a la joven. Después, que la había visto en los lavabos, para finalmente admitir una felación. En abril, cuando pidió declarar voluntariamente, reconoció relaciones sexuales consentidas. Y, poco antes del juicio, añadió que estaba borracho.

Esta última versión es la que ha defendido ante el tribunal, añadiendo que la joven llevaba la iniciativa y que en ningún momento le pidió que parara.

Las declaraciones como testigos de los trabajadores de la discoteca y de los Mossos refuerzan la versión de la joven. Los testimonios de los amigos del exfutbolista y de su mujer, Joana Sanz, refuerzan el supuesto estado etílico de Alves.

Posibles atenuantes

La defensa ha pedido que, en caso de que el tribunal condene a Dani Alves, le aplique las atenuantes de embriaguez y de reparación del daño. En cuanto al consumo de alcohol, si el tribunal considerara que ha quedado probado, la pena se tendría que fijar en su mitad inferior. Es decir, la horquilla del delito va de entre cuatro a 12 años; por tanto, la pena a imponer se reduciría a ocho como máximo.

Las psicólogas de la defensa afirmaron que Alves iba ebrio esa madrugada y podía tener sus capacidades cognitivas afectadas. Lo comprobaron por la cantidad de bebidas que reflejaban los tiques de los locales donde estuvo con los amigos, pero reconocieron que no podían concretar qué cantidad exacta correspondía Alves y que, en todo caso, distinguía “el bien del mal”.

En cuanto a la reparación del daño, el exfutbolista consignó en el juzgado, en agosto, los 150.000 euros que las acusaciones piden como indemnización. Si se aprecia, sería una segunda atenuante que añadiría una nueva rebaja de pena.