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Ciencia

Nueve científicas catalanas investigarán cómo sería vivir en Marte en una simulación en el desierto de Utah

  • Entre el 16 y el 29 de abril, la misión Hypatia I recreará una verdadera estación humana en el planeta rojo
  • Se alimentarán de productos deshidratados, tendrán el agua potable limitada y vestirán de astronautas en sus salidas al exterior
  • "El sueño de ir al espacio no tiene género", ha defendido la capitana del proyecto, Mariona Badenas

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Misión Hypatia I: nueve científicas recrearán un viaje a Marte

La misión Hypatia I contará con nueve científicas catalanas de distintos ámbitos, capitaneadas por la astrofísica Mariona Badenas, que replicarán la vida en Marte durante dos semanas. Esta simulación tendrá lugar entre el 16 al 29 de abril en la estación Mars Research Desert Station (MDRS), situada en el desierto de Utah, Estados Unidos. Dicha instalación recrea una verdadera estación humana en el planeta rojo, por su geología y la baja humedad.

En el equipo convivirán científicas de varias disciplinas y una periodista, Nuria Jar. Una enviada especial a Marte que enviará informes diarios a la Tierra. "Nunca en directo, de forma síncrona, porque cualquier misión tripulada a Marte tendría un retraso de tres a 22 minutos con la Tierra".

La tripulación la conforman: Mariona Badenas-Agustí, Carla Conejo González, Ariadna Farrés Basiana, Laia Ribas, Núria Jar, Neus Sabaté, Cesca Cufí-Prat, Anna Bach y Helena Arias (estas dos últimas como suplentes). Durante 15 días, todas las integrantes de la misión se alimentarán de productos deshidratados, tendrán el agua potable limitada, no podrán comunicarse de forma síncrona con la Tierra y vestirán de astronautas en sus salidas al exterior. Allí cultivarán soja, desarrollarán un GPS para moverse por Marte y fabricarán baterías.

Instalaciones de Mars Research Desert Station, en el desierto de Utah, Estados Unidos.

Instalaciones de Mars Research Desert Station, en el desierto de Utah, Estados Unidos MDRS

Esta primera edición cuenta con un presupuesto de 50.000 euros que parten de las arcas de la Generalitat, así como también de la Fundació Barcelona-La Pedrera y la Fundación Banc Sabadell. El proyecto permitirá a las integrantes investigar y divulgar desde condiciones propias del planeta rojo, pero también tiene el objetivo de visibilizar a la mujer en el espacio y despertar vocaciones científicas entre las niñas y adolescentes.

La número dos de la misión, Carla Conejo, divulgadora y bióloga, ha resaltado que tomarán comida deshidrata y tendrán que racionar el agua para beber, cuidar el jardín y mantener la higiene, "en ese orden", ha apuntado. En su rutina, que estará marcada por los protocolos de entrenamiento, también tendrán que seguir un plan de salud física y mental, ha explicado.

Preguntada sobre cómo de realista sería que algún día pudieran ellas u otras mujeres u hombres científicos ir al planeta rojo, Conejo ha señalado que una misión con tripulación humana a Marte está aún "muy lejos" por los "riesgos que conlleva".

Obtener alimento a partir de peces criados en Marte

Las científicas desarrollarán proyectos comunes como protocolos de vida extravehicular, que las llevará a caminar por el desierto con escafandras, y de comunicaciones con la Tierra. Asimismo, algunas llevarán a cabo investigaciones concretas que no podrían desarrollarse solo en un laboratorio y cuyo objetivo pasa también por experimentar las distintas circunstancias del entorno.

Destaca, entre otras, la de la científica Laia Ribas, investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), que lleva más de 20 años trabajando en el campo de la acuicultura sostenible, pero hace tres comenzó a interesarse por la cría de peces en Marte.

Un 70% de la comida sería vegetariana, sobre todo microalgas, que son muy fáciles de generar

Según Ribas, la acuicultura marciana podría proporcionar proteína animal a un futuro asentamiento humano en el planeta rojo y también ayudar a generar prácticas más sostenibles en la Tierra. "Se estima que en 2050 no habrá suficientes peces para abastecer a la población mundial", señala, así que plantearse la cría de peces en un entorno tan hostil como Marte puede servir de orientación para hacerlo mejor en nuestro planeta.

Laia Ribas, investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC)

Laia Ribas, investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) CSIC / Pau Fabregat

Sin embargo, solo un pequeño porcentaje del alimento en Marte vendría de los peces. "Un 70% de la comida sería vegetariana, sobre todo microalgas, que son muy fáciles de generar. Habría también una parte procedente del huerto, como tomates, zanahorias o lechugas. Solo un 4% de la dieta procedería de animales grandes, como peces y aves, y estaría reservada para momentos festivos. El resto de la proteína animal provendría de insectos y de cultivos celulares artificiales", explica Ribas.

Además, Laia Ribas también va a participar en la prubea de una "botella marciana" con un tapón (Light Pills) diseñado por Helena Arias, otra de las tripulantes de Hypatia I. "Es un dispositivo que ha recibido varios premios nacionales e internacionales y que está formado por una placa solar y dos luces: una ultravioleta que se utiliza para esterilizar el agua y otra LED, que sirve para iluminar", indica.

Nueve científicas catalanas investigarán cómo sería vivir en Marte en una simulación

Generar energía a través de orina y minerales

Otro de los proyectos que se llevarán a cabo en Hypatia I es el de la científica del CSIC en el Instituto de Microelectrónica de Barcelona, Neus Sabaté, cuyo objetivo será probar una batería a base de compuestos de hierro muy frecuentes en la superficie del planeta rojo y orina humana.

Las placas solares funcionan, pero para proporcionar energía a un robot

Sabaté ha detallado la importancia de su investigación así: "Las misiones anteriores al Perseverance, el cuarto robot que se pasea por la superficie de Marte, llevaban placas solares, que generan una determinada cantidad de energía por centímetro cuadrado y dependen de la disponibilidad de luz solar: durante la noche no funcionan. Además, pueden acabar cubiertas de polvo cuando hay tormentas de arena, que son muy habituales. Spirit y Opportunity estuvieron diez años dando vueltas en Marte, así que las placas solares funcionan, pero para proporcionar energía a un robot. Si vamos a ir nosotras, tendremos que generar mucha más energía para producir oxígeno y no morir de frío, porque hay temperaturas extremas de -100°C por la noche".

Neus Sabaté, investigadora del CSIC en el Instituto de Microelectrónica de Barcelona

Neus Sabaté, investigadora del CSIC en el Instituto de Microelectrónica de Barcelona CSIC / Pau Fabregat

Los minerales que encontrará en Utah serán mucho menos de los que dispondría en Marte: "Voy a obtener muy poca cantidad de compuestos que no van a estar refinados, así que voy a llevar compuestos de hierro de aquí para hacer cuatro baterías con las que alimentar unos ledes que nos permitan germinar brotes de soja con luz ultravioleta".

"Cada día voy a recolectar orina de las tripulantes, activar con ella las baterías y revisar la generación de energía. Espero que las baterías trabajen unas 16 horas al día para poder alimentar los ledes y que al final de la misión podamos comernos unos brotes de soja frescos, porque el resto de nuestra dieta va a consistir en comida reconstituida con agua", ha señalado.

"El sueño de ir al espacio no tiene género"

En la presentación del proyecto, Mariona Badenas ha defendido que "el sueño de ir al espacio no tiene género". También ha recordado algunos datos sobre la brecha de género en la ciencia, como que solo el 27% de los científicos son mujeres, una cifra que cae por debajo del 20% en el caso de la materia espacial.

Según ha explicado Laia Ribas, Badenas "se inspiró en 2019 durante otra misión en la estación y tuvo la idea precisamente el 11 de febrero, Día de la mujer y la niña en la ciencia. Ella y Carla Conejo, la subcomandante, reunieron a un grupo de mujeres de diferentes disciplinas STEAM: ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y también la A de arte".

Nos interesa que jóvenes y niñas tengan referentes cercanos

Por su parte, Neus Sabaté defiende que la misión Hypatia I "es importante para generar referentes. Nos interesa que jóvenes y niñas tengan referentes cercanos. Que digan 'si esta señora que nació en Tarragona está haciendo una misión superchula vestida de astronauta, ¿por qué no puedo yo también?' Pues claro que sí: tú también puedes… Me gusta este proyecto porque cuando me acerco a jóvenes y niñas les digo: 'si os gusta el espacio, no tenéis por qué ser astronautas; la exploración espacial requiere biólogas, ingenieras, matemáticas, físicas y también psicólogas y filósofas'”.