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Francia

Tercera jornada de disturbios por la aprobación de la reforma de las pensiones de Macron

  • En ciudades como París o Burdeos se han quemado contenedores y se han producido cargas policiales
  • En la capital francesa han sido detenidas este sábado al menos 81 personas

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Siguen las protestas en Francia por la reforma de las pensiones

Miles de personas han vuelto a salir este sábado a las calles de varias ciudades de Francia, como medida de protesta contra el Gobierno de Emmanuel Macron, al que acusan de autoritarismo por haber aprobado el jueves la impopular reforma de las pensiones por decreto.

Las marchas derivaron en incidentes en ciudades como Burdeos o París, donde hubo quema de contenedores, cargas policiales y destrozos en el mobiliario. Al menos un centenar de personas han sido arrestadas, la mayoría en la capital francesa.

Ante la prohibición gubernamental de manifestarse en la plaza de la Concordia, en la que las protestas de las dos últimas noches se saldaron con centenares de arrestos y numerosos desperfectos, miles de personas se han desplazado a la Place d'Italie, en el sur de París. Allí, se han mezclado militantes sindicales y de partidos de izquierdas con manifestantes al margen de cualquier organización, evocando la revuelta de los 'chalecos amarillos' de 2018.

"¡Macron, dimite!" y "Macron se va a derrumbar, vamos a vamos a ganar", corearon los manifestantes, unos 4.000. La policía antidisturbios utilizó gases lacrimógenos y se enfrentó con algunos de la multitud mientras se incendiaban contenedores de basura.

Una imagen de la manifestación en la capital francesa.

Las protestas antigubernamentales se generalizan en el país

Mientras, varias ciudades del sur de Francia también registraron intensas movilizaciones callejeras. En Burdeos, se quemaron contenedores de basura en una céntrica calle de la ciudad, un fuego rápidamente sofocado.

Se espera que este tipo de manifestaciones espontáneas, sin el paraguas de ninguna institución u organismo oficial, se reproduzcan los próximos días. Sus participantes exigen la retirada de la reforma, algo que Macron descarta pues la considera fundamental para equilibrar el déficit del sistema de pensiones y sanear así las cuentas del país.

Las protestas de este sábado se unieron a paros parciales organizados por los sindicatos, que habían encabezado las decenas de manifestaciones previas a la polémica aprobación de la reforma de las pensiones.

Los trenes, las refinerías, el sector del gas y la recogida de basuras, entre otros, han resultado afectados y uno de los ejemplos más relevantes es la huelga de los servicios de limpieza en París, que cumple casi dos semanas.

A pesar de que el Gobierno francés ha obligado a varios trabajadores a regresar a sus puestos, alegando el peligro para la salud pública de los desechos, miles de toneladas de basura seguían todavía esparcidas en las aceras de la capital francesa.

El Gobierno de Macron afronta dos mociones de censura por las pensiones

Malestar en el Parlamento

El malestar de la calle por la adopción, por decreto y sin voto en la Asamblea Nacional, de una reforma que eleva la edad de jubilación de los 62 a los 64 años se ha trasladado también al Parlamento, que el lunes votará dos mociones de censura para tumbar al Ejecutivo nombrado por el presidente francés, Emmanuel Macron.

No obstante, ambas iniciativas tienen pocas posibilidades de prosperar, en caso de que la formación conservadora Los Republicanos (LR) consiga mantener la disciplina de voto que no lograron el día 16 cuando el Ejecutivo, en minoría relativa, se vio abocado a accionar el artículo 49.3 por la ausencia de una mayoría clara en la Asamblea.

El número dos del Gobierno, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, defendió en una entrevista en Le Parisien que el 49.3 "es una herramienta democrática contemplada en la Constitución" y tildó de "hipócritas" a los grupos opositores que han presentado las mociones.

"No creo (que unas elecciones anticipadas resuelvas los actuales problemas). Tenemos que retomar con serenidad el ritmo de nuestra mayoría presidencial, detrás del presidente y de la primera ministra", Elisabeth Borne, agregó el ministro, quien avisó que "no se tolerarán ninguna clase de violencia".