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España está a las puertas de sufrir la peor campaña de incendios desde que hay registros

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Un bomberos forestal asiste a la zona del incendio declarado en Valdepeñas de la Sierra (Guadalajara), este martes.
Un bomberos forestal asiste a la zona del incendio declarado en Valdepeñas de la Sierra (Guadalajara), este martes.

En lo que va de 2022, los incendios han quemado solo 5.400 hectáreas menos que en todo 2012, el peor año desde que hay registros. El fuego ha arrasado en apenas siete meses y medio hasta 184.288 hectáreas, frente a las 189.747 hectáreas de aquella campaña, que podría superarse pronto.

Son datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés) recabados por el equipo de Datos RTVE.es. De acuerdo con estos cálculos a partir de las imágenes satelitales de Copernicus, la superficie quemada hasta el 18 de julio de 2022 ya sobrepasa la de todo 2005, segundo peor año de la serie histórica, iniciada en el 2000.

Todo ello, mientras continúan avanzando grandes incendios, especialmente, en el noroeste del país, como el Losacio (Zamora), que ha causado dos muertes, y los de Carballeda de Valdeorras (Ourense) y Folgoso (Lugo), en Galicia.

España es el país europeo más afectado

España es el país europeo más afectado por los incendios en lo que va de año, seguido de Rumanía (149.264 hectáreas), Portugal (44.839), Francia (39.904 hectáreas), Croacia (30.889 hectáreas) e Italia (24.698 hectáreas), según las cifras arrojadas por EFFIS, que superan ampliamente a las aportadas por el Gobierno.

El Ejecutivo, basándose en datos de las comunidades autónomas, ha cifrado en 70.000 las hectáreas arrasadas hasta el 10 de julio, con lo que no contempla los incendios de los últimos días. Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica han apuntado, además, que las cifras reales de afectación de un incendio pueden tardar años en conocerse y que para una mayor precisión los datos deben tomarse sobre el terreno.

"La campaña pinta muy mal", según la UME

"La campaña pinta muy mal. Según estamos, los datos probablemente igualarán e incluso superarán a los de 2012", ha comentado a Efe el capitán Roberto García, analista de riesgos naturales de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que ha advertido de que no se esperan lluvias en los próximos días.

De acuerdo con el capitán, en 2012, la UME hizo un total de 60 intervenciones en incendios forestales y este año se han realizado unas 30. García ha reconocido que las previsiones que manejaban a inicio de la campaña "se han quedado cortas" debido a que las previsiones meteorológicas se han visto superadas.

"Las dos olas de calor que se han registrado han sido brutales, no se esperaba tanto calor ni que fueran tan largas", ha afirmado el especialista, que ha recordado que la fiabilidad de las previsiones baja cuanto a más largo plazo son.

Los efectos de un año seco

Para diseñar su actuación en la campaña de incendios, la UME anticipa dónde será más necesaria su intervención basándose en datos estadísticos de Transición Ecológica, análisis de la Aemet y datos del Centro Europeo de Prevención y Vigilancia.

El otoño fue seco y normal en cuanto temperaturas y el invierno muy cálido y extremadamente seco, lo que ya adelantaba que sería "un año fatal para los incendios forestales". Marzo fue frío y muy húmedo, lo que ayudó a controlar los incendios que habitualmente se registran en el noroeste por las quemas agrícolas, en tanto que en abril, el frío y las lluvias dispararon la proliferación de combustible ligero (pastos).

Tras las altas temperaturas y las bajas precipitaciones de mayo y junio, ese pasto está extremadamente seco, lo que, unido a las elevadas temperaturas actuales, favorece la rápida propagación del fuego, incluso aunque no haya viento, según García.

"El pasto y el matorral están muy secos y el arbolado está tan poco hidratado que se generan incendios de tanta intensidad que son muy difíciles de extinguir", ha advertido García, que ha subrayado que aunque la mano del hombre está detrás de muchos de los incendios, este año están teniendo especial incidencia los rayos caídos durante tormentas secas (no acompañadas de agua).

No obstante, ha subrayado que aunque las previsiones no anuncia lluvias en, al menos, los próximos quince días, la situación podría mejorar en cualquier momento si entrara un frente que trajera lluvias y frío.

Además de arrasar miles de hectáreas, los incendios forestales registrados en España entre el 1 de junio y el 18 de julio han emitido a la atmósfera más de CO2 que en los totales de junio-julio de 2003 a 2021, según el Sistema Mundial de Asimilación de Datos sobre Incendios (GFAS) del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus.

Estas estimaciones se basan en las observaciones por satélite de la ubicación de los incendios forestales y en el poder radiativo del fuego (FRP), una medida de intensidad utilizada para estimar las emisiones de contaminantes por humo.