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Incendios en España

Dos de cada tres hectáreas quemadas en España este año han ardido en las olas de calor

  • 80.000 de las 122.000 hectáreas quemadas según EFFIS en lo que va de año han coincidido con los episodios de temperaturas extremas
  • Las hectáreas abrasadas este año ya superan todo lo que se quemó en 2022

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La Rioja y Teruel destacan como las regiones con más superficie de bosque quemado respecto a su media histórica hasta julio
La Rioja y Teruel destacan como las regiones con más superficie de bosque quemado respecto a su media histórica hasta julio.

Mientras la ola de calor continúa asfixiando a gran parte de España, los bosques sufren especialmente las consecuencias de las altas temperaturas. En lo que va de año, el fuego ya ha arrasado casi 122.000 hectáreas de superficie forestal, según los cálculos del Sistema Europeo de Información de Incendios Forestales (EFFIS), una cantidad mayor que lo que se quemó en nuestro país en todo 2021 y por encima de la media de los últimos 15 años de acuerdo con el registro oficial del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Aunque las llamas no han afectado a todas las provincias por igual, parece que la ola de incendios todavía tardará en llegar a su fin.

La temporada de incendios está siendo especialmente intensa, como se observa si comparamos el número de hectáreas quemadas con la media quemada en los últimos años por estas fechas.

El riesgo de incendios aumenta con cada grado que suben los termómetros. Esta es la conclusión de un estudio con participación del CSIC publicado hace unas semanas. Sus responsables vigilan los efectos del cambio climático sobre la temporada de incendios forestales, y su advertencia es ya una realidad: dos tercios de la superficie forestal quemada en 2022 han ardido durante las olas de calor.


Dos olas de calor y más de 80.000 hectáreas quemadas

Hasta comienzos del mes pasado, la superficie forestal quemada en España estaba dentro de los márgenes 'normales' que EFFIS calcula respecto a la media de los últimos 15 años. El 10 de junio, los satélites contabilizaban 30.000 hectáreas de bosque abrasado desde enero de 2021 y el incendio más grande que habían registrado afectó a Sierra Bermeja, en Málaga, pocos días antes.

Con la llegada de la primera ola de calor del verano, entre el 11 y el 18 de junio, en nuestro país ardieron más de 48.300 hectáreas de bosque. El fuego causó estragos en 23 provincias y Zamora registró el incendio forestal más grande en lo que va de siglo en la Sierra de la Culebra. Otros incendios destacados se produjeron en Artesa de Segre (Lleida), donde ardieron casi 2.800 hectáreas, o en Nonaspe (Zaragoza), con algo más de 2.000 hectáreas calcinadas.

En tan solo ocho días, la superficie forestal quemada ascendió hasta las 77.700 hectáreas y no ha dejado de crecer desde entonces.

La segunda ola de calor arrancó el pasado 10 de julio y el patrón se está repitiendo. Las hectáreas de bosque quemado han pasado de 90.200 a casi 122.000 en poco más de una semana y se han registrado incendios en 21 provincias. Cáceres, con un foco ya controlado en Las Hurdes y otro estabilizado en el Valle del Jerte, está siendo la provincia más afectada, seguida por Zamora y Lugo, donde los incendios han obligado a evacuar a miles de vecinos.


El fuego se ceba con La Rioja, Teruel, Segovia y Málaga

Zamora y Navarra son las provincias más afectadas por los incendios forestales en lo que va de año en términos absolutos, pero La Rioja y Teruel destacan como las regiones con más superficie de bosque quemado respecto a su media histórica hasta julio, calculada sobre el periodo 2006-2020. En el primer caso, las 95 hectáreas quemadas en Alfaro al comienzo de la segunda ola de calor se han disparado por encima de la media de 6,3 ha que registra la provincia. En el segundo, dos incendios en Valderrobres y Burbáguena han abrasado 1.823 hectáreas, 15 veces más que la media de esta región aragonesa.

Por su parte, la provincia de Segovia, donde el fuego de Navafría obligó a evacuar a 200 personas este fin de semana, multiplica por 13 la media de hectáreas quemadas hasta mediados de julio. Y en Málaga, cuyo incendio en la sierra de Mijas ya se ha estabilizado, se han quemado 6.100 hectáreas más de lo 'normal' hasta la fecha.

En total, 27 provincias registran más superficie quemada de lo habitual, otras 14 tienen cifras similares o están por debajo de su media y los satélites no han captado incendios reseñables por ahora en Almería, Jaén, Baleares, Alicante, Murcia, Valladolid, Bizkaia, Ceuta y las Islas Canarias.

Así afectan las olas de calor a los incendios

"Lo que ahora consideramos anómalo, en breve será la nueva normalidad". Así de contundente se muestra el profesor de Ingeniería Forestal y Cambio Global de la Universitat de Lleida, Víctor Resco, en un artículo publicado recientemente en The Conversation, en el que señala que lo que está ocurriendo con el fuego en España y gran parte de Europa no es sino "el resultado de décadas de dejadez en la gestión del territorio y de inacción climática".

El experto explica que, hasta ahora, los grandes incendios en la primera quincena de julio solo eran comunes en el levante peninsular. Pero los datos muestran que la tendencia está cambiando. Esto es así, añade, porque el cambio climático y el abandono rural están alimentando una "aridificación de Europa" que encuentra en las olas de calor un contexto idóneo para la proliferación del fuego.

"Durante las olas de calor aumenta el potencial desecante de la atmósfera y nos encontramos con que muchas plantas se secan, por lo que liberan más energía al quemar", explica Resco. Al mismo tiempo, disminuye la humedad en la hojarasca, lo que facilita la ignición y propagación del incendio. "Aquellas zonas más húmedas que normalmente actuarían de cortafuegos, tales como los fondos de valle, se vuelven tan secas como las de su alrededor", aclara.

Todo esto, afirma Resco, va unido a una "intensidad creciente de los incendios", que hace que lo inusual de la temporada actual no sea el número de grandes incendios, aquellos que superan las 500 hectáreas, sino la simultaneidad de incendios muy intensos. El fuego solo se apaga cuando se quema todo lo que se podía quemar o cuando llueve, señala el experto, que recuerda que el agua ya no es suficiente para mantenerlo bajo control.