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Sanfermines 2022

Un primer encierro de San Fermín marcado por el recuerdo: "He corrido por los que ya no están"

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Vuelven los toros y la fiesta a San Fermín: peñas, cuadrillas y música de comparsa en la calle

El primer día de encierro de estos Sanfermines 2022 amanecía fresco en Pamplona bajo la atenta mirada de los mozos a la hornacina, que cumple 40 años, de la cuesta de Santo Domingo. Los nervios, a flor de piel, se hacían notar en sus gestos: algunos en cuclillas, otros entrelazando las manos y los más inquietos, realizando resoplidos continuados, acompañados de pequeños 'saltitos' involuntarios, primero sobre un pie y luego sobre otro.

Además, este año se celebra el 60 aniversario de la creación del cántico previo a los encierros. Un ritual que la mayoría de asistentes hacen ataviados con el 'pañuelico rojo' sobre los hombros y el fajín, del mismo color, anudado al lado izquierdo por aquello de no parecer 'un guiri'. Complementos encargados de cubrir el conjunto blanco que tras el encierro deja de estar impoluto en muchos de ellos.

El primer encierro ha durado algo más de dos minutos y medio, entre semana cuenta con unos 3.000 corredores, mil más si se realiza el fin de semana.

El primer encierro de 2022, el de los reencuentros

A las 5.30 h de la mañana de este jueves, los operarios del vallado dejaban todo listo para el primer encierro de estos Sanfermines 2022. Es el encierro del reencuentro, pero también del miedo. David sufrió una grave cogida en 2019 que le dejó sin correr varios meses: "Estoy emocionado, la última vez que salí de aquí lo hice en ambulancia. Hay que buscar siempre la cara del toro", relata en 'La Hora de la 1'.

Comienza el montaje del vallado del encierro

Como David, son muchos los corredores que viven emocionados el primer día de encierro. Óscar llega desde San Sebastián de los Reyes en Madrid: "El corazón me iba a mil, he corrido por mi gente y por todos los que se nos han quedado en el camino, por los que ya no están". He vivido este primer encierro con muchos nervios, pero se ha podido disfrutar", explica con la emoción todavía latente.

Y es que Sanfermines traspasa nuestras fronteras, se trata de una fiesta que atrae a personas de todos los rincones del planeta. Es el caso de Mónica de Taiwán y pamplonesa de corazón: "En Taiwán mucha gente conoce los encierros, aquí es muy impactante. Mi abuelo se creía que cuando yo fui a estudiar a Pamplona vería todos los días encierros por la calle".

La ilusión y entusiasmo de Enrique Maya, alcalde de Pamplona, también es visible: "Es un momento muy bonito y hay que ver que todo esté bien. El encierro de Pamplona es el mejor del mundo. Enfilar la calle Estafeta llena de gente es muy emocionante", relata.

Entrar con el dedo índice mirando hacia el cielo

Tras el primer encierro son muchos los momentos de tensión vividos, pero también, son muchos otros los que emocionan y consiguen poner un nudo en la garganta a todos los que siguen las carreras de cerca.

Es el caso de uno de los corredores habituales de los encierros de San Fermín, se llama Pablo Sánchez y ha entrado en la carrera de Mercaderes de una manera muy especial: con el dedo índice apuntando hacia el cielo. Ha sorteado a un mozo caído en el suelo y ha dedicado la carrera a su padre fallecido.

Teo Lázaro analiza el primer encierro de San Fermín

Vuelven los toros y la fiesta

La inauguración de plaza de toros pamplonesa se produjo el 7 de julio de 1922 y fue diseñada por el arquitecto Francisco Urcola. Contó con un presupuesto de 1.270.000 pesetas y la gestión la llevó la Plaza de la Misericordia. Además, es la cuarta del mundo en cuanto a capacidad. Esta tarde de jueves vuelven las corridas con Morante de la Puebla entre los toreros.

Tras 1.087 días sin gente pisando el albero, el ambiente festivo entre las peñas, cuadrillas y música de comparsa vuelven a esta plaza. Tras el chupinazo, de este miércoles al mediodía, estallaba la fiesta. Las ganas de disfrutar se palpaban en cada rincón y los asistentes se preparaban antes de continuar con la celebración con el típico 'almuercico' para coger energía. Bares donde no cabe ni un alma y balcones donde las cuadrillas vuelven a reunirse.

En la Plaza del Castillo el DJ Carlos Jean se encargaba de amenizar con su música a los pamploneses. Además, la fotografía más repetida este miércoles por la noche era la de calles abarrotadas de gente bailando al ritmo de charangas y bandas.

Mucha emoción y alegría para aprovechar y recuperar el tiempo perdido, por eso el baile continuaba durante la tarde y se extendía a lo largo de la noche. Algunos llegaban al primer encierro después de trasnochar y otros, bien despiertos, madrugaban para correr delante de los toros.

Dos años esperando para volver a revivir el sentimiento 'sanferminero' y festejarlo.