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Francia

La primera ministra francesa defiende las reformas de Macron ante una inminente moción de censura de la izquierda

  • "Los franceses han elegido una Asamblea sin mayoría absoluta y nos obligan a actuar de otra forma", ha afirmado Borne
  • No se someterá a un voto de confianza tras exponer su método de gobierno, lo que ha motivado la moción

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La primera ministra francesa, Elisabeth Borne, pronuncia su discurso de política general en la Asamblea Nacional de París
La primera ministra francesa, Elisabeth Borne, pronuncia su discurso de política general en la Asamblea Nacional de París

La primera ministra francesa, Elisabeth Borne, expone este miércoles la agenda política de Emmanuel Macron en la Asamblea de París justo después de que los cuatro partidos de la coalición de izquierda Nupes hayan presentado una moción de censura contra el Gobierno. Sin mayoría absoluta tras las últimas elecciones legislativas, Borne ha pedido trabajar de forma constructiva en favor del país, comenzando por las medidas de defensa del poder adquisitivo que el Gobierno aprobará el jueves.

"Los franceses han elegido una Asamblea sin mayoría absoluta y nos obligan a actuar de otra forma", ha afirmado Borne en el discurso de presentación de su programa de gobierno, en el que ha alertado que tienen el deber de actuar ante los retos políticos y económicos que plantea la guerra de Ucrania y la emergencia climática.

A diferencia de muchos de sus predecesores, la primera ministra no se someterá a un voto de confianza tras exponer su método de gobierno, motivo principal por el que la coalición de izquierdas ha decidido presentar la moción de censura. "A falta de un voto de confianza, no tenemos más remedio que presentar esta moción de censura", justifican los grupos de LFI, PS, ecologistas y comunistas en su texto entregado a la presidencia de la Asamblea Nacional y transmitido a la prensa.

El presidente Emmanuel Macron ganó un segundo mandato en abril, pero su alianza centrista perdió la mayoría absoluta en las elecciones legislativas de junio. Sin ningún pacto con otros partidos, Borne se enfrenta ahora a la perspectiva de negociar proyecto de ley en el parlamento: "Los franceses nos piden que nos hablemos más, que nos hablemos mejor y que construyamos juntos", ha señalado al iniciar su discurso.

¿Es posible que salga adelante la moción de censura?

Una moción de censura requiere una mayoría absoluta para precipitar la caída de un gobierno. Salvo sorpresa mayúscula, no se producirá después de que los conservadores de Les Republicains (LR) y la ultraderecha de Rassemblement National dijeran que no la apoyarían.

Sin embargo, la moción de censura permite a la alianza de izquierdas Nupes erigirse en el principal oponente del gobierno. La votación no se puede producir este miércoles, puesto que desde que se presenta deben pasar 48 horas, por lo que se prevé que tenga lugar el próximo viernes.

Propuestas y abucheos

A pesar de que el Ejecutivo no tiene una mayoría clara, Borne ha anunciado entre ruidosos abucheos de la oposición que se mantiene el plan gubernamental de reforma de las pensiones de jubilación, que incluirá retrasar la edad de retiro, aunque no ha precisado una cifra concreta.

Además, y entre otras reformas y promesas como que no se subirán los impuestos, ha recalcado que hay que ajustar progresivamente las cuentas públicas, de forma que en 2026 comience a bajar la deuda y en 2027 el déficit caiga por debajo del nivel del 3% del PIB.

Borne también ha advertido de que la situación económica "se ha ensombrecido" en los últimos meses y que la pandemia "sigue aquí", pero ha insistido en pedir la cooperación con los grupos parlamentarios porque "el desorden y la inestabilidad" no son una opción.

Nacionalización de la empresa eléctrica EDF

El Gobierno de Macron tiene previsto nacionalizar totalmente EDF, lo que ha provocado una fuerte subida de las acciones de la empresa eléctrica, que está muy endeudada. Ante la Asamblea, Borne ha confirmado que "el Estado tiene la intención de controlar el 100% del capital de EDF".

Esta empresa, de la que el Estado ya posee el 84%, se enfrenta a retrasos y excesos presupuestarios en las nuevas centrales nucleares de Francia y Reino Unido, así como a problemas de corrosión en algunos de sus reactores más antiguos. La mitad de sus reactores en Francia están actualmente fuera de servicio.

EDF también se ha visto perjudicada por las normas gubernamentales que le obligan a vender energía a sus rivales con descuentos mientras los precios alcanzan máximos históricos. La empresa ha calculado que las pérdidas de producción reducirán sus beneficios en 18.500 millones de euros y las ventas de energía con descuento le costarán 10.200 millones de euros. Su deuda aumentará un 40% este año, hasta superar los 61.000 millones de euros.