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EE.UU. y Rusia: propaganda y argumentos enfrentados sobre Ucrania

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Los argumentarios de EE.UU. y Rusia para justificar sus posiciones en la crisis de Ucrania, con el sello de VerificaRTVE
Los argumentarios de EE.UU. y Rusia para justificar sus posiciones en la crisis de Ucrania

La escalada de tensión bélica en Ucrania ha llevado a las autoridades de EE.UU. y de Rusia a un cruce de acusaciones para justificar sus posiciones. Ambos se acusan de mentir y de ser la parte “atacante”. Hemos contrastado los puntos de fricción argumental con la ayuda de fuentes expertas y su huella mediante contenidos desinformativos en redes sociales.

La postura estadounidense se ha resumido en un documento de ideas clave del Departamento de Estado, que primero se publicó en inglés y después en español titulado “Hechos contra ficción, la desinformación rusa sobre Ucrania”. La réplica a este documento la ha difundido el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso en otro argumentario muy similar, cuyo título deja claro que es una “Respuesta" al Departamento de Estado de EE.UU.

¿Qué país es el agresor en la crisis actual?

De acuerdo al argumentario de EE.UU, la deriva de los acontecimientos se debe a la actitud belicosa de Rusia. Para Moscú y usuarios afines, Washington es el atacante. “EE.UU. es el agresor. Siempre” o “el agresor es Ucrania que está bombardeando el Donbás". De acuerdo a los registros informativos desde 2014 y a los expertos consultados, el primer paso hostil lo ha dado en todo caso Rusia. El conflicto se remonta a 2014 y entonces Rusia sí intervino militarmente en suelo ucraniano, con el despliegue de militares en Crimea. El propio presidente ruso, Vladimir Putin, ha reconocido que planeó la anexión de esta península horas después de que el Parlamento ucraniano destituyera a Viktor Yanukóvich, en febrero de 2014. El referéndum de anexión posterior fue rechazado por la Unión Europea y por EE.UU. por considerarlo ilegal.

María José Pérez del Pozo, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, apunta que en esta última crisis por el momento “no ha habido ninguna agresión armada ni de Ucrania ni de Rusia”. Michele Testoni, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de IE University, rechaza también hablar de agresores, prefiere la expresión “una escalada de tensiones” pero matiza la relevancia especial que ha tenido Rusia en ella . “Es una serie de reproches que dependiendo de qué parte mira uno al contexto, hay un agresor. Es decir, todos son culpables en un cierto sentido, aunque se puede decir desde una perspectiva occidental que el papel de Rusia es muy problemático”.

El experto en inteligencia militar y seguridad internacional Antonio Herrera ve claro que “Ucrania es el agredido”. “El agresor, por los hechos que se dan, es Rusia, pero condicionado por una serie de elementos o de hechos que se han dado durante muchos años. Es sobre todo auspiciado por EE.UU. y la Alianza”, explica. Desde Moscú, la corresponsal de TVE, Érika Reija, recuerda que la anexión rusa de la península de Crimea en 2014 es “contraria al derecho internacional”. Subraya que “Occidente considera que hay muchas pruebas” del “apoyo” de Rusia a los rebeldes que combaten al Ejército ucraniano en el este de Ucrania. En este documental de Vice basado en técnicas de investigación OSINT se observa que soldados rusos se trasladaron a la zona separatista de Ucrania cuando el Kremlin negaba que se estuviera produciendo apoyo.

¿Está empujando Occidente a Ucrania para entrar en guerra o es Rusia la que lo hace movilizando a 100.000 soldados?

Rusia cree que EE.UU. y la UE empujan a Ucrania al enfrentamiento. Washington contrarresta esta idea con la acusación de que Rusia ha desplegado al menos a 100.000 soldados en la frontera. Los expertos se inclinan por lo segundo aunque no se han aportado pruebas concretas de la cifra de soldados desplegados.

Pérez del Pozo descarta que Occidente esté presionando a Ucrania para que entre en guerra con Rusia: “Los países occidentales han acudido en ayuda algunos y esa ayuda ha sido bienvenida por parte de Ucrania”. Herrera tampoco cree que Occidente empuje a Ucrania a una guerra: “Lo veo más bien un choque de intereses entre dos bloques, entre el bloque de Occidente y el bloque de Oriente”.

En cuanto a la cifra de más de 100.000 militares que EE.UU. dice que tiene desplegados Rusia en la frontera con Ucrania, Pérez del Pozo admite que es un dato que no puede “verificar” y la corresponsal de TVE en Rusia explica que “es muy difícil de saber”. “Aquí es verdad que no confirman oficialmente cifras, salvo algunos batallones que participan en las maniobras”, asegura Érika Reija. Basándose en “informes en fuentes abiertas”, Herrera cree que Rusia tiene destacados más de 100.000 soldados. “Si hablamos de fronteras y de personal terrestre desplegado y en el mar, yo diría que estamos hablando de 110.000 o de 115.000 efectivos”, señala.

Ningún informe basado en fuentes abiertas ha sido oficialmente publicado. La cifra de más de 100.000 militares rusos en la frontera es una estimación de las autoridades estadounidenses apoyándose en unas imágenes satelitales de noviembre y diciembre de la empresa Maxar. Sin embargo, esta no ha relacionado sus imágenes satelitales con ninguna cifra en ningún documento público que hayamos podido comprobar. Desde VerificaRTVE hemos consultado a la compañía si puede confirmar la cifra de 100.000 militares rusos en la frontera y estamos a la espera de respuesta.

¿El despliegue de fuerzas de combate de Rusia en la frontera responde a unas maniobras ordinarias?

El Gobierno ruso asegura que está realizando solo ejercicios militares y afirma que otros estados también los realizan. “Suecia, Finlandia y Austria periódicamente, o incluso regularmente, participan en ejercicios de la OTAN, incluyendo ejercicios con escenarios nada inofensivos”, puede leerse en este discurso de Sergei Lavrov.

Los medios progubernamentales rusos defienden que el despliegue de tropas en la frontera con Ucrania responde a maniobras. Los cuatro expertos consultados por VerificaRTVE coinciden en que la situación no encaja con esa idea. “No es un despliegue ordinario, es un despliegue masivo”, asegura Michele Testoni. Herrera se expresa en la misma línea: “Claramente no responde a unas maniobras ordinarias”.

Pérez del Pozo advierte de que “no es un despliegue normal ni en número ni en el momento a estas alturas del invierno”. Desde Moscú, Érika Reija explica que “seguramente” es “el mayor despliegue que se ha hecho en los últimos años”. “Para unas maniobras ordinarias, pues ni mucho menos hace falta semejante despliegue. Aparte de esto, tiene un alto coste movilizar esa cantidad de aviones de combate y de barcos, de armas. Es algo que es muy costoso también a nivel económico, no como para unas simples maniobras”.

¿Planea EEUU un ataque con armas químicas en el este de Ucrania?

Hemos visto esta advertencia en redes sociales. Se trata de un mensaje que empezó a difundir el Gobierno ruso en una reunión del Ministerio de Defensa del 21 de diciembre de 2021. Fue el ministro de Defensa, Sergei Shoigú, el que aseguró que “empresas militares privadas estadounidenses” planeaban un ataque químico en el Donbás, el este de Ucrania, pero no existen indicios de que EE.UU. haya planeado un ataque con armas químicas en esta zona.

Las autoridades rusas no proporcionaron pruebas de su acusación y ninguno de los cuatro expertos consultados por VerificaRTVE tiene constancia de que EEUU esté enviando este tipo de armas para un ataque en la zona. Tanto Antonio Herrera como Michele Testoni aseguran que es un “bulo”. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano, Oleg Nikolenko, ha negado en declaraciones a la agencia de noticias ucraniana Ukrinform las acusaciones rusas sobre armas químicas.

Una investigación del diario The New York Times reveló una campaña lanzada por medios vinculados al Gobierno ruso acusando a EE.UU. de planear un ataque químico en Ucrania. El periódico empleó la herramienta Logically para analizar esta campaña, que comenzó el 21 de diciembre, cuando el ministro ruso lanzó su acusación.

¿Es una acción de Rusia en defensa de ciudadanos de origen ruso discriminados en Ucrania?

Se está difundiendo la idea de que Rusia ha movilizado sus tropas en el Donbás por un motivo legítimo: defender a los ciudadanos de origen étnico ruso, discriminados en Ucrania. Es cierto que la Rada (el Parlamento ucraniano) aprobó en 2019 una ley que refuerza el papel del ucraniano como idioma oficial en todo el país, y también se aprobó en 2021 una ley para proteger a los pueblos autóctonos de Ucrania que excluye a los rusos.

Siguiendo esa línea argumental, el Kremlin está llevando a cabo acciones como la emisión de pasaportes para estos ciudadanos. Érika Reija explica que Putin “considera que se está atacando el idioma, la cultura y los valores de los ciudadanos de etnia rusa. No solo en el Donbás, sino en todo el país”. Pero no existe ninguna ley que prohíba utilizar el ruso en Ucrania, y para Antonio Herrera, la idea de proteger a la población de origen ruso en la zona forma parte de la doctrina de Putin: “Es un arma y una herramienta que utiliza para dar credibilidad y tener una justificación en el caso de entrar en conflicto, como una espada de Damocles”.

La Historia nos dice que proteger a los ciudadanos de origen ruso en la zona no es el motivo por el que Rusia ha aumentado la presencia de militares en la frontera. En 2014, esa supuesta defensa al pueblo ruso fue la excusa que utilizó el presidente Putin para movilizar sus tropas y terminar anexionándose la península de Crimea. Pérez del Pozo lo tiene claro: “Putin utiliza este argumento con otro tipo de fines. Hay muchos millones de rusos que quedaron fuera de las fronteras de Rusia cuando desapareció la Unión Soviética y no despliegan 100.000 militares para protegerlos”, concluye.

¿Ha incumplido la OTAN sus promesas, amenazando la seguridad de Rusia al acorralarla con sus planes de expansión a Ucrania?

Las autoridades rusas dicen frecuentemente que la OTAN se comprometió a no ampliarse hasta sus fronteras y sostienen que al incorporar a nuevos países incumple compromisos alcanzados con el fin de la Guerra Fría, con una grave amenaza para su seguridad. Los rusos hacen circular mapas que destacan la amplitud de la frontera compartida con miembros de la OTAN y también el alcance de los misiles aliados.

Testoni dice que la teoría del “acorralamiento” forma parte del discurso de Rusia desde hace dos siglos: se ve rodeada “por un Occidente imperialista que pretende reducir lo más posible la zona de influencia eslavo ortodoxa rusa en Europa oriental”. Según Érika Reija, Rusia es un “estado autoritario” que teme, más que la amenaza militar, la amenaza de que esos países son “cada vez más independientes, más democráticos”. El Departamento de Estado de EE.UU. asegura que la teoría del acorralamiento no es cierta, y se apoya en otro mapa dibujado desde otra perspectiva que muestra la escasez de frontera compartida entre miembros de la OTAN y Rusia. Por su parte, la OTAN rechaza que el compromiso de no expandirse se produjera y declara que “todo país soberano tiene el derecho a elegir sus propias alianzas de seguridad”.

En la práctica los actos de la Alianza no se han ajustado del todo a esa premisa, lo que sugiere cierta zona gris: el temor a la reacción rusa ha frenado varias incorporaciones. Según Testoni, en 2008 ya se planteó la entrada de Georgia y Ucrania pero Alemania y Francia propusieron un texto ambiguo que situaba esa realidad “en el futuro”. Este experto añade: “Ucrania lleva más de 10 años esperando en la puerta para entrar y no es un país candidato”.

Desde su creación en 1949, la organización ha duplicado su número de socios pasando de 12 a 30 miembros. Casi todos los nuevos estados afiliados (14) formaban parte del antiguo bloque del este. Pérez del Pozo explica que, aunque no quedó rastro por escrito, Occidente y la Unión Soviética pactaron verbalmente que la OTAN no iba a llegar hasta sus fronteras. Asegura que “hay muchos testimonios de personas que estaban en esas cumbres” que confirman este acuerdo verbal.

¿Está Occidente evitando recurrir a la diplomacia para solucionar la crisis de Ucrania?

Rusia acusa a EE.UU., más específicamente que a “Occidente”, de estar evitando la vía diplomática en la crisis de Ucrania, con una política exterior “con las sanciones como su herramienta principal”. Los contactos diplomáticos sí han existido, la amenaza de sanción también.

Se han producido contactos al más alto nivel con Francia y Alemania. Y también con EE.UU: el 10 de enero se celebró una reunión en Ginebra entre la subsecretaria de Estado de EE.UU., Wendy Sherman, y el ministro de Exteriores ruso. El 21 de enero, Antony Blinken, el secretario de Estado norteamericano, se reunió con Lavrov en Ginebra.

Pérez del Pozo cree que “se está jugando en todos los escenarios, que no se ha neutralizado todavía la actividad diplomática”. Explica que Europa es “la verdadera interesada y afectada por esta crisis” y la que “se está jugando las dos opciones: la baza de presión militar y la baza diplomática”. Se ha hablado de sanciones, pero Antonio Herrera las considera una herramienta diplomática de alto valor: “Son la herramienta diplomática por excelencia que se tiene hoy en día para evitar un conflicto armado”.