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Condenan a 32 años de cárcel a un sacerdote de Vigo por abusar sexualmente de varios menores

  • Los abusos se produjeron cuando los niños tenían 15 años de edad y en varias ocasiones
  • El religioso se aprovechó de su posición de superioridad y de la confianza que los menores habían depositado en él

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Imagen de archivo de una iglesia católica
Imagen de archivo de una iglesia católica GETTYIMAGES

El sacerdote Segundo C.V., profesor de religión en el colegio Salesianos de Vigo, ha sido condenado a 32 años de prisión por abusar sexualmente de seis menores, según ha confirmado este martes el Tribunal Superior de Xusticia de Galicia. Los abusos se produjeron cuando los niños tenían 15 años de edad en una asociación juvenil de Vigo que dirigía el religioso. 

El sacerdote ha sido condenado por la autoría de siete delitos de abuso sexual, tres de ellos realizados de manera continuada, y además de los 32 años de prisión, el tribunal le ha impuesto otros 36 años de libertad vigilada, una orden de alejamiento de las víctimas durante 31 años más y el pago de una indemnización de 76.000 euros al conjunto de los seis menores. 

Según la sentencia, los hechos ocurrieron durante un campamento en la localidad de Cambados, Pontevedra, y también en una peregrinación a Santiago de Compostela. Además, abusó de otro de los menores en la sede de una asociación juvenil vinculada al Colegio, mientras veía un partido de fútbol.

El auto del tribunal considera que el religioso se "aprovechó" de su situación de superioridad derivada de su profesión, de la confianza que los menores habían depositado en él y de la relación de amistad que les unía, "que iba más allá de la de profesor-alumno", para hacerles tocamientos, lo que generó en las víctimas "sin duda alguna" un daño psicológico "evidente".

El tribunal le impone una multa de 76.000 euros

Las pruebas se basan fundamentalmente en el testimonio de las víctimas de los abusos, quienes declararon que se quedaron en estado de shock cuando el sacerdote llevó a caso los abusos, sin ser capaces de reaccionar porque no podían creer que pudiera hacerles algo así, apunta el TSXG.

Para "conseguir satisfacer su deseo sexual", según las magistradas, el sacerdote actuaba sobre los menores en horas nocturnas, "cuando el estado de alerta disminuye y el nivel de conciencia decrece", venciendo cualquier "resistencia posible" de las víctimas.



El tribunal subraya que las víctimas han narrado "con firmeza y de forma acorde a su edad" lo que les ocurrió y lo que vieron respecto de los otros, siendo "coherentes" y mostrando incluso un "sentimiento de culpa" por no haber sabido reaccionar en ese instante.

El sacerdote se defendió alegando que se equivocaron en su identificación

La sentencia confirma que el religioso practicó actos sexuales sobre cada uno de los menores consistentes, en todos los casos, en tocamientos en los órganos genitales, normalmente por encima de la ropa, aunque, en alguna ocasión, también por debajo.

"Los actos realizados no dejan lugar a la duda, no solo por el proceder subrepticio, aprovechando las horas nocturnas y el sueño de los menores, sino por los actos de contenido inequívocamente sexual”, recalca la Audiencia en su resolución.

Respecto a la defensa del sacerdote, la Audiencia de Pontevedra afirma que el hecho de que éste no presente rasgos psicopatológicos característicos de un abusador ni tenga una personalidad que le impida controlar sus impulsos no lo descarta como autor de los abusos.

El tribunal también rechaza la línea defensiva que sugería que los abusos los pudo haber cometido otra persona y que los menores se habrían equivocado en su identificación.

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