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Día Internacional de la Tierra

'El año en que el mundo cambió', un canto de amor al planeta Tierra en tiempos de pandemia

  • El documental, producido por la BBC, muestra cómo el confinamiento ha supuesto un despertar de la naturaleza
  • Este jueves 22 de abril se celebra el Día Internacional de la Tierra

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Un grupo de pingüinos de El Cabo avanza por las calles de Simon's Town, en Sudáfrica.
Un grupo de pingüinos de El Cabo avanza por las calles de Simon's Town, en Sudáfrica. APPLE TV+

Hace ya mucho tiempo que David Attenborough podría haberse retirado a su magnífica casa ubicada en las afueras de Londres para disfrutar de una jubilación apacible, saboreando las mieles de una vida plena en la que lo ha conseguido absolutamente todo entregado a la mayor de sus pasiones: la divulgación científica. Pero este legendario naturalista es incombustible, y con casi 95 años se niega a colgar sus botas de campo, dispuesto a seguir dando lo mejor de sí mismo hasta el último aliento. Hay una poderosa razón que le empuja a hacerlo: como ha dicho en innumerables ocasiones, nunca antes el planeta Tierra ha estado tan amenazado como ahora.

David Attenborough es el narrador del documental El año en que el mundo cambió, un nuevo canto de amor a nuestro planeta que se ha estrenado en la plataforma Apple TV+, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Tierra, este 22 de abril. Se trata de una producción de la BBC, con todo lo que eso implica. No es solo su prodigiosa factura, el derroche de recursos técnicos y humanos, la calidad de sus imágenes entrelazadas en un montaje hipnótico, o la inconfundible voz de Attenborough que te cautiva de principio a fin con su calmada perfección. Es, sencillamente, que la Unidad de Historia Natural de la BBC produce los mejores documentales de naturaleza de la actualidad, y además a un nivel inalcanzable para el resto.

El año en que el mundo cambió es un recorrido por un planeta golpeado por la pandemia de COVID-19, e inmerso en el confinamiento global que encerró a buena parte de la humanidad en sus hogares. Sin embargo, ese escenario que a primera vista podría parecer apocalíptico supuso un despertar de la naturaleza, que demostró una vez más su capacidad de resiliencia y de regeneración.

Las calles de las ciudades, que poco antes eran hormigueros humanos, se vaciaron de golpe, mientras animales y plantas aprovecharon para llegar a lugares de los que se habían visto desterrados durante décadas. Nueva York, San Francisco, Shanghai, Barcelona, Berlín, Ciudad del Cabo... La atmósfera se limpió de gases tóxicos, el agua de ríos y océanos se purificó, y la Tierra volvió a respirar. En medio de un silencio desconcertante, el canto de los pájaros volvió a convertirse en el latido de la vida, como una metáfora omnipresente de ese planeta renovado.

Un leopardo, cazando de día en el interior de un resort de lujo en Mpumalanga, Sudáfrica.

Un leopardo, cazando de día en el interior de un resort de lujo en Mpumalanga, Sudáfrica. Apple TV+



Capibaras en los barrios residenciales de Buenos Aires, pumas en Santiago de Chile, pingüinos en Ciudad del Cabo, hipopótamos en la localidad sudafricana de Santa Lucía, chacales en los parques de Tel Aviv... También  ballenas jorobadas desplegando su coreografía letal de burbujas en las gélidas aguas del sur de Alaska, libres por fin del estruendo de los cruceros turísticos. O rinocerontes pastando despreocupados en las praderas de Kenia, inalcanzables para el fuego furtivo de los Kalashnikov.

Dirigido por Tom Beard, El año en que el Mundo cambió se convierte en un diario de ese encierro impuesto por el virus, narrado mes a mes, de "un año duro, donde mucha gente ha redescubierto el valor y la belleza del mundo natural, que ha sido un bálsamo para muchos", en palabras del propio David Attenborough. "El confinamiento también ha funcionado como experimento, enseñándonos el impacto que tenemos sobre la naturaleza", reflexiona el divulgador inglés.

Por encima de lecturas negativas inevitables, la actual pandemia al menos puede servir como inspiración para encontrar nuevas maneras de convivir con la naturaleza, y aprender así a compartir el planeta con todas las formas de vida que hay en él. Esa es quizá la principal lección que se puede extraer de este documental.

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