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Coronavirus

El Banco de España empeora sus previsiones para 2021 y retrasa el impacto de los fondos europeos a 2022

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Mesas apiladas junto a un bar cerrado en Palma de Mallorca
Mesas apiladas junto a un bar cerrado en Palma de Mallorca

El fuerte aumento en el ritmo de contagios a comienzos de año amenaza con condicionar las perspectivas económicas para 2021, alejando cada vez más la recuperación económica. Esto, sumado al mayor nivel del precio del petróleo, un tipo de cambio del euro más apreciado, mayores tipos de interés a largo plazo y una implementación más tardía de los fondos europeos han llevado al Banco de España a decantarse por un escenario más pesimista que en diciembre, anticipando una contracción de la economía española en el primer trimestre del año del 0,4 % y rebajando las previsiones de crecimiento para este año hasta el 6 %, ocho décimas menos que en la anterior estimación.

Las previsiones del organismo se sitúan en línea con las estimadas en febrero por la Comisión Europea, que calcula un crecimiento del PIB del 5,6 % este año, y con las presentadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que estiman un repunte de la economía del 5,9 % y del 5,7 % respectivamente, pero dejan lejos el objetivo del 7 % para este curso dibujado por el Gobierno de Pedro Sánchez.

En su informe sobre proyecciones macroeconómicas de España para el periodo 2021-2023, publicado este martes, el Banco de España revela que el elevado grado de incertidumbre sobre el futuro de la pandemia todavía domina el horizonte de proyecciones. Por este motivo, el organismo ha optado por estudiar tres escenarios -el central, el optimista (crisis suave) y el pesimista (crisis severa)- para recoger las diferentes hipótesis sobre la evolución de la pandemia.

Estos escenarios contemplan una tasa de crecimiento del PIB entre enero y marzo que oscilaría entre una leve expansión del 0,4 % en el escenario suave y una contracción moderada del 0,9 % en el escenario severo, mientras que en el central se prevé una ligera caída del 0,4 %. "La actividad económica en España habría sufrido un debilitamiento en enero, que se habría acentuado en febrero y habría tendido a revertir en marzo, siguiendo el patrón del grado de intensidad de las restricciones", señala el informe.

Mejora de las previsiones en el segundo semestre del año

Según apunta el organismo, durante la segunda mitad del año podrían mejorar las perspectivas económicas tras alcanzarse un nivel de inmunización colectiva lo suficientemente elevado como para levantar el grueso de las medidas de contención, lo que llevaría a una reducción de la incertidumbre y a una recuperación significativa de la demanda, aunque las expectativas serían menores que las contempladas en diciembre. Así, bajo el escenario central, el PIB crecería un 6 % en 2021, ocho décimas menos que en la estimación anterior; mientras que en el mejor de los escenarios, la actividad repuntaría hasta el 7,5 % y, en el más pesimista, rebotaría hasta el 3,2 % -en ambos casos con más de un punto de diferencia respecto a la anterior previsión-.

De esta manera, el pronunciado dinamismo del PIB que se proyecta para el segundo semestre de 2021 daría lugar a un "potente" efecto arrastre en 2022: el producto de la economía presentaría un avance del 5,3 % en el escenario central, del 5,5 % en el más optimista y del 4,6 % en el pesimista. Posteriormente, el repunte de la actividad económica española pasaría a moderarse en 2023 entre el 1,6 y el 2,2 %.

Todo ello lleva al Banco de España a considerar que la recuperación de los niveles de PIB prepandemia tendría lugar en 2023 en el escenario central y se adelantaría algo más de un año en el escenario suave, mientras que en el severo el nivel del PIB se mantendría más allá de finales de 2023 todavía algo por debajo del observado antes de la expansión de la crisis sanitaria.

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Sobre el mercado laboral, el Banco de España prevé que la tasa de desempleo se sitúe entre el 15,9 % y el 18,3 % este año; para descender a entre el 13,9 y el 17,2 % el próximo año. Ya en 2023, según sus estimaciones, bajaría a una horquilla de entre el 12,8 % y el 16,1 %. En todos los casos anteriores, la cifra sería inferior que la proyectada en diciembre.

El informe también pone de manifiesto que la crisis sanitaria ha causado un deterioro muy acusado de las finanzas públicas y el conjunto de medidas para contrarrestar la pandemia elevará el déficit público hasta el 7,7 % en el escenario central este año, en una horquilla de entre el 6,8 % y el 9,1 %, si bien a lo largo del horizonte de proyección se espera una mejora sustancial, por la naturaleza temporal de parte de las medidas y por la mejora cíclica. A su vez, la deuda pública registrará un fuerte aumento hasta situarse cerca del 120 % del PIB este año en cualquiera de los tres escenarios, si bien se reducirá levemente en los siguientes ejercicios. Los últimos datos disponibles sitúan la deuda en el 117 % del PIB en enero.

El impacto de los fondos europeos se retrasa hasta 2022

Todos estos indicadores se verían también afectados por la implementación de los fondos europeos. El Banco de España destaca en su informe que no se han apreciados cambios significativos respecto a diciembre, a la espera del envío a la Comisión Europea del Programa de Recuperación y Resiliencia. No obstante, revisando el patrón temporal de gasto, el organismo sí ha constatado un retraso de un trimestre en los gastos de inversión financiados por el programa.

Como resultado, explica en su informe, en 2021 está previsto que se incorpore el 100 % de los gastos corrientes y el 55 % de los gastos de inversión anunciados por el Gobierno para ese año, lo que conllevaría que parte del impacto positivo de los fondos europeos previsto anteriormente para 2021 se traslada a 2022. Si bien, en el conjunto del horizonte de proyección 2021‑2023, se incluyen el 80 % de las transferencias totales disponibles, tanto para consumo corriente como para inversión.