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Exdirigentes del PP critican el cambio de sede de Génova: "Cuando se pierde se cambia el entrenador, no el estadio"

  • Ex altos cargos 'populares' no entienden cómo se toma esta decisión tras el batacazo en las elecciones catalanas
  • Piden seriedad y autocrítica, sobre todo a la hora de achacar los malos resultados en Cataluña a la corrupción del pasado

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Antiguos dirigentes del PP critican la decisión del cambio de sede

El anuncio del presidente del Partido Popular (PP), Pablo Casado, de cambiar la sede nacional del partido, actualmente en la calle Génova, para romper con un pasado asociado a la corrupción ha causado malestar entre antiguos responsables de la formación, quienes consideran que se trata de un problema de fondo que no se soluciona con un cambio de edificio.

Exdirigentes ‘populares’ han asegurado a RTVE que el cambio era necesario y se tenía que haber hecho incluso antes, si bien no entienden cómo se toma esta decisión tras el batacazo en las elecciones catalanas, donde el PP ha cosechado los peores resultados de su historia. Las mismas fuentes lo ilustran con un símil futbolístico: cuando un equipo pierde varias competiciones se cambia el entrenador y se renueva la plantilla, pero no se vende el estadio, apuntan.

"No debemos seguir en un edificio cuya reforma se está investigando", destacó Casado este martes durante el Comité Ejecutivo Nacional para justificar la decisión. Actualmente la Audiencia Nacional está juzgando el supuesto pago en negro de su reforma, un coste de 888.000 euros que presuntamente provenían de la 'caja B' del partido, que sienta en el banquillo al extesorero del PP Luis Bárcenas, a su sucesor en la gerencia del partido, Cristóbal Páez, y los responsables de Unifica, empresa que se encargó de los trabajos.

Al mismo tiempo, los antiguos responsables consultados han pedido seriedad y autocrítica al que era su partido, sobre todo a la hora de achacar los malos resultados en Cataluña a casos de corrupción del pasado pues recuerdan que, en pleno “apogeo” del ‘caso Bárcenas’, el PP alcanzó una mayoría absoluta y en esos momentos Vox no tenía representación.

El PPC sufrió el 'sorpasso' de Vox el 14F, consiguió tres escaños y cayó por debajo del que ya era su peor resultado histórico: los cuatro diputados conseguidos en 2017 de la mano del ahora alcalde de Badalona, Xabier García Albiol. El presidente achacó los malos resultados en Cataluña al ‘caso Bárcenas’ y a "la tormenta perfecta" preparada por "la Fiscalía, el CIS y los medios públicos" contra su partido.

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Los ‘barones’ territoriales respetan la decisión

Sobre la salida de Génova, los únicos ‘barones’ territoriales en intervenir este martes en la reunión del Comité Ejecutivo fueron la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y el líder del PP en Extremadura, José Antonio Monago, que celebraron que el PP deje la controvertida sede nacional. Otros líderes se han pronunciado posteriormente, asegurando que respetan la decisión, aunque algunos como el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, han reconocido que les cogió por sorpresa.

"Que no entiendan que nos arrepentimos de nuestra historia, ni de nuestros gobiernos; es condenable cualquier comportamiento, pero no hablamos de eso con el cambio de sede, no renunciamos a nuestra historia política ni al bagaje de gestión que hemos hecho", ha explicado Almeida, para quien este cambio de sede es "una decisión razonable" teniendo en cuenta "los ataques que hay en curso y que ha sufrido el PP".

En la misma línea, el presidente del PP de la Región de Murcia, Fernando López Miras, ha considerado "acertada" la decisión y un "paso necesario en el camino emprendido", el de un proyecto "serio, moderado y liberal en el que todos tengan su casa, su nueva casa". "El futuro de todos no puede verse lastrado por los actos de unos pocos", ha señalado en un tuit.

Otros presidentes como el andaluz Juanma Moreno y el castellanoleonés Alfonso Fernández-Mañueco se han limitado a expresar su respeto y a subrayar que es una decisión del presidente del partido. "Esa es una decisión de la dirección nacional que yo respeto y no tengo nada más que añadir", ha dicho a los periodistas el presidente de Andalucía durante una visita a Úbeda (Jaén).

Mientras, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, se ha limitado a constatar que la decisión "del equipo nacional" fue trasladada en la reunión del Comité Ejecutivo y que es "una cuestión interna de intendencia del partido", por lo que las opiniones al respecto deben darse también en el ámbito interno del PP. Así, ha emplazado a "aceptar" el "mal resultado" de su partido y a "buscar estrategias" para "ganar" o, en todo caso, "mejorar" esos resultados.

La idea de cambiar de sede no es nueva

En todo caso, la idea de deshacerse del edificio de Génova no es nueva. La exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría dejó la puerta abierta en julio de 2018, en pleno proceso de primarias del PP, a vender la sede nacional del partido, mientras que su adversario político en ese momento, Pablo Casado, sostenía que lo que podía hacer reconectar con la sociedad no era "cambiar al edificio de enfrente".

Según dijo Santamaría, era una propuesta que la habían hecho "muchos afiliados" y no descartó la posibilidad de venderla. "Como me lo han planteado muchos afiliados de base, yo creo que hay que darle una vuelta porque esa gente tiene mucha visión de futuro y de cómo puede ser nuestro partido en el futuro con generosidad, humildad y volviéndonos a construir de abajo a arriba", afirmó el 10 de julio de hace dos años y medio.

El problema que tenemos es de fondo

Ese mismo día se le preguntó por esas declaraciones a Casado, quien aseguró que él era un candidato que no renegaba del pasado y añadió: "Creo que el problema del PP no es ni qué sede tiene, ni un logotipo ni un himno ni un nombre. El problema que tenemos es de fondo", una respuesta que dan ahora los antiguos responsbales de la formación. Según subrayó entonces, lo que podía hacer reconectar con la sociedad y el electorado no era "cambiar al edificio de enfrente" sino mantener una "posición firme" en Cataluña, en política antiterrorista o una bajada de impuestos.

No obstante, a pesar de la decisión de Casado, la última palabra sobre el cambio de sede la tiene la Junta Directiva, conformada por más de 360 personas. Así lo recogen los estatutos del partido, que en su artículo 1.4 señalan que "la sede nacional del partido se fija en el número 13 de la calle de Génova, 28004 de Madrid, y podrá ser trasladada por acuerdo de la Junta Directiva Nacional, sin necesidad de modificar los presentes estatutos".