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#MeTooIncesto: Las víctimas de incesto rompen el muro de silencio en Francia

   Noticia      Informe Semanal  

  • Uno de cada diez franceses dice haber sido víctima de abusos sexuales durante la infancia, el 80% en el ámbito familiar
  • Informe Semanal habla con varias víctimas de incesto tras el movimiento #MetooInceste, esta noche a las 21.90 en La 1

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Informe Semanal - #Metooincesto

Estoy sentada con Mié Kohiyama, una mujer muy dulce que ronda la cuarentena. Es francesa de origen japonés. Habla despacio y me explica detalles de la colección de dibujos que tengo ante mí y que ella pintó cuando era una niña de corta edad. "Los dibujé unos meses después de haber sido violada. Yo tenía 5 años y mi agresor, 39. Era un primo mío que me dijo que iba a enseñarme a montar en bicicleta. Me llevó al campo y me violó. Varias veces el mismo día con una enorme violencia", relata su aterradora hisotria Kohiyama.

Estos días he hablado con varias víctimas de incesto, como Mié, ahora que en Francia parece haberse roto el muro de silencio. Lo que hasta hace unos meses era un tabú ahora está en el centro de los debates en los medios y se habla de ello en las redes. Y por primera vez no solo hablan las víctimas, sino que, además, se las escucha. 

Conmoción en Francia tras el nacimiento del movimiento #MeTooIncesto

Como es el caso de Mié, quién ha decidido que sean sus dibujos los que también hablen de su violación. Mié aparece una niña sin boca y junto a ella está escrita la palabra socorro. En casi todos los dibujos se repite una figura: la de un hombre con bigote, el mismo que tenía su agresor. Y veo otros símbolos que suelen aparecer en los dibujos de los niños que han sido víctimas de agresiones sexuales: las serpientes, por ejemplo. Por entocnes, Mié se dibuja a sí misma con las extremidades de un animal. La razón es que estos niños que han sido agredidos sienten que les han arrebatado la humanidad y se ven a sí mismos como pequeños animales. Mié, en esos dibujos, estaba pidiendo socorro, pero nadie la escuchó y ella no sabía o no podía explicar lo ocurrido.

La "niña sin boca" que era Mié estuvo realmente en silencio durante 32 años. Tras ser violada, su cerebro borró la agresión y ese olvido le duró 32 años. Se trata de una respuesta neurológica a un acontecimiento doloroso; se llama "amnesia traumática". Recuperó la memoria con hipnosis y después de un largo y duro proceso de terapia se sintió con fuerzas para denunciar a su agresor. Pero el delito ya había prescrito.

#MetooInceste, la campaña que ha roto el tabú

Todo surgió, a raíz del libro escrito por Camille Kouchner, La casa grande, en el que denuncia a su padrastro, Olivier Duhamel, de abusar sexualmente de su propio hijastro, hermano de Camille. El niño tenía solo 14 años. La denuncia está siendo investigada por la fiscalía y Duhamel, reputado politólogo, académico y amigo de ministros, ha renunciado a todos sus cargos. Con él ha caído también el halo que rodeaba a cierta élite intelectual y que durante décadas ha sido complaciente ante las relaciones sexuales con menores.

A raíz del terremoto del caso Duhamel, la Asociación feminista Nous toutes, en francés "Todas nosotras)", ha activado en las redes sociales la campaña #MetooInceste. "Creíamos que habría unos cientos de mensajes en Twitter y poco más", nos dice la activista Caroline De Haas, creadora de la campaña.  Y añade: "La sorpresa es que ha habido decenas de miles de mensajes. Hombres y mujeres contando sus aterradoras historias y muchas personas escuchando, por primera vez, a las víctimas y mostrándoles su apoyo".

Muchos casos más allá de las fronteras francesas

Francia no es el único país con casos de incesto. Ocurre en todos los países casi por igual. Los psiquiatras dicen que la mayoría de los agresores son hombres, pero que no hay un único perfil y los abusos se producen en familias de todos los estratos sociales. Según los sondeos, uno de cada diez franceses dice haber sido víctima de alguna agresión sexual cuando eran niños y el 80% de los casos se ha dado en el ámbito familiar.

El #Metooinceste servirá ahora, al menos, para que muchas víctimas puedan sacar fuera el dolor que les tortura desde hace décadas y también para que la justicia actúe con más contundencia. La Asamblea Nacional francesa debatirá en los próximos un texto para reforzar las leyes contra el incesto y proteger a los menores. En Francia un nuevo #metoo está haciendo historia.

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