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Coronavirus

Salvar la Navidad: el comercio pende de un hilo ante su campaña más "triste"

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Los comerciantes adelantan los descuentos para salvar la campaña navideña

Salvar la Navidad. Es el mantra de políticos de todo signo: aplicar ahora restricciones y cierres para frenar los contagios y poder tener en diciembre unas fiestas y una campaña de ventas relativamente normales. Sin embargo, los comerciantes ven con temor esta campaña navideña, que en el caso de no compensar las pérdidas de estos meses puede significar un “verdadero drama para el comercio” y desatar una “cascada de cierres” en enero y febrero.

Así lo afirma Pedro Campo, presidente de la Confederación Española de Comercio. “Muchos están aguantando a ver cómo viene la campaña de Navidad, si viene mal puede suponer el cierre de entre el 25% y el 35% del comercio minorista en España”, explica a RTVE.

Las empresas del sector, en su mayoría con pocos trabajadores, se encontraban ya antes del confinamiento de marzo en una situación de “supervivencia”, lo que provocó que la llegada del virus llevara al cierre de un 15% de los establecimientos, según el presidente de la patronal.

Si la campaña navideña viene mal puede suponer el cierre de entre el 25% y el 35% del comercio minorista en España

Además de las limitaciones a la movilidad y de aforos, que en las últimas semanas se han hecho más restrictivas a medida que empeora la pandemia, el sector del comercio se enfrenta a una caída generalizada del consumo. La población española gasta menos y ahorra mucho más por la incertidumbre ante el futuro.

En el segundo trimestre de año, la tasa de ahorro en los hogares subió hasta situarse en uncifra récord del 31,1%, 14 puntos porcentuales más que en el mismo periodo de 2019, según el INE.

Amigos invisibles inexistentes

Ropa, complementos, juguetes o libros. Los regalos de Navidad más clásicos son los que más van a sufrir el impacto de la crisis, como señala Cristina Estévez, secretaria federal de Comercio en UGT, que sostiene que “la extensión de los ERTE y la situación económica del país hace que la retracción del consumo se centre en esos segmentos”.

“La previsión es que este año las fiestas navideñas van a ser más controladas y va a haber muchos regalos de amigos invisibles que van a tender a desaparecer”, advierte.

La declaración de un nuevo estado de alarma el pasado domingo 25, que el Gobierno quiere extender hasta mayo, y los cierres perimetrales declarados en cada vez más comunidades, hacen temer a muchos ciudadanos que esta Navidad no se podrán reunir con amigos y familiares como habían hecho hasta ahora, lo que llevará a comprar y regalar menos.

Para el sector de complementos y regalos, que factura entre noviembre y enero entre el 50 y el 60% de todas las ventas anuales, esto podría suponer la estocada final.

La venta por internet, ¿aliado o enemigo?

El confinamiento domiciliario decretado en marzo supuso una explosión en la venta en línea en España, que aun así sigue siendo uno de los países desarrollados con menor proporción del comercio electrónico. Un 24% de españoles tenía previsto comprar por internet en mayo, lejos del 46% que lo harían en Reino Unido, según un informe de Deloitte.

“Para el comercio físico se puede abrir una ventana de oportunidad: utilizar herramientas digitales, pero seguir con interacción con la gente”, apunta Pilar Zorrilla, profesora titular de Marketing en la Universidad del País Vasco.

Según Gaietà García, profesor de la EAE Business School, “el auge del comercio electrónico no va a compensar la disminución de determinados productos que se consumen en el hogar, en reuniones familiares. Vamos a tener una Navidad triste en ese sentido”

España se prepara para una Navidad muy diferente

En la misma dirección se manifiesta el presidente de la patronal de comerciantes, la venta por Internet no es la panacea y reivindica el valor de las tiendas físicas. “Cuando no haya comercio muchos barrios van a ser lonjas vacías, tapiadas. ¿Esa es la forma en la que los consumidores quieren vivir y educar a sus hijos?”

“Nosotros nos adaptaremos y venderemos a través de la red, pero la venta física hace unas aportaciones en cuanto a acompañamiento, a limpieza, a la vida en las calles, que el consumidor tiene que valorar”, subraya Campo.

Durante la desescalada la pasada primavera, “la gente descubrió el comercio de proximidad y ahora está haciendo una apuesta por lo local, pero nadie compra por solidaridad”, advierte Zorrilla, quien insta al comercio local a apostar por la digitalización para “alinearse con este nuevo consumidor que lo ha descubierto”.

El Black Friday, arma de doble filo

Antes de la Navidad, dos grandes citas a final de noviembre marcan el calendario de las ventas de la temporada: Black Friday y Cyber Monday. Desde la CEC, se muestran pesimistas sobre el impacto de estas jornadas de grandes rebajas. “Rotundamente, no”, responde su presidente preguntado acerca de si estas fechas pueden salvar parte de la campaña.

“De 365 días estamos 300 en ofertas y rebajas, eso no puede ser”, critica Campo, con el punto de mira en las grandes plataformas de venta online. “Nuestros márgenes están más que estudiados, no podemos trabajar con descuentos un mes antes de Navidad”, afirma.

El frágil sostén de los ERTE

Empresarios y sindicatos coinciden en señalar la importancia del Expediente de Regulación Temporal de Emplo (ERTE), que ha permitido mantener a flote a cientos de empresas del comercio en España. Sin embargo, desde UGT advierten de la próxima “pérdida de tejido empresarial”, ya que “algunas empresas se están manteniendo gracias al ERTE, pero cuando llegue el 31 de enero se verán abocadas a hacer ERE”, señala Silvia Estévez.

El sector, en el que trabaja 1,3 millones de personas, se enfrenta a una “situación límite”, por lo que la patronal reclama al Gobierno “no sacar al comercio de los ERTE”. De todos los trabajadores acogidos a este régimen, un 11% se dedican al comercio, el sector más afectado solo por detrás de la hostelería, según los datos de UGT.

Para Estévez, el problema no está solo en estos expedientes, sino en la pérdida de empleo que se ha producido en los contratos temporales, claves en un sector marcado por la estacionalidad.

“En la desescalada nos encontramos con que han desaparecido los contratos temporales, ya no existen. Las campañas, como las rebajas de verano, se van sacando con el personal que tienen de retén todo el año. Se hacen horas extra, cambios de fechas de vacaciones, etc.”, detalla la secretaria federal de Comercio de UGT. Solo hasta junio, el sector ya había

"¿De dónde va a salir el dinero?"

Ante unos meses que se prevén “horribles”, la federación de empresarios reclama al Gobierno profundizar en las ayudas. Piden una campaña de concienciación al consumidor, en la que se resalte el valor del comercio de proximidad, “ayudas directas” al sector al margen de créditos y préstamos y “campañas de vales auspiciadas por distintas administraciones”.

Para UGT, sin embargo, las ayudas no deben ser específicas para el comercio, sino transversales. “Nuestra batalla es que las ayudas no puede estar divididas por sectores, porque están tan ligados en este país que no se pueden hacer trabajadores de primera y de segunda”, esgrime Estévez.

El sindicato ha demandado en la mesa de diálogo con Gobierno y empresarios que las ayudas europeas a la recuperación vayan directas a trabajadores o empresas “siempre que lleven asociadas garantía de empleo".

España recibirá unos 140.000 millones de euros del fondo de recuperación europeo, de los que 72.700 millones se darán en ayudas directas, pero la CEC cree que ni siquiera estos fondos serán suficientes para afrontar los próximos años.

“Los consumidores no son conscientes de la situación económica que vamos a tener y mucha culpa la tienen los políticos, que no están diciendo la verdad. ¿De dónde va a salir el dinero?”, se pregunta Campo.

Efecto dominó en el resto de sectores

Más optimista se muestra Zorrilla, que valora como “muy afortunada” la reacción de las administraciones públicas para mejorar la situación de las empresas, pero alerta de que se trata de medidas a corto plazo. “El sector necesita medidas a medio y largo plazo, sobre todo en la digitalización. Tiene que hacer una apuesta mucho más potente”.

Unas Navidades sin grandes celebraciones traerán consigo además un efecto dominó que no solo afectará al comercio. "Va a afectar al consumo en general, el gasto en alimentación también disminuirá", augura García. De los 554 euros que los españoles gastaron en estas fechas el año pasado, 238 fueron para regalos, 173 en comida, 64 en viajes y 79 en ocio, según Deloitte. Sin movilidad, reuniones multitudinarias o cenas de empresas, estas cifras bajarán considerablemente.

El futuro, tras estas atípicas fiestas, pinta negro para los empresarios. “Esto al final va a explotar de alguna forma”, sentencia Campo.