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Argentina

Cinco años de la muerte del fiscal argentino Nisman, un enigma aún sin resolver

  • Nisman investigaba el atentado contra la asociación judía AMIA y el presunto encubrimiento de Cristina Fernández
  • Aunque en un principio se apuntó al suicidio, en 2017, un juez dictaminó que el fiscal había sido asesinado 

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El fiscal argentino Alberto Nisman en una foto de archivo.
El fiscal argentino Alberto Nisman en una foto de archivo. JUAN MABROMATA / AFP

La muerte del fiscal Alberto Nisman cumple este sábado cinco años, un caso que aún plantea muchas incógnitas y que ha dividido, desde entonces, la opinión de la sociedad argentina sobre qué ocurrió realmente.

Nisman, que investigaba el atentado contra la asociación judía AMIA (ocurrido el 18 de julio de 1994 en Argentina y en el que murieron 85 personas), apareció muerto en el baño de su casa con un tiro en la cabeza el 18 de enero de 2015, en medio de un contexto político y judicial convulso.

Días antes, el fiscal había planteado una denuncia contra la entonces presidenta, y actual vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, por encubrir presuntamente junto con el excanciller kirchnerista Héctor Timmerman, a los iraníes acusados por el ataque a la AMIA, a través del memorándum de entendimiento firmado en 2013 con Irán. 

Un denuncia inconclusa y el arma del crimen

La denuncia contra Fernández y Timmerman, que debía ser presentada aún por Nisman ante el Congreso, y el caso de AMIA quedaban inconclusos, por lo que se inició una investigación, liderada por la fiscal Viviana Fein, para intentar esclarecer la muerte del Nisman.  Esta se caracterizó por la confusión a la hora de determinar las circunstancias de la muerte siendo calificadas en primer lugar como "dudosas”, pero apuntando fundamentalmente al suicidio.

No obstante, el descubrimiento de que no había pólvora en las manos del fiscal, dio un nuevo giro a las teorías sobre la muerte del fiscal por lo que decenas de personas se manifestaron para que se siguiera investigando. Dos años después, y tras ser apartada Fein de la instrucción, tomó el caso el juez Julián Ercolini, que en 2017 dictaminó que la muerte de Nisman se trataba de un asesinato.

El arma encontrada en el apartamento fue uno de los principales objetos de estudio para intentar esclarecer los hechos. Respecto a su origen, el magistrado señaló a uno de los estrechos colaboradores de Nisman, Diego Lagomarsino, como responsable de proporcionar el arma y le acusó como "partícipe necesario de homicidio". Lagomarsino aseguró que se la había dado a Nisman, ya que este se la había pedido para proteger a sus hijas, y aunque se desvinculó de la muerte del fiscal, finalmente el juez ordenó que llevara tobillera electrónica y no pudiera salir del país.

Desde entonces otras novedades se han sucedido en el país como el fallecimiento de Timmerman y la vuelta al poder del peronismo, sin embargo, los avances en el caso han sido limitados. En 2018, el magistrado Claudio Bonadio elevó a juicio oral la causa que afecta a la expresidenta Cristina Fernández por el supuesto encubrimiento de los iraníes acusados, algo que ella negó y se declaró "víctima de una persecución".

Una foto sin respuesta 

Quedan también inconclusos otros detalles como la última fotografía conocida que Nisman envió al político Waldo Wolff con su teléfono móvil y, del que según la querella, fueron borrados datos y conversaciones. Dicha imagen muestra unos papeles y varios subrayadores sobre la mesa de Nisman y que, según declaraciones de Wolff a Efe, podrían representar que el fiscal estaba trabajando.

"Yo me comuniqué con él para ver si el lunes teníamos que ir o no al Congreso y me mandó esa foto (...). Yo, en aquel momento, no le di importancia, (si bien) terminó siendo la última foto que él le mando a alguien, aparentemente porque su teléfono fue borrado", aseveró Wolff.

Además, Wolf le extrañó que Fein asegura que la posición de esos papeles estaban en la misma posición que la fotografía cuando los efectivos policiales llegaron al apartamento donde murió Nisman, porque en realidad, según explica, estaban cambiados de orden. El político también se soprendió por el hecho de que se presentara esa foto como prueba policial cuando a él, único destinatario, nadie se la pidió y los archivos del móvil habían sido supuestamente borrados.

Wolff cree que detrás del caso hay detrás "una injerencia" gubernamental y "un proyecto de limpiar todas las causas que comprometan al Gobierno", pero esta tesis, al igual que muchas otras, aún no ha podido ser demostrada y la falta de pruebas mantienen, al menos de momento, el enigma de lo que pasó realmente aquel día.

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