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Cientos de palestinos mantienen las protestas en Gaza, junto a la frontera de Israel

  • Instalados en tiendas de campaña, los gazatíes dicen querer evitar nuevos choques
  • El viernes, 18 murieron y más de 800 resultaron heridos por los disparos israelíes
  • La tensión ha disminuido, aunque la protesta por el retorno se prolongará semanas

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Las protestas siguen en Gaza, donde los hospitales están colapsados por los heridos

Cientos de gazatíes continúan acampados en las tiendas de campaña instaladas para la Gran Marcha del Retorno, a unos 700 metros de la frontera con Israel, la protesta en la que el pasado viernes 18 personas murieron por disparos del Ejército israelí y otras 800 resultaron heridas, lo que mantiene colapsados los hospitales de la Franja de Gaza.

En el Al Shifa, el mayor hospital de Gaza, el portavoz del Ministerio de Salud, Ashraf al Qedra, ha informado del estado de los numerosos heridos, que ascienden a 1.400 si se incluyen los que tuvieron que ser tratados por síntomas de asfixia a causa de los gases lacrimógenos; las balas, por su parte, alcanzaron a 805 personas.

Es el resultado hasta ahora de la llamada Gran Marcha del Retorno, una campaña lanzada en Gaza por todas las facciones, encabezadas por la islamista Hamás, que reclama el derecho al regreso de los refugiados palestinos y que tiene previsto proseguir como una sentada hasta el 15 de mayo, cuando se pretende que miles de personas marchen hacia las fronteras con Israel.

A pesar de los llamamientos a mantener el carácter pacífico de la iniciativa, varios grupos de palestinos se enfrentaron con piedras y cócteles molotov a las fuerzas israelíes apostadas en la valla fronteriza, que respondieron con fuego y medios de dispersión de masas. El número de muertos asciende a 16 confirmados por el Ministerio de Salud palestino, mientras otros dos cadáveres están en poder de Israel.

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Críticas a Israel

"Matar a un agricultor el viernes temprano por la mañana y herir a otros 150 palestinos antes de que las protestas y concentraciones empezaran son un signo claro de que el lado israelí tenía intenciones previas de ir por civiles que no estaban armados", ha denunciado este lunes Al Qedra.

Entre los muchos heridos está Osama, un joven de 19 años ingresado en Al Shifa que explica que tiene un hueso del tobillo dañado por un disparo de las fuerzas israelíes y ahora necesitará reposo durante 40 días, después de haber pasado por dos operaciones.

"Estaba con cientos de jóvenes y adolescentes y todos nos manifestábamos, ondeábamos banderas y quemábamos neumáticos. Y de repente sentí que algo golpeaba mi pierna y caí al suelo", recuerda.

Afirma que fueron los shabab (en árabe, una manera de llamar a los jóvenes) de alrededor quienes le llevaron hasta una de las muchas ambulancias que el viernes iban y venían entre la zona de protestas y los centros médicos, y lamenta perderse el resto de jornadas de protesta, pues, se queja, "quería unirme".

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La tensión se reduce

La tensión en la zona ha disminuido en los últimos dos días, en los que el Ministerio de Salud ha contabilizado doce heridos de bala, y la calma es relativa en los seis puntos del norte, sur y este del enclave costero bajo bloqueo israelí donde se han levantado unas 70 grandes tiendas de campaña, en su mayoría sobre terrenos de cultivo de trigo y cebada.

Al este de la ciudad de Gaza, hay menos gente que el primer día de la Gran Marcha y se ve a familias y jóvenes en un ambiente casi festivo jugando al fútbol, bailando, cantando o jugando al ajedrez, mientras grupos de escolares son trasladados allí al salir de clase para que vuelen sus cometas.

Por la noche, las mujeres, los ancianos y los niños se van a casa y los más jóvenes se quedan asando verduras en improvisadas hogueras cerca de las tiendas, donde sobre el suelo arenoso abundan colchones, cojines y cebollas -usadas para combatir los gases lacrimógenos lanzados por las fuerzas israelíes para disolver las protestas-, además de agua.

"Estamos intentando por todos los medios seguir con la marcha hasta que alcance su objetivo, que es mandar un mensaje pacífico al mundo de que los palestinos en Gaza piden que termine su sufrimiento sin fin", declara Ahmad Abu Rtiema, portavoz de la organización.

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Mantener las protestas pacíficas

Insiste en que las actividades deben ser pacíficas y argumenta que en la primera jornada, cuando hubo "un gran número de víctimas", los participantes estaban muy exaltados.

"Hoy hemos manejado la situación y hemos hecho todo lo posible para mantener a los congregados lejos de la valla", comenta tras un día en el que varios artistas dibujaron y escribieron en árabe los nombres de pueblos, ahora en Israel, de los que procedían palestinos que huyeron o fueron expulsados durante la guerra en la que derivó el establecimiento de ese Estado en 1948.

Si la protesta se torna violenta, como temen algunos analistas después del elevado número de víctimas registrado hasta ahora, "eso daría a Israel la excusa para seguir abriendo fuego y matando a más gente y le diría al mundo que nos escucha que nuestra lucha es de terror y violenta", argumenta Ahmad Bayruti, otro de los organizadores.

Husam Abu Daf, un gazatí que permanece en una jaima, recalca que es del interés de todos "seguir con la sentada hasta la Gran Marcha del día 15, por lo que queremos que la marcha no pierda su imagen".