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'Brexit'

Reino Unido quiere un periodo de transición sin fecha final definida tras el 'Brexit'

  • Un documento interno filtrado revela la postura del Gobierno de May al respecto
  • Su intención es no salir del todo hasta que no se establezca la relación futura
  • Un grupo de diputados tories reclama que la ruptura se consume a cualquier precio

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La primera ministra birtánica, Theresa May
La primera ministra birtánica, Theresa May AFP

El Gobierno de Reino Unido aspira a pactar con la Unión Europea un periodo de transición tras el Brexit sin una fecha de conclusión predefinida, a pesar de las presiones del sector más euroescéptico del Partido Conservador, que defiende una ruptura más abrupta con Bruselas.

Debería estar determinada sencillamente por el tiempo que requerirá preparar la futura relación

Así consta en un documento oficial sobre la posición negociadora de Londres ante Bruselas que han divulgado los medios británicos, y que sugiere que la etapa de transición "debería estar determinada sencillamente por el tiempo que requerirá preparar e implementar los nuevos procesos y sistemas que apuntalarán la futura relación".

El texto apunta a que esa fase podría alargarse "alrededor de dos años", tal como ya ha defendido la primera ministra, la conservadora Theresa May, pero abandona la pretensión de que sea una fase "estrictamente limitada en el tiempo", como mantenía hasta ahora.

Un grupo de tories se revuelve

La postura del Ejecutivo en las negociaciones sobre el Brexit ha encendido los ánimos de un grupo de más de 60 diputados tories, que han remitido una carta a la jefa de Gobierno en la que le piden que hable con Bruselas "de igual a igual" y no acepte las posiciones de la Unión Europea como mandatos "fijos".

Esos parlamentarios critican que, durante el periodo de transición, Reino Unido estará sometido a las normas comunitarias, pero habrá perdido cualquier poder para influir sobre ellas, lo que convertirá al país, según el conservador Jacob Rees-Mogg, en un Estado "vasallo" de la Unión.

Londres saldrá de forma oficial de la Unión el 29 de marzo de 2019, pero el Gobierno de May quiere mantener durante cierto periodo los beneficios del mercado único y la unión aduanera comunitaria, a cambio de continuar contribuyendo al presupuesto europeo durante ese periodo.

La UE fija duras directrices para el período de transición del Brexit

Bruselas quiere que la transición termine el 31 de diciembre de 2020

La primera ministra ha sostenido desde el pasado octubre que esa etapa debería durar dos años, pero el negociador jefe comunitario, Michel Barnier, ha subrayado que debe limitarse a 21 meses: Bruselas quiere que la transición concluya el 31 de diciembre de 2020, cuando se cierra el periodo presupuestario de siete años que entró en vigor en 2014, lo que permitiría entrar en el siguiente presupuesto sin contar ya con la aportaciones del Reino Unido.

La posibilidad de alargar la transición hasta que estén claros los términos de la futura relación comercial entre ambos lados del Canal de la Mancha es una de las medidas que han defendido empresas británicas que temen ver interrumpido el intercambio de bienes y servicios con los países comunitarios.

Los empresarios han advertido también al Gobierno de que si no cierra un acuerdo sobre la transición antes de que termine marzo, doce meses antes de la ruptura oficial con la Unión, se verán obligados a activar sus planes de contingencia ante el Brexit.

Los tories rebeldes piden salir a cualquier precio

El grupo de conservadores euroescépticos que han expresado su descontento a May defienden, por el contrario, que Reino Unido debe prepararse para abandonar la UE sin aceptar las normas comunitarias, a pesar de que perdería los beneficios del mercado único.

"Cualquier periodo de implementación debería estar basado en los principios de la Organización Mundial de Comercio", señala la carta que han enviado a la primera ministra.

Para esos parlamentarios conservadores resulta crucial que el Reino Unido tenga la capacidad de negociar y firmar acuerdos comerciales con terceros países durante la etapa de transición, mientras que Bruselas quiere tener la última palabra, autorizando explícitamente la suscripción de posibles pactos a lo largo en ese período.

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