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Exdirectivos de Caja Madrid alegan que no se pasaron del límite con las tarjetas y devolvieron el dinero

  • La mayoría de los que han prestado declaración no reconocen los gastos
  • Han consignado las cantidades para colaborar con la Justicia y "por honradez"
  • Pérez Claver sí reconoce la validez de la hoja de excel aportada por Bankia

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Varias periodistas siguen el juicio de las tarjetas en la Audiencia Nacional
Varias periodistas siguen el juicio de las tarjetas en la Audiencia Nacional.

Los exmiembros de la comisión de control de Caja Madrid han explicado en el juicio de las tarjetas opacas que acataron las consignas otorgadas por la caja y que por tanto fueron prudentes en los gastos que cargaron, ya que no sobrepasaron el límite establecido, que era diferente para cada uno.

En estos términos se han expresado ante el tribunal que preside Angela Murillo los acusados Cándido Cerón, Fernando Serrano y Alejandro Couceiro, quienes a las preguntas de las partes han insistido que, al entregarles la tarjeta, se les explicó que no tendrían que aportar justificación de los gastos, ni devolver ninguna cantidad.

A preguntas del fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, los exaltos cargos -a los que como al resto de los 63 encausados se les juzga por un presunto delito continuado de apropiación indebida y administración desleal en el uso de estas tarjetas- han recalcado que cargaron gastos relacionados con la función de su actividad en Caja Madrid.

Cerón ha precisado que intentó obtener información del desglose de sus gastos solicitándo el desglose a Bankia mediante un escrito, aunque dice que desde la entidad nacionalizada le contestaron que no lo tenían. "No tuve conciencia de ilicitud pero cuando me dijeron lo contrario devolví el dinero". Nunca he tenido intención de defraudar a la caja", ha dicho en referencia a los 79.248 euros, consignados en la Audiencia Nacional.

Rechazan los gastos que se les imputan

Otro acusado Fernando Serrano cargó 78.592 euros a su tarjeta y los devolvió para colaborar con la justicia, por su familia "y por no asumir en absoluto ninguna responsabilidad", pero nunca porque lo reconociera, rechazando así la prueba pericial presentada por Bankia a la causa y que desglosa una a una las compras hechas por los exaltos cargos y consejeros por valor de 12,5 millones entre los años 2003 y 20012.

"Con todo el dolor de mi corazón he tenido que hacer una pequeña investigación de estos gastos, aunque me repugna. El 6 de febrero de 2010 se me imputa un gasto a las 15.05 en un comercio de 176 euros; hago una pequeña investigación en Internet y encuentro la foto de un asador de pollos en Mollet del Vallés donde no he estado nunca en mi vida".

"Esto afecta enormemente en mi honor", ha dicho Serrano a modo de ejemplo para rechazar los gastos que se le atribuyen.

Por su parte, Alejandro Couceiro Ojeda, que ha adelantado que ni acepta ni puede aceptar "ninguna información que pueda salir de esos papeles", ha dicho al respecto que, "en abundamiento del sentido de la absoluta legalidad" decidió consignar 70.160 euros. "No obstante la última palabra la tiene su señoría y si opina que hay algún daño que he podido producir y tengo que resarcirlo, he puesto esa cantidad a disposición de la Audiencia", ha sentenciado.

La Fiscalía Anticorrupción pide para Cerón Escudero, Serrano Antón y Couceiro Ojeda una pena de dos años y seis meses de prisión y una multa de 63.000 euros por delito continuado de apropiación indebida.

Pérez Claver da por válida la principal prueba inculpatoria

Mariano Pérez Claver sí ha reconocido la validez de la principal prueba inculpatoria, la hoja de cálculo excel aportada por Bankia, con lo que se convierte en el primer acusado en reconocerla. El exdirectivo de Caja Madrid ha enfatizado que "era legítimo gastar lo que quisiera puesto que era mi dinero", y ha exclamado ante la sala "¡pero cómo me iban a pedir justificantes si eso vulnera la ley de protección de datos!".

Sobre la hoja excel, Pérez Claver ha asegurado que no ha puesto ninguna objeción al respecto porque quiere "que se demuestre en este juicio" que su actuación profesional "fue correcta", aunque dichos datos "no dejan de ser el tratamiento de unos ficheros". Asimismo, ha dicho que nunca pensó que hubiera ninguna irregularidad en este sistema, ya que era impensable "que el presidente ejecutivo, mi jefe (Miguel Blesa), me estaba proponiendo cosas ilegales. ¡Es absurdo!".

Respecto a las retenciones fiscales de estas tarjetas, ha defendido que en todo momento pensó que era la propia entidad la encargada de realizarlas, además de comprobar que los certificados recibidos de Caja Madrid eran similares a los de "otras empresas cotizadas del IBEX" en las que ha trabajado.

En cuanto a la naturaleza de la tarjeta, ha explicado que es "un instrumento de pago de parte de la retribución salarial anual, que se devenga en el momento del otorgamiento", por lo cual a partir del 1 de enero podía disponer de ello. Por tanto, ha sostenido el exdirector de banca comercial de la caja, "no se puede ampliar ni reducir" la cuantía de una tarjeta "que pondera el potencial directivo y la dedicación al trabajo".

Por su parte, el exdirector de negocio de Caja Madrid Matías Amat ha explicado al fiscal que nunca, en siete años, le llamó la atención que el certificado de retenciones no incluyera detalles de los gastos efectuados con las tarjetas ya que era "un porcentaje muy bajo de mi retribución, por lo que me pasó desapercibido".

En la séptima sesión de juicio, también han comparecido los exconsejeros José Acosta, Beltrán Gutiérrez Ricardo Morado y Ramón Ferraz Ricarte. Acosta, consejero en Caja Madrid en representación del PSOE, ha explicado que pertenece "a la galaxia Gutenberg", por lo que se lleva "mal" con las nuevas tecnologías, razón por la que nunca se preocupó en consultar su saldo; en tanto que los demás han centrado su discurso en asegurar que la tarjeta era de libre disposición y que les permitía acceder, con mayor flexibilidad, a una parte de su salario.