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Despedida una empleada de un albergue de Tenerife por llevarse 150 gramos de queso y pan para sus hijas

  • Yurena ganaba 400 euros al mes por una jornada a tiempo parcial
  • La empresa que gestiona el comedor, Serunión, alega que era reincidente
  • El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife pide su readmisión

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Despedida una empleada del comedor de un albergue de Tenerife por llevarse pan y 150 gramos de queso

La empresa que gestiona el comedor del albergue municipal de Santa Cruz de Tenerife, Serunión, ha despedido a una trabajadora por sustraer 150 gramos de queso y tres panes. Yurena, que apenas cobra 400 euros al mes, explica a TVE que lo cogió para dar de comer a sus hijas, pero la empresa alega, en un comunicado difundido este viernes, que ya había cometido otros hurtos de los que acusó en falso a otros compañeros provocando un clima negativo en el centro. La afectada niega la reincidencia.

En la carta de despido, con fecha de este miércoles, solo se hace mención a una sustracción de comida el pasado 11 de marzo a las nueve de la noche cuando "cogió 150 gramos de queso gouda de la cámara frigorífica y tres panes de 60 gramos del almacén seco a la hora de salir de dicho centro".

En la carta de despido se la acusa de "abusar abiertamente" de la confianza de la empresa, por lo que se le aplica un "despido disciplinario". En la misiva, firmada por la jefa de relaciones laborales de Serunión, también se detalla que fue una compañera la que se lo comunicó al encargado después de recriminarla que cogiera los alimentos, según Diario de Avisos.

Este periódico informa de que la trabajadora despedida, madre de dos hijas, trabajaba a media jornada en el Centro Municipal de Acogida de la capital de Tenerife, y que hasta el mes pasado residía en una chabola que fue derribada por el Ayuntamiento.

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez (CC), junto a PP, PSOE e IU, han reclamado a Serunión que readmita a la empleada despedida en el comedor del Centro Municipal de Acogida de la capital tiñerfeña.

La empresa se escuda en la reincidencia

Serunión ha difundido este viernes un comunicado en el que explica que anteayer, miércoles, se procedió al despido disciplinario de esta "colaboradora" del centro municipal de acogida de Santa Cruz de Tenerife, tras haber registrado en el pasado hurtos continuados en sus instalaciones que la atribuye.

Añade la empresa que se ha detectado una disminución de los alimentos que se sirven a los usuarios del albergue como consecuencia de los hurtos que achaca a esa trabajadora, por lo que los empleados "mostraron reiteradamente su preocupación".

Además "estando en un centro de ayuda a personas en estado de riesgo no consta que (la despedida) solicitara una ayuda de ninguna clase en el centro", asegura Serunión. Durante el tiempo que la trabajadora estuvo colaborando en el centro se le ofrecieron diferentes opciones con el fin de que pudiera incrementar su retribución salarial, continúa la empresa.

Serunión sostiene que le ofreció la posibilidad de ganar más haciendo horas adicionales, cubriendo periodos vacacionales de compañeros o prestando sus servicios cuando se ha precisado ampliar el horario de comedor en los turnos de desayuno, almuerzo y cena, pero que no lo cogió.

Agrega también que la trabajadora había sido avisada y sancionada en diversas ocasiones por hurtos y motivos disciplinarios por parte de la empresa que gestionaba anteriormente este mismo centro en el pasado.

El Ayuntamiento califica la situación de "inadmisible"

Estos hechos han llevado al alcalde de la ciudad, el nacionalista José Manuel Bermúdez, y al concejal de Asuntos Sociales, Óscar García (PP), a reclamar a Serunion la readmisión inmediata de la trabajadora por considerar la situación "inadmisible".

También el portavoz municipal del PSOE, José Ángel Martín, ha calificado los hechos de "gran injusticia" y un castigo "desproporcionado y perjudicial", pues empeora aún más la situación personal "de alguien que no lo está pasando bien".

A su vez Izquierda Unida ha reclamado su readmisión y rechaza frontalmente "el tono y los modos" utilizados en la carta de despido de la mujer, que además vive "en una grave situación de exclusión social".

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