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Malala enseña su uniforme ensangrentado para pedir a las niñas que luchen por su educación

  • La joven paquistaní y el indio Satyarthi ya están en Oslo
  • Este miércoles recogerán el premio Nobel de la Paz

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RUEDA DE PRENSA DE LOS PREMIOS NOBEL DE LA PAZ EN OSLO
Los galardonados con el Premio Nobel de la Paz 2014, Kailash Satyarthi, y Malala Yousafzai, asisten a la rueda de prensa en la víspera de ceremonia de entrega de los premios, en el Instituto Nobel de Oslo. EFE EFE / Heiko Junge

El uniforme que llevaba la última ganadora del Premio Nobel de la Paz, la joven paquistaní Malala Yousafzai, cuando un talibán le disparó en la cabeza se encuentra ya en el Centro Nobel de Oslo como parte de la exposición sobre este premio.

Esta prenda es el símbolo, según Malala, de que se puede vencer a quienes niegan a niños y niñas su derecho a ir a la escuela. En una rueda de prensa conjunta con el indio Kailash Satyarthi, con quien comparte el galardón, la adolescente ha pedido a las niñas del mundo que den un paso adelante.

"No esperéis a que nadie defienda vuestros derechos", ha dicho la joven, de 17 años, la ganadora más joven en la historia del premio, en el Instituto Nobel de Oslo, la víspera de recibir el galardón.

El uniforme, un símbolo "desgarrador"

En una entrevista hecha para la exposición Malala afirmó que el uniforme del colegio era muy importante para ella. "El día en que fui atacada llevaba este uniforme", explicó. En ese momento estaba "luchando por el derecho a recibir una educación (...). Llevarlo me hacía sentir que soy una estudiante", añadió. "Este es mi derecho, el derecho de todo niño: ir al colegio", declaró en la entrevista.

El director ejecutivo del Centro Nobel, Bente Erichsen, ha calificado el uniforme como "un fuerte y desgarrador símbolo de las fuerzas contra las que luchan muchas chicas por el derecho a ir al colegio".

Según Erichsen, "su familia ha guardado el uniforme desde aquel intento de asesinato". "Estamos agradecidos de que Malala lo haya elegido para enseñarlo al público", ha declarado Erichsen.

El uniforme ensangrentado de Yousafzai podrá verse en el Centro Nobel de Oslo a partir del próximo día 12 de diciembre.

"El círculo vicioso del analfabetismo y el hambre"

Por su parte, el otro laureado este año, Satyarthi, presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, ha destacado que es muy importante este premio porque es un reconocimiento a los derechos de los niños. En su opinión, es una forma de sacar del silencio, a los niños esclavizados, a los menores soldados, a todos aquellos que son privados de sus más elementales derechos. Y ha pedido a los gobiernos romper el "círculo vicioso" del analfabetismo y el hambre. 

"Existe un círculo vicioso entre pobreza, trabajo infantil y educación (...) Hay 57 millones de niños que no van a la escuela y más de 120 millones son obligados a dejarla antes de quinto grado. Debemos romper ese círculo", ha afirmado Satyarthi.

El diálogo entre India y Pakistán

Los galardonados han coincidido en señalar la importancia del diálogo entre India y Pakistán, enfrentados desde su independencia del Imperio Británico y partición del subcontinente en 1947, que les ha llevado a librar tres guerras y varios conflictos menores.

"Creemos que una relación sólida entre los países es importante, India y Pakistán son como cualquier país. Tienen fronteras, pero no significa que deban odiarse", ha dicho Malala, quien en caso de que los respectivos primeros ministros fueran a Oslo les pediría que hicieran de la educación su prioridad y trabajasen juntos.

Satyarthi ha resaltado la relación entre los pueblos y la importancia de que haya confianza y tolerancia. "Llevo viajando 25 años a Pakistán y no veo ninguna diferencia entre la gente de los dos países", ha afirmado.

El líder indio se ha deshecho en elogios a Malala. "Hace que todo el mundo se sienta orgulloso de ella", ha afirmado Satyarthi, quien entre risas se refirió a ella varias veces como "su hija", bromeando con el padre de la joven, sentado entre el público.

Malala le ha devuelto los elogios a su "padre" y lo ha calificado de "inspiración" para todos los niños del mundo.

La adolescente, que vive en el Reino Unido tras el atentado, ha confesado que su "sueño" es que los niños paquistaníes tengan acceso a la educación y se ha mostrado segura de que regresará a su país, aunque ha dicho no estar segura de si se dedicará a la política.

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