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La NASA intenta lanzar de nuevo su observatorio de dióxido de carbono

  • Su objetivo es ayudarnos a entender cómo respira la Tierra
  • Un fallo ha pospuesto su lanzamiento a una fecha por decidir
  • Tomará unas 100.000 medidas de la concentración de CO2 cada día
  • La duración prevista de la misión es de dos años

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Impresión artística del OCO-2 en órbita
Impresión artística del OCO-2 en órbita

Aunque tenemos instrumentos que nos permiten medir con mucha precisión la concentración de dióxido de carbono, o CO2, en la atmósfera, aún nos falta mucha información acerca de su ciclo en esta: dónde se genera, dónde se absorbe, etc.

El Orbiting Carbon Observatory-2, que la NASA tenía previsto poner en órbita este martes pero debido a un fallo se ha pospuesto la operación a una fecha por determinar, tiene como objetivo permitirnos profundizar precisamente en el ciclo del carbono; como dice la propia NASA, la idea es que nos ayude ver cómo respira nuestro planeta.

El observatorio de CO2 nos ayudará a ver cómo respira el planeta

Para ello cuenta con un único instrumento, un espectrógrafo, que le permitirá medir las concentraciones de CO2 desde el suelo hasta lo más alto de la atmósfera analizando la luz reflejada por la Tierra en busca de las señales que las moléculas de oxígeno y CO2 dejan en esta.

Saber de dónde sale el CO2 y a dónde va a parar cuando desaparece del aire nos ayudará a comprender mejor el impacto de nuestras emisiones de CO2.

Si bien suponen un porcentaje muy pequeño del total de CO2 que hay en la atmósfera comparado con el que producen los vegetales y procesos geoquímicos a estas alturas, hay pocas dudas de que están siendo un factor que influye en el ciclo de este gas y en el clima; no en vano la concentración de CO2 en la atmósfera era de unas 280 partes por millón antes de la revolución industrial y ahora ya ronda las 400 partes por millón.

100.000 mediciones diarias

Si todo va según lo previsto, el nuevo satélite quedará en una órbita casi polar que le permitirá tomar mediciones de casi toda la superficie de la Tierra al menos una vez cada 16 días, obteniendo unas 100.000 mediciones cada día.

Dado que el espectrógrafo de a bordo necesita estar a unos 120 grados Celsius bajo cero para funcionar correctamente, la duración de la misión se verá limitada por las reservas de refrigerante que lleva el satélite, que se estima que durarán unos dos años.

Los datos obtenidos por OCO-2 se combinarán con los obtenidos por otros satélites, en especial los del instrumento Atmospheric Infrared Sounder del satélite Aqua de la NASA, que mide la cantidad de agua presente en la atmósfera, y de otras redes de medición terrestre.

Esta es la segunda vez que la NASA intenta lanzar esta misión, ya que el Orbiting Carbon Observatory original resultó destruido en su lanzamiento el 24 de febrero de 2009 cuando la cofia protectora del cohete Taurus que tenía que haberlo puesto en órbita no se separó correctamente. El peso añadido le impidió alcanzar la órbita prevista, lo que hizo que se estrellara cerca de la Antártida poco después de su lanzamiento.

De ahí el 2 al final del nombre, que no tiene nada que ver con su misión de medir el CO2.