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El color del mar que imaginó Sorolla

  • Se expone en CaixaForum Barcelona
  • La muestra reúne 80 obras y objetos personales del pintor
  • Llega a la ciudad condal tras pasar por Madrid y Canarias

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 Joaquín Sorolla. Cap Martí, Jávea (1905)
Joaquín Sorolla. Cap Martí, Jávea (1905) Fundación Museo Sorolla

El niño de la barquita (1904), La cala San Vicente de Mallorca (1919), Las norias de Jávea (1900) o La playa de Santa Cristina de Lloret de Mar fueron algunos de los paisajes marineros que pintó a lo largo de su vida el valenciano Joaquín Sorolla. En ellos fabricó las delicadas sílabas que definen el color del Mediterráneo, que no es sino todo un universo. 

Este miércoles se ha inaugurado en CaixaForum Barcelona Sorolla, El color del mar, una exposición que indaga sobre la mirada del artista y su particular modo de utilizar el color pintando del natural. La muestra reúne un total de 80 obras dedicadas a su tema favorito y el más popular de su pintura. Podrá visitarse entre los días 12 de junio y 14 de septiembre

La mirada del artista fue más allá de la costa levantina. Podrán admirarse lienzos como El rompeolas de San Sebastián (1910), María en la Playa de Biarritz (1906) o Mar de Zarauz (1910), que completan la percepción estética del autor sobre este motivo.

Luz natural

La comisaria, Consuelo Luca de Tena, ha hecho especial mención de la ubicación elegida en CaixaForum, donde por primera vez se han abierto las ventanas desde su inauguración. Esto le ha permitido descubrir nuevos matices, ha confesado: "Algunos de los cuadros que veo en el museo a diario es como si aquí se me hubieran revelado".

También ha señalado que Sorolla, de formación clásica, descubrió en el agua fenómenos ópticos que le obligaron a hacer una pintura rápida, a la vez que fue siempre muy preciso sobre las horas del día.

Luca de Tena, que ha calificado a Sorolla de "bulímico" de la pintura, ha señalado que el artista realizó su primer paisaje marítimo cuando tenía 17 años y que hasta el final de sus días fue un tema recurrente. Según la experta, esta inclinación denota la nostalgia de un paisaje valenciano que abandonó muy joven para recalar en Roma como pensionado y más tarde en Madrid.

Colección itinerante

Obras muy conocidas como El balandrito (1909), Pescadoras valencianas (1915) o Saliendo del baño, también de 1915, forman parte de este proyecto, que ya se ha podido ver en la Fundación Museo Sorolla de Madrid y en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

En esta ocasión además, se han añadido cinco nuevos lienzos procedentes de los fondos del Museo Carmen Thyssen de Málaga y de distintas colecciones particulares. Así lo ha explicado este miércoles en rueda de prensa la comisaria de la exposición y directora del Museo Sorolla, Consuelo Luca de Tena, según informa Efe.

Dividida en tres ámbitos -"El espectáculo incesante", "Las horas del azul" y "De la naturaleza a la pintura"-, la exposición se complementa con unas grandes fotografías en blanco y negro en las que se ve al pintor trabajando en la playa, tomando apuntes siempre del natural, con un parapeto de tela protegiendo el cuadro y bajo una sombrilla en algunos casos.

A la vez, se exhiben algunos objetos personales como algunos pinceles, un bote para aguarrás, una caja de pintura o una paleta de forma cuadrada y ejemplos de su correspondencia.

Más allá de las fronteras

Para la comisaria, el autor siempre tuvo la ambición de internacionalizar su obra. Triunfó en París en 1906 y también fue muy conocido en Estados Unidos, el país donde más obra suya se conserva después de España.

Con más de 4.500 cuadros firmados, la responsable de la muestra ha recordado que para él "no pintar un día era una tragedia", y tanto lo hacía en unas pequeñas tablillas, de las que hay algunas en la exposición, como en grandes lienzos.

Sin embargo, De Tena reconoce que "no hemos pretendido abarcar todo Sorolla, sino centrarnos en su tema favorito, el mar, y también hemos querido que en la exposición se hablara principalmente de pintura, que se vieran sus preocupaciones específicas respecto de la naturaleza". Toda su vida luchó, en su opinión, contra "la pobre miseria de los colores", pensando que los pigmentos no hacían "justicia" al esplendor de la luz.

Tras el éxito de la última gran exposición de Sorolla en Barcelona en 2009, los responsables de CaixaForum esperan que la gente vuelva a responder y tengan incluso que "gestionar" las colas.

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