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Euroescépticos y eurófobos, caballos de Troya en la Eurocámara

  • Los partidos de esta tendencia pueden aumentar sus escaños, según los sondeos
  • El UKIP británico y el Frente Nacional francés encabezan las encuestas en sus países
  • Nacionalismo, inmigración y las políticas de Bruselas, entre las causas

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Más de la mitad de los ciudadanos no iría a votar a las elecciones europeas

El descontento de buena parte de los europeos por cómo las instituciones de Bruselas están gestionando la crisis económica puede conducir a que los comicios del 25 de mayo sean los de la abstención y el aumento de las formaciones críticas con la Unión Europea, según los expertos.

De acuerdo con las encuestas de la organización independiente VoteWatch Europe, cofinanciadas por el propio Parlamento Europeo, los partidos euroescépticos o directamente contrarios a la pertenencia a la UE pueden ser los grandes beneficiados de un voto de castigo al establishment comunitario, identificado con los tres grandes partidos paneuropeos: el PPE (populares), el SD (socialdemócratas) y los liberales. Las proyecciones del propio PE también registran un crecimiento de los votos a los grupos de euroescépticos de la Cámara o a los no inscritos, donde también se ubican formaciones críticas con Bruselas.

Encuesta de PollWatch2014 para las elecciones europeas, 7 de mayo

Si estas proyecciones se cumplen, los resultados podrían modificar el espectro político del Parlamento de Estrasburgo y suponer un escollo para pactar políticas comunes, según el análisis de Cesáreo Rodríguez-Aguilera de Prat, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona.

"Los tres grandes europartidos [los populares, los socialdemócratas y los liberales] van a seguir mandando en Estrasburgo, pero el hecho de que la extrema derecha duplique sus diputados y que puedan llegar a los 150 es una pésima noticia. Van a ser un caballo de Troya porque harán todo lo posible por boicotear cualquier esfuerzo de integración. Disfunciones habrá, sin duda", asegura el profesor de la UB.

Euroescépticos, eurófobos y eurocríticos

El profesor Rodríguez-Aguilera distingue a estos partidos por sus distintos grados de crítica a la UE.

"La definición radica - explica a RTVE.es - en que los euroescépticos lo son por razones políticas. Pueden aceptar formas de cooperación económica siempre que respeten la soberanía de los Estados. No pasan por la integración política. Por ejemplo, Margaret Thatcher era un ejemplo de euroescepticismo, pero no estaba en contra del Mercado Común".

Los eurófobos, en cambio, rechazan todo tipo de integración, sea política o económica, mientras que una tercera categoría, la de los eurocríticos, está formada por grupos de la izquierda postcomunista que "quieren otra Europa, no esta, una Europa sin neoliberalismo y sin déficit democrático", según el profesor de la UB.

En el Parlamento europeo hay tres bloques donde los euroescépticos y eurófobos son mayoría:

Conservadores y Reformistas (ECR): euroescépticos moderados como el Partido Conservador británico (que ha prometido un referéndum sobre la permanencia en la UE para 2017), los conservadores eslovacos y el Partido Democrático checo.

Europa de la Libertad y la Democracia (EFD): agrupa entre otros a los británicos del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) (10 eurodiputados) partidarios de que su país salga de la UE. También se ubican aquí los italianos de la Liga Norte (8 eurodiputados) y los Verdaderos Finlandeses (un escaño).

- El grupo de los independientes o no inscritos (NI), donde recalan los representantes de la extrema derecha del Frente Nacional francés (3 eurodiputados, entre ellos Marine Le Pen y su padre, Jean Marie), del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) (dos), del Partido de la Libertad holandés (PVV) de Geert Wilders (tres escaños) y del húngaro Jobbik (también con tres eurodiputados).

UKIP encabeza las encuestas nacionales

Es en el Reino Unido y Francia donde los detractores de la integración europea van a cosechar más votos, según los sondeos nacionales.

Los eurófobos del UKIP se situan en cabeza en las preferencias de los británicos, según una encuesta de la firma YouGov para The Sunday Times y publicada el 27 de abril: 31% de intención de voto frente al 28% de los Laboristas, el 19% de los conservadores del primer ministro, David Cameron, y el 9% de los liberaldemócratas del viceprimer ministro Nick Clegg. 

El UKIP achaca todos los males del Reino Unido (principalmente el paro) a la pertenencia a la UE. Su líder, Nigel Farage, acostumbra a dar sonados titulares en sus intervenciones en Estrasburgo (llamó "fregona" a Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo). En la última, el 23 de marzo, aseguraba que "el sueño europeo se derrumba" y que el próximo Parlamento será "más excitante".

William Dartmouth, eurodiputado del UKIP, rechaza las acusaciones de racismo y atribuye la creciente popularidad de su formación a que es el único partido británico que ofrece soluciones a una de las principales preocupaciones de los británicos: la inmigración.

"Entre 2007 y 2010 han llegado al Reino Unido 7 millones de inmigrantes", explica a RTVE.es. Dartmouth cita declaraciones de dirigentes de otros partidos, tanto laboristas (Ed Miliband) como conservadores (el propio David Cameron o Boris Johnson, alcalde de Londres), que reconocen la presión para el mercado laboral por la llegada de trabajadores más baratos.

"Nosotros somos los únicos que ofrecemos una solución, porque nos oponemos a las fronteras abiertas y a la libertad de tránsito, queremos cerrar las fronteras", afirma.

Después del 25 de mayo, los eurófobos británicos continuarán su línea de actuación en la Eurocámara. "Votamos en contra de dar más poder a la UE; votamos para controlar el gasto y votamos para que haya más transparencia", detalla Darmouth. 

El Frente Nacional, a por grupo propio

Desde Francia, el Frente Nacional de Marine Le Pen va a por todas tras sus buenos resultados en las municipales. Las proyecciones lo ponen por delante en las europeas. El sondeo de IFOP del 22 de abril le otorgaba hasta un 23%, al menos un punto por encima de la conservadora UMP y 4,5 por encima de los socialistas, lo que podría traducirse en unos veinte escaños de los 74 asignados a su país.

El FN se opone al euro, quiere recuperar una política económica nacional y pide que los inmigrantes, incluso aquellos de otros países de la Unión, tengan restricciones de acceso y menos derechos.

Le Pen hace campaña en Europa junto a los partidos de la Alianza Europea por la Libertad (EAF), una agrupación de partidos europeos de extrema derecha, y al holandés Geert Wilders, el líder del PVV, abiertamente xenófobo.

Marine Le Pen y Geert Wilders presenta la campaña común para las elecciones europeas

El objetivo de Le Pen es formar grupo propio en Bruselas (se necesitan 25 eurodiputados de siete países) con los partidos de la EAF, a los que podrían unirse la Liga Norte italiana y otros eurodiputados, como el finlandés, que actualmente están en el EFD. Formaciones como los húngaros de Jobbik o los griegos de Amanecer Dorado (que podría entrar en la Eurocámara con dos escaños) quedarían fuera de esta asociación por su descarado antisemitismo.

Dartmouth descarta "absolutamente" cualquier colaboración entre el UKIP y el Frente Nacional. "Hay muchas, muchas diferencias. Por poner una, nosotros estamos por el comercio libre, mientras que el FN es proteccionista".

Marine Le Pen, sin embargo, ha dicho tener "los brazos abiertos" para trabajar junto al UKIP contra el enemigo común, el "intervencionismo" de Bruselas.

Las causas: inmigración, nacionalismo y críticas al modelo de Unión

El ascenso de estos partidos, diferentes en su origen pero con una misma desconfianza hacia la UE, responde a distintos motivos, y no siempre tiene raíces sólidas en la política nacional, según muestra un estudio de la Fundación Alternativas y Friedrich Ébert. El UKIP, por ejemplo, no ha conseguido hasta ahora trasladar su éxito en los comicios europeos al Parlamento británico. El FN o Jobbik, en cambio, sí han aumentado su representación en sus respectivos países.

"Hay tres causas principales - explica Rodríguez-Aguilera - La primera es la xenofobia y el rechazo a los inmigrantes, y en particular los musulmanes; la segunda es la exaltación de la patria, el chovinismo. Y la tercera es el rechazo al establishment: 'todos son iguales', dicen, da igual que gobierne el centro izquierda o el centro derecha".

Partidos de raíz neofascista y populistas de derecha van ahora juntos

También hay un cambio de alianzas. "Hasta ahora en la extrema derecha europea había una diferencia entre los partidos de raiz neofascista, como el FN, y los populistas de derecha, como el de De Wilders o la Liga Norte. Ahora van juntos", dice Rodríguez-Aguilera.

Ignacio Molina, analista principal para Europa del Real Instituto Elcano, señala las diferencias entre los países del sur y del norte. "En el sur el pronóstico es de abstención en países como España, Portugal, Chipre o Irlanda, porque no tienen arraigo partidos populistas, mientras que en Grecia o Italia formaciones xenófobas como Amanecer Dorado y la Liga Norte pueden encontrar un caladero significativo”, asegura a RTVE.es

“Por un lado, estos electores se sienten poco poderosos y creen que da igual a quién voten. Por otro, culpan de la crisis a los partidos tradicionales y emitirán un voto de castigo. Hay que ver si existe un grupo que al final valore que la UE decida, que las soluciones a sus problemas pasan por Bruselas, y logre reequilibrar las otras tendencias”, añade.

En cambio, en los países del norte europeo donde gobiernan en coalición socialdemócratas y conservadores (Alemania, Holanda, Austria y Finlandia, por ejemplo), "la única oposición son opciones euroescépticas o eurófobas”, observa Molina.

Para Juan Francisco Martín Seco, economista y escritor, que en su día se opuso al Tratado de Maastricht (1992), considera que el problema es más profundo y hay que buscarlo en la propia arquitectura de la Unión.  

"Sobre todo los países del sur ven como se les escapa la democracia y el estado social se machaca" - opina en declaraciones a RTVE.es. "De ahí surgen todo tipo de reacciones, también racistas o xenófobas, porque es más fácil buscar a un culpable en los inmigrantes".

Martín Seco, autor del libro Contra el euro (Península), cree que esto explica el voto a la extrema derecha, mientras que buena parte del electorado de izquierdas más crítico con la UE se irá a la abstención, como única forma de "deslegitimar todo el tinglado".

Los países del sur ven como se les escapa la democracia y el estado social se machaca

El economista advierte de que las políticas actuales que se ejecutan desde Bruselas van en contra de los mismos objetivos que inspiraron el Tratado de Roma (1957) que dio origen a la Comunidad Europea. "Lo que está ocurriendo no se parece en nada a lo que querían los padres fundadores. Nunca desde la Segunda Guerra Mundial había habido tanta animadversión contra Alemania en el sur y tanto desprecio a los países del sur en Alemania". 

"La clase política europea debería hacer autocrítica y rectificar muchas de las cosas que están haciendo, pero no lo veo", estima por su parte Rodríguez-Aguilera - "Martin Shulz [candidato socialdemócrata] y Guy Verhofstadt [liberal] han dicho algo; Jean-Claude Juncker [popular], nada. Cuanto más tiempo continúen con estas políticas y esta manera de tomar decisiones, más se confirmará esta tendencia. Los resultados están cantados".

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